IV Domingo de Adviento

Para anunciar la buena nueva del Evangelio, para vivir el bautismo, de tal forma que este no se quede en la partida de bautismo, sino en la vivencia y testimonio del sacramento, para ser fermento y esperanza para los que andan en el pecado, ¿Qué debo de hacer?: para esforzarme por las cosas espirituales, para cumplir con los mandamientos, para compartir el pan con el pobre y practicar las obras de misericordia, ¿qué debo de hacer?: para despegarme del mundo, la carne y el demonio, para sacar tiempo para orar, rezar el santo rosario, la visita al Santísimo, la celebración de la Eucaristía, la lectura de la palabra de Dios y tiempo para compartir con mi comunidad parroquial.

Estos interrogantes deben llevar a la perfección cristiana, ética y moral, porque sólo de esta manera el hombre se configurará con Cristo, lo que le permitirá tener un conocimiento claro y profundo de cómo ser merecedor del Reino de los Cielos. El mensaje central de la palabra de Dios en este domingo es no tener miedo, sentir la presencia del Señor, confiar en él, aceptar en la mente y en el corazón la salvación, no dar cabida a la tristeza y sí a la alegría, estar revisando el compromiso cristiano, preguntarse si todo lo está haciendo bien, de tal forma que sea grato a Dios. Que la celebración Eucarística permita actualizar la buena nueva del Reino de Dios y que con alegría y gozo sea anunciado a todos los hermanos.


IV Domingo de Adviento

Domingo 20 de 2015
Primera Lectura – Miqueas 5:1-4

Más tú, Belén Efratá, aunque eres la menor entre las familias de Judá, de ti me ha de salir aquel que ha de dominar en Israel, y cuyos orígenes son de antigüedad, desde los días de antaño. Por eso él los abandonará hasta el tiempo en que dé a luz la que ha de dar a luz. Entonces el resto de sus hermanos volverá a los hijos de Israel. El se alzará y pastoreará   con el poder de Yahveh, con la majestad del nombre de Yahveh su Dios. Se asentarán bien, porque entonces se hará él grande hasta los confines de la tierra. El será la Paz. Si Asur invade nuestra tierra, y huella nuestro suelo, suscitaremos contra él siete pastores, y ocho príncipes de hombres.

Reflexión

SABER ESPERAR HASTA QUE LLEGUE LA LUZ VERDADERA. Miqueas 5:1-El ser humano es inmediatista, todo lo quiere ya, y se desespera cuando las cosas tardan o cuando no le salen bien. Ésta es una falencia que se debe corregir, porque la paciencia brinda el tiempo de reflexionar, valorar y profundizar. Los triunfos que más satisfacción dejan son aquellos de larga espera y de mayor sacrificio. El profeta Miqueas hace referencia de un abandono temporal de parte de Dios a su pueblo Israel, “mientras que dé a luz la que ha de dar a luz”, al salvador quien en adelante pastoreará con poder, trayendo la verdadera paz.

El tiempo de Adviento es una espera para el gran acontecimiento del nacimiento del Emanuel, el Dios con nosotros. Es una espera con ansias y alegría; ansias porque se quiere tener ya al Mesías, alegría, de saber que estará el enviado del padre entre la humanidad, cuya misión es salvarnos y devolver la dignidad que habíamos perdido por el pecado. Vale la pena una buena preparación con la oración para conmemorar el nacimiento del Señor.


Salmo Responsorial

Salmo 80; 2-3, 15-16, 18-19

Pastor de Israel, escucha, tú que guías a José como un rebaño; tú que estás sentado entre querubes, resplandece ante Efraím, Benjamín y Manasés; ¡despierta tu poderío, y ven en nuestro auxilio! ¡Oh Dios Sebaot, vuélvete ya, desde los cielos mira y ve, visita a esta viña, cuídala, a ella, la que plantó tu diestra! Esté tu mano sobre el hombre de tu diestra, sobre el hijo de Adán que para ti fortaleciste. Ya no volveremos a apartarnos de ti; nos darás vida y tu nombre invocaremos.

Reflexión

PEDIR AL PASTOR Y COFIAR EN ÉL. Salmo 80:2-3, 15-16, 18. Ante la crisis existencial, el materialismo y consumismo, ante la autosuficiencia del hombre y de las instituciones estatales, se pierde la capacidad de trascender,
de ir más allá y de acudir al que verdaderamente puede ayudar, Cristo el Señor. El salmo que hoy se ha proclamado es una invitación a confiar en el pastor de Israel, el pastor que cuida, que escucha, que deja ver su poder, que auxilia, acompaña, fortalece y da vida; y a cambio el salmista promete a su Dios no volverse a apartar de él. El hombre, por el orgullo, la soberbia y el pecado, se ha olvidado de Dios, cuya consecuencia es la soledad, la inconformidad, la insatisfacción, el desespero. Para que el hombre recupere la paz, necesita volver a Dios y no apartarse nunca más él. Cristo es el único que nunca falla.


Segunda Lectura

Hebreos 10:5-10

Por eso, al entrar en este mundo, dice: Sacrificio y oblación no quisiste; pero me has formado un cuerpo. Holocaustos y sacrificios por el pecado no te agradaron. Entonces dije: ¡He aquí que vengo – pues de mí está escrito en el rollo del libro – a hacer, oh Dios, tu voluntad! Dice primero: Sacrificios y oblaciones y holocaustos y sacrificios por el pecado no los quisiste ni te agradaron – cosas todas ofrecidas conforme a la Ley -entonces – añade -: He aquí que vengo a hacer tu voluntad. Abroga lo primero para establecer el segundo. Y en virtud de esta voluntad somos santificados, merced a la oblación de una vez para siempre del cuerpo de Jesucristo.

Reflexión

HACER LA VOLUNTAD DE DIOS, ES EL CAMINO A LA SANTIDAD. Hebreos 5-10. La carta a los hebreos, durante estos domingos, ha mostrado al verdadero cordero que quitó el pecado del hombre, que lo restauro, que le dio nueva vida, que ofreció de una vez para siempre su sacrificio. Además, con insistencia, hoy vuelve a repetir, no quiere sacrifico, holocausto y oblación, quiere un corazón contrito, arrepentido, un corazón que haga su voluntad, camino que lleva a la santidad. En cada acontecimiento de la vida, en la enfermedad, en la dificultad, siempre colocarse en las manos del Señor, orar, discernir y pedir su gracia para hacer su voluntad y no la del hombre, ya que este puede confundirse con su propio capricho.


Evangelio

Lucas 1; 39-45

En aquellos días, se levantó María y se fue con prontitud a la región montañosa, a una ciudad de Judá; entró en12 casa de Zacarías y saludó a Isabel. Y sucedió que, en cuanto oyó Isabel el saludo de María, saltó de gozo el niño en su seno, e Isabel quedó llena de Espíritu Santo; y exclamando con gran voz, dijo: «Bendita tú entre las mujeres y bendito el fruto de tu seno; y ¿de dónde a mí que la madre de mi Señor venga a mí? Porque, apenas llegó a mis oídos la voz de tu saludo, saltó de gozo el niño en mi seno. ¡Feliz la que ha creído que se cumplirían las cosas que le fueron dichas de parte del Señor!»

Reflexión

SER PORTADORES DE ALEGRÍA EN EL SERVICIO, COMO MARÍA.Lucas:1:39-45. El Evangelista de San Lucas narra la experiencia del encuentro de dos mujeres santas, con experiencia parecidas, primas entre sí, pero ambas estériles, que por gracia divina reciben la bendición de la fertilidad. Por un lado, María, la cual se levanta con prontitud y alegría, para ir a servir a su prima, por otro lado, Isabel, cuyo impacto fue grande, tan presto oyó el saludo de María, salto de gozo el niño en su seno, quedó llena del Espíritu Santo y proclamó las grandezas de María. El ser humano está llamado a servir con prontitud, con alegría, con amor, a ejemplo de María. Es la misión de todos los cristianos. Cuando el servicio se hace sólo por dinero o por cumplir se pierde la esencia, se pierde la oportunidad de agradar a Dios; por ello, la invitación es hacerlo todo con amor y por amor.

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