Extendiendo el amor del Padre

El 1273 de marzo pasado el Papa Francisco anunció el Año Santo extraordinario, con el propósito de resaltar el rasgo de Dios Padre, más evocado tanto en el Antiguo como en el Nuevo Testamento: “Su Misericordia”.
No hay duda que la misericordia ocupa un lugar central en el pontificado del Papa. Así se lee en la Evangelii Gaudium 24: “La Iglesia vive un deseo inagotable de brindar misericordia, fruto de haber experimentado la infinita misericordia del Padre y su fuerza difusiva”.

La misericordia expresa el rostro de Dios, la acción concreta y cotidiana de Jesùs de Nazaret, y la forma a través de la cual se expresa de una manera convincente la credibilidad de la Iglesia.
También ha escrito el Papa: “De este amor, que llega hasta el perdón y al donde sí, la Iglesia se hace sierva y mediadora ante los hombres. Por tanto, donde la Iglesia esté presente, allí debe ser evidente la misericordia del Padre. En nuestras parroquias, en las comunidades, en las asociaciones y movimientos, en fin, dondequiera que haya cristianos, cualquiera debería poder encontrar un oasis de misericordia” (MV 12).

Para responder efectivamente al deseo del Papa que se lleve a cabo principalmente en las Iglesias particulares, como un verdadero momento de renovación de la vida pastoral, durante el Año Santo haremos lo posible para ganar las indulgencias en la Catedral del Espinal, en El Santuario de Nuestra Señora del Carmen de Apicara, en el Santuario de Nuestra Señora de la Candelaria de Purificación, en la parroquia de San Juan Bautista de Chaparral. Que en cada parroquia de la Diócesis se incremente la atención al sacramento de la confesión, que no falte la participación de la comunidad en la santa misa dominical, que haya más acercamiento de nuestros feligreses a las acciones pastorales
promovidas en las parroquias.
Que al terminar el Año Santo de la misericordia en la evaluación que hagan los párrocos y laicos comprometidos tengan la satisfacción de presentar al señor nuevas comunidades de oración, de Nueva Evangelización, de parejas, neocatecumenales, de Legión de María, de lazos de amor mariano, de infancia misionera, de pastoral social (copas), de líderes veredales, del Rosario de San José, de grupos juveniles y de todos los movimientos pastorales que van surgiendo en la dinámica pastoral diocesana.
Debemos concentrar nuestra atención en la dimensión espiritual del Año de la Misericordia. Es otra llamada a una verdadera conversión del corazón de cada cristiano. Es fundamental la coherencia entre el anuncio del Evangelio y la forma de vida que debe caracterizar a quienes llevamos el nombre de cristianos. No olvidemos poner de manifiesto que la misericordia es la esencia del Evangelio, que ha de configurar la vida y el testimonio del obrar  cotidiano de los creyentes.
Invito a todos a acoger y apoyar con entusiasmo el periódico diocesano, que se presenta como elemento  evangelizador y como informativo mensual en el inicio año del Año de la Misericordia. Ponemos en manos de Dios Padre misericordioso esta propuesta. El Señor Jesús nos guíe con sus enseñanzas y el Espíritu Santo ilumine n nuestro caminar pastoral y espiritual en la vida del pueblo de Dios que peregrina en esta Iglesia particular del Espinal. Ponemos también esta propuesta bajo el patrocinio de la Santísima Virgen María y su castísimo esposo San José. Mi bendición para todos.

Mons. Orlando Roa B.
Obispo del Espinal

Be the first to comment

Leave a Reply

Tu dirección de correo no será publicada.


*