DOMINGO 3 DE ENERO DE 2016

LA EPIFANÍA DEL SEÑOR

Primera Lectura, Isaías 60:1-6

¡Arriba, resplandece, que ha llegado tu luz, y la gloria de Yahveh sobre ti ha amanecido!Pues mira cómo la oscuridad cubre la tierra, y espesa nube a los pueblos, más sobre ti amanece Yahveh y su gloria sobre ti aparece. Caminarán las naciones a tu luz, y los reyes al resplandor de tu alborada. Alza los ojos en torno y mira: todos se reúnen y vienen a ti.

Tus hijos vienen de lejos, y tus hijas son llevadas en brazos. Tú entonces al verlo te pondrás radiante, se estremecerá se ensanchará tu corazón, porque vendrán a ti los tesoros del mar, las riquezas de las naciones vendrán a ti. Un sin fin de camellos te cubrirá, jóvenes dromedarios de Madián y Efá. Todos ellos de Sabá vienen portadores de oro e incienso y pregonando alabanzas a Yahveh.

REFLEXIÓN

Cristo es la luz que alumbra y que quita la oscuridad

Cuando el corazón del hombre cierra la acción del Señor a su luz , a causadel pecado, lo cubre una oscuridad profunda, llevándole por caminos desconocidos que conducen al fracaso, a la pérdida de identidad, al vaivén de la vida, sumergiéndose en la amargura, la derrota, la frustración y el sin sentido de la vida y de las cosas. Dicha oscuridad lo encadena en las cosas terrenales, en el pecado y no le permite pensar en la trascendencia y en lo sagrado. Por ello tiene expresiones como: no me gusta orar, no tengo tiempo para leer la palabra de Dios, rezar el rosario, celebrar la Eucaristía; todo lo del Señor parece sin sentido. Que la luz de Cristo llegue hoy a tu vida, para que no sigas en el pecado.

Salmo Responsorial

Salmo 72:1-2, 7-8, 10-13

De Salomón. Oh Dios, da al rey tu juicio, al hijo de rey tu justicia: que con justicia gobierne a tu pueblo, con equidad tus humildes.En sus días florecerá la justicia, y dilatada paz hasta que no haya luna; dominará de mar a mar, desde el Río hasta los confines de la tierra. los reyes de Tarsis y las islas traerán tributo. Los reyes de Sabá y de Seba pagarán impuestos; todos los reyes se postrarán ante él, le servirán todas las naciones. Porque él librará al pobre suplicante, al desdichado y al que nadie ampara; se apiadará del débil y del pobre, el alma de los pobres salvará.

REFLEXIÓN

Quien sirve al Señor, al pedirle le escuchará

El señor humano, en la vocación específica en que vive, está llamado a servir con amor, sin interés alguno de dinero, de fama o de poder, sin esperar más recompensa que la vida eterna. La invitación del salmista no es sólo de servir, sino también de postrarse frente al Señor, de invocarle, con la certeza de ser escuchado, de sentir que él se apiada del pobre, del desamparado y desdichado. En la solemnidad de la epifanía, se debe reconocer la grandeza y misericordia el Señor y aceptar el mensaje del salmo a ser mejor hijo de Dios.

Segunda Lectura

Efesios 3:2-3, 5-6

Si es que conocéis la misión de la gracia que Dios me concedió en orden a vosotros: cómo me fue comunicado por una revelación el conocimiento del Misterio, tal como brevemente acabo de exponeros. Misterio que en generaciones pasadas no fue dado a conocer a los hombres, como ha sido ahora revelado a sus santos apóstoles y profetas por el Espíritu: que los gentiles sois coherederos, miembros del mismo Cuerpo y partícipes de la misma Promesa en Cristo Jesús por medio del Evangelio.

REFLEXIÓN

Pablo, el Apóstol, a pesar de haber sido pecador y perseguidor de la Iglesia, recibe la gracia de la revelación del misterio de la fe, y junto al don de la fe, el discernimiento de la misión que el Señor le ha encomendado para que con su ejemplo y palabra hable a tiempo y destiempo del Reino de los cielos, a los hermanos y comunidades, misión que cumple a cabalidad, gracias a la entrega y compromiso con el Señor, con la comunidad y con el Evangelio. Hoy el Señor Jesús revela a cada hombre y mujer la salvación, misterio que se entiende a los pies de Jesús sacramentado y en la vivencia de la Celebración de la Eucaristía.

Evangelio

Mateo 2:1-12

Nacido Jesús en Belén de Judea, en tiempo del rey Herodes, unos magos que venían del Oriente se presentaron en Jerusalén, diciendo: « ¿Dónde está el Rey de los judíos que ha nacido? Pues vimos su estrella en el Oriente y hemos venido a adorarle.»En oyéndolo, el rey Herodes se sobresaltó y con él toda Jerusalén. Convocó a todos los sumos sacerdotes y escribas del pueblo, y por ellos se estuvo informando del lugar donde había de nacer el Cristo.Ellos le dijeron: «En Belén de Judea, porque así está escrito por medio del profeta: Y tú, Belén, tierra de Judá, no eres, no, la menor entre los principales clanes de Judá; porque de ti saldrá un caudillo que apacentará a mi pueblo Israel.»Entonces Herodes llamó aparte a los magos y por sus datos precisó el tiempo de la aparición de la estrella. Después, enviándolos a Belén, les dijo: «Id e indagad cuidadosamente sobre ese niño; y cuando le encontréis, comunicádmelo, para ir también yo a adorarle.» Ellos, después de oír al rey, se pusieron en camino, y he aquí que la estrella que habían visto en el Oriente iba delante de ellos, hasta que llegó y se detuvo encima del lugar donde estaba el niño. Al ver la estrella se llenaron de inmensa alegría. Entraron en la casa; vieron al niño con María su madre y, postrándose, le adoraron; abrieron luego sus cofres y le ofrecieron dones de oro, incienso y mirra. Y, avisados en sueños que no volvieran donde Herodes, se retiraron a su país por otro camino.

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