La creatividad en el emprendimiento

Cuando hablamos de emprendimiento se hace necesario hablar de creatividad, dado que ésta es la facultad de crear y, aquél, el efecto de acometer una obra. La creatividad implica generar ideas nuevas, nos lleva a imaginar, ver y hacer lo que antes nadie había imaginado, visto o realizado; mientras que la innovación constituye la puesta en práctica de estas nuevas ideas. Así, una idea será innovadora cuando genere valor añadido para el cliente, es decir, cuando satisfaga una necesidad de mejor manera y de forma diferente.

Para concebir ideas creativas se  precisa la interacción con el entorno, crear un ambiente que propicie el pensamiento creativo donde además de imperar la creencia de que todo es posible, se mantenga una actitud proactiva hacia el cambio y confluyan distintas áreas del conocimiento, hábitos y experiencias, entre otros factores.

Asimismo, poner en práctica la creatividad deriva en una serie de ventajas tanto para el emprendedor naciente como para el empresario ya consolidado tales como creación de un mercado nuevo, ya sea de productos y/o servicios; generación de una ventaja competitiva fundamentada en la creación de valor para el cliente lo que redunda en un liderazgo temporal en el mercado; utilización eficiente de las aptitudes y conocimientos de los miembros de la empresa lo que originará un incremento de la productividad y la competitividad, por ejemplo. Esta competitividad, cada vez mayor, se presenta no sólo en costos y eficiencia sino también en creación de valor añadido y diferenciación basados en el conocimiento, la creatividad y la innovación.

No obstante, la creatividad no está exenta de barreras que obstaculizan su desarrollo, de ahí que71 encontremos barreras emocionales, de percepción y culturales. Las primeras se relacionan con el miedo a equivocarse y/o a los jefes, la poca confianza en los compañeros de trabajo, la falta de motivación para solucionar los problemas, etc. Las barreras de percepción tienen que ver con la dificultad para distinguir entre causa y efecto, percibir relaciones remotas, aislar el problema; desconocimiento de lo que enmarca el problema, entre otros. Por último, las barreras culturales se circunscriben en otorgar excesiva relevancia a la competencia, excederse en la razón, falta o exceso de conocimientos, aspiración de adaptación a una norma generalmente aceptada, emitir juicios acelerados, propensión a llevar una actitud de todo o nada, entro otras barreras.

Para finalizar se puede señalar que la generación de ideas y la creatividad no son suficientes para poner en marcha una idea de negocio, se deberá tomar en cuenta además si la idea es factible y viable a nivel técnico, económico y financiero. Sin embargo, tal y como dice Robert P. Crawford: “El pensamiento creativo es el bien más valioso y rentable para cualquier individuo, corporación o país. Tiene el poder de cambiar al individuo, a su empresa y al mundo”.

Técnicas que desarrollan la creatividad y la generación de ideas

Dentro de las técnicas que propician la generación de ideas y la creatividad se pueden citar a la técnicas grupales (brainstorming, brainwritting, etc.) versus las individuales (mapas mentales, analogías, etc.); a las técnicas que generan ideas (SCAMPER) versus las técnicas para su selección (PNI); y, otras técnicas creativas tales como seis sombreros, analogías, entre otras.

Estas técnicas han sido clasificadas en función del número de personas participantes y del objetivo a alcanzar, así por ejemplo, la comprensión del problema existente, la generación de ideas cuando el flujo creativo es escaso, la selección de ideas existentes y la planificación de actividades.

En cuanto al primer grupo es más común el uso de las técnicas grupales, dado que en una empresa los objetivos se consiguen por la acción grupal, donde se aúnan la inteligencia y la racionalidad de cada uno de sus componentes generando las llamadas sinergias.

En lo que respecta al segundo grupo, la generación y la selección de ideas son las técnicas más utilizadas. La generación de ideas proporciona ideas en general o ideas innovadoras en particular. Mientras que se recurre a la selección de ideas cuando éstas fluyen normalmente o cuando se identifican o evalúan los resultados conseguidos. En la próxima edición se ahondará en las técnicas de creatividad y de generación de ideas.

María del Carmen Sáenz Granja
Ph.D. en Economía

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