Las repercusiones del conflicto social y armado frente a las relaciones familiares contemporáneas del escenario rural en Colombia

El concepto de familia, en el proceso histórico colombiano, ha sido objeto de múltiples interpretaciones y modificaciones al interior del país. De esta manera, se presenta una transición entre el fin de procrear a partir de la unión de un hombre y una mujer y la característica primaria contemporánea de la familia, enmarcada en un rol de construcción social, a partir de dinámicas expresadas en el conflicto social, político y armado expuesto en los nuevos retos predispuestos para la sociedad. De esta manera, con las múltiples discusiones sobre el concepto de familia en Colombia, se logró una conclusión desde el escenario jurídico, para caracterizarlo en un espacio necesario de construcción, del cual, la Corte Constitucional Colombiana, máximo órgano que salvaguarda la Constitución Política, logró definir: “La familia concebida no como modelo único y estructurado de vínculos naturales o civiles entre un hombre y una mujer con intención de procrear, sino como una construcción de carácter social basada en el respeto y la solidaridad, ha jugado un papel importante en la configuración de la cultura, la economía y la política en la sociedad. “El concepto de familia no puede ser entendido de manera aislada, sino en concordancia con el principio el pluralismo. De tal suerte que, en una sociedad plural, no puede existir un concepto único y excluyente de familia.””(Corte Constitucional, 2013).

En Colombia, como en otras partes del mundo, se ha vivido una situación de conflicto armado que ha trascendido a las relaciones sociales reflejado en una desigualdad estructural enfrascada en una violencia institucionalizada que se ha desarrollado de forma permanente en el escenario rural. El presente artículo, se centra en las reacciones que el conflicto social y armado ha causado en las relaciones familiares del escenario rural en Colombia, partiendo de las múltiples historias, situaciones y casos expuestos por las víctimas del conflicto que han buscado visibilizar el trabajo mancomunado por contribuir a la reconstrucción del tejido social. Por otro lado, la situación de conflicto armado, producto de una trascendencia social expuesta en las desigualdades de carácter histórico en Colombia, se ha manifestado a través de actos violatorios de Derechos Humanos como las desapariciones forzadas, las amenazas, los homicidios, la violencia contra la mujer y los desplazamientos forzados, generando agudos impactos en la estructura familiar. Las familias campesinas, en especial, han sufrido de forma directa la situación de conflicto armado, en el marco de la disputa por la tierra y las controversias de intereses, siendo el despojo y el desplazamiento forzado los escenarios centrales de múltiple afectación. En tal sentido, las afecciones a través de la persecución política causada a líderes y lideresas campesinas, la violencia física, psicológica y sexual, y las disposiciones jurídicas de la ley 48 de 1993 relativas al servicio de reclutamiento, ha causado la inquietud de las organizaciones y comunidades que hoy discuten la transgresión en las relaciones familiares, haciendo de la crianza de los niños, los imaginarios de los mismos sobre la guerra y los traumas de quienes han vivido directamente hechos victimizantes, consecuencias que han quedado en las memorias y luchas campesinas que retan la estabilidad psicológica, económica y axiológica al momento de forjar familia como elemento de construcción social.

Después de todo, en el contexto de las migraciones internas, se presenta una generalidad en Colombia; la caracterización de las madres cabeza de familia a causa del conflicto. Así, las diversas transformaciones a nivel familiar por causa de la guerra y la alteración de la cultura campesina en su traslado al escenario urbano, han configurado nuevas relaciones en la estructura familiar en las que se ha tornado un reto asumir la responsabilidad de conservar a la familia en su carácter de trascendencia social a través de los ejercicios de Memoria que opten por hilar los patrones políticos, jurídicos, económicos y sociales a través de alternativas construidas desde la familia con repercusión en las políticas del Estado. De esta manera, se resalta la necesidad de incluir en el trabajo social de reivindicaciones concretas en la vida, la participación de las organizaciones sociales en la resignificación de la familia anclada a los valores, los principios y el sentido de justicia y paz.

Leidy Catalina Duque Salazar.
Egresada en Derecho. Coordinadora
Eje Derechos Humanos Biblioteca
Popular L.E.O

Be the first to comment

Leave a Reply

Tu dirección de correo no será publicada.


*