LOS HIJOS: el espejo de los padres

Los padres de familia son los primeros responsables de transmitir los valores morales a los hijos y algo no están haciendo bien. Basta con mirar el aumento de la violencia intrafamiliar, más la creciente apatía y el desinterés por la educación en valores morales. En este artículo, se presentan algunos argumentos de orden estadístico, actitudinal y espiritual, que reflejan la punta de iceberg de este problema, con el propósito que los padres reflexionen sobre la labor que tienen como formadores de las generaciones futuras. Las generaciones que hoy están siendo educadas son el reflejo de los padres que están educando. Sin embargo, las recientes estadísticas muestran que algo está fallando en el proceso. Entre el año 2010 y el 2014 fueron asesinados más de 5.850 menores, entre el 2012 y el 2014 se reportaron más de 32.000 casos de violencia intrafamiliar y en el 2013 se presentaron más de 18.000 casos de violencia sexual en menores de edad. Los padres se están rajando en el cuidado de los hijos, la casa dejo de ser un lugar seguro para ellos. Así que la primera tarea es convertir el hogar en el más sólido y confidente anillo de seguridad física, espiritual y moral. Este anillo de seguridad lo construyen inicialmente papá y mamá, pues son los formadores primarios. Son los responsables de transmitir los valores morales que educan, instruyen y enseñan para la vida; son los llamados a convertirse en los más cercanos al corazón de los hijos.

Para la ejecución de esta tarea encomendada por el creador, la principal ayuda es acercarse a la Palabra de Dios, actuar de forma coherente e integra al obedecerla y a través del ejemplo personal, transmitirla en todo momento y circunstancia. Esta no es una labor fácil, requiere de paciencia y perseverancia, así como un tremendo esfuerzo y mucha disciplina para entregar el corazón en pro de la formación moral de las nuevas generaciones. La pregunta entonces es: ¿por qué no se está haciendo? Porque la apatía y el desinterés por la educación moral han ganado mucho espacio. A las parejas de hoy les gusta tener hijos pero no les gusta asumir el rol de padres, pues ven que es muy comprometedor. Al ser los padres los modelos más apropiados e influyentes, son los responsables de enseñar los principios que forman el corazón y transforman el carácter de los hijos. Es urgente invertir más tiempo en su formación moral, con la seguridad que cuando crezcan nunca se apartarán del camino correcto y también los transmitirán a sus hijos.

Como se puede apreciar, la problemática familiar es bastante delicada. Los padres de hoy, por apatía y desinterés, entre otros motivos, no están cumpliendo con la labor de transmitir los valores morales a las nuevas generaciones. Se hace inevitable asumir esta misión invirtiendo tiempo en ellos y convirtiéndose en el modelo que los jóvenes necesitan y demandan. Los hijos se están perdiendo y son los padres la principal esperanza para un futuro seguro. El tiempo está en marcha, hay una labor por hacer para dejar una huella en su corazón, plantar un legado para los nietos y aportar en la construcción de una Colombia mejor.

Farid Estefenn Uribe.

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