La cuaresma, tiempo de reflexión

93La ruta espiritual de este mes, para las comunidades diocesana está enmarcada por tres relevantes acontecimientos: La luz, la ceniza y el tiempo de Cuaresma, que vividos a plenitud harían de todos los fieles en encuentro vivo con cristo. La primera celebración es la fiesta de la Candelaria en el santuario dedicado a ella, en el municipio de purificación, donde tradicionalmente acuden con frecuencia, amor y fe a la virgen del Amparo, multitudes de fieles y como homenaje a la gran señora del Amparo le encienden una vela para pedirle con fervor les ayude en toda las dificultades, dar gracias por los beneficios recibidos y les de la luz para hacer lo que le agrada a ella. El significado de vela o cirio es brillar, quitar la oscuridad y se utiliza como medio de iluminación dentro de los santuarios y templos en casi todas las ceremonias del culto y rituales de nuestra religión católica, siendo estas las primeras que se encienden y las últimas que se apagan en la mesa del Altar, para el sacrificio de la Eucaristía. Es además una ofrenda a Dios, a la virgen y a los santos, ya sea para para dar gracias o pedir algún favor. En este año santo de la Divina Misericordia es privilegiado Nuestro Santuario de la candelaria en purificación, porque Junto a la Catedral del Espinal, Nuestra Señora del Rosario, El Santuario de la virgen del Carmen de Apicalá y la parroquia de San Juan Bautista, en Chaparral, son lugares para ganar la indulgencia.

La segunda celebración trascendental es la imposición de la santa ceniza, miércoles 10, la que nos recuerda que nuestra vida en la tierra  es pasajera y que nuestra vida definitiva se encuentra en el cielo. Las palabras que pronuncia quien impone la ceniza: “Recuerda que polvo eres y en polvo te convertirás” o “Convierte y cree en el Evangelio” nos debe llevar a tener una buena actitud de amistad con Dios, a comprometernos a cambiar, a dejar lo malo y acercarnos a los sacramentos, de manera especial a la confesión para que se borren nuestros muchos pecados. La Ceniza se obtiene quemando las palmas bendecidas del Domingo de Ramos del año Anterior y nos recuerda que algún día vamos a morir y que nuestro cuerpo se va a convertir en polvo. Nos enseña también, que todo lo material que tengamos aquí se acaba, en cambio, todo el bien que tengamos en nuestra alma nos lo llevamos a la eternidad. Recordar que al final de nuestra vida, sólo nos llevamos aquello que hayamos hecho por Dios y por nuestros hermanos los hombres.

Con la ceniza se empieza una jornada de oración fuerte para todos los católicos que quieren prepararse dignamente para la preparación del misterio pascual, o sea, el recuerdo de la Pasión, Muerte y Resurrección del Señor, misterio vivido en la semana Santa o semana Mayor. La tercera celebración es el tiempo de Cuaresma, empezando con el miércoles de ceniza y concluyendo con el viernes santo, para dar paso al trio pascual. Son cuarenta días que la Iglesia marca para la conversión del corazón mediante la oración, ayuno, abstinencia y penitencia.91

La oración, siempre, pero de manera especial en este tiempo de cuaresma es muy importante porque nos ayuda a estar más cerca de Dio para poder cambiar lo que necesitamos de nuestro interior. Necesitamos convertirnos, alejarnos del pecado y vivir del tal forma que Dios sea el centro de nuestra vida. Sólo en la oración encontramos el amor de Dios y la fuerza necesaria para dejar los odios, resentimientos, envidias, hipocresía, la disipación de las cosas sagradas y toda clase de pecado. Que durante estas semanas, las comunidades parroquiales propicien jornadas de oración, para que se transformen en auténticas “escuelas de oración”. La Iglesia, sabiamente, indica a los fieles que el miércoles de ceniza y el viernes santo son días de ayuno y abstinencia, desde los 14 años hasta los 59 años. En el ayuno pide una sola comida al día y en la abstinencia no comer carne, como símbolo de unidad entre todos los católicos del mundo. Este es un modo de pedirle perdón a Dios por los pecados cometidos y de decirle que queremos cambiar de vida para agradarlo siempre. La penitencia lleva a la verdadera conversión. Conversión es volver a Dios, regresar a Dios o acercarse más a Él. Es un programa de toda la vida. Todos, sin excepción, necesitamos convertirnos. La conversión debe ser verdadera, no aparente, ha de ser desde el corazón. Verdadero arrepentimiento de las faltas, pecados y vicios. Pidámosla por las llagas de Cristo, que él nos la regala, ya que el arrepentimiento es una gracia que el Señor nos concede si realmente lo deseamos, si verdaderamente la buscamos.

Del editor al lector

Colocamos en las maños del lector la tercera edición del periódico diocesano la misericordia, con el deseo de que cada uno encuentro un aliciente más para crecer en el conocimiento de Dios y de la Iglesia y que tenga herramientas para trasmitir la fe tanto con el testimonio como con la palabra, siendo de esta forma luz y esperanza para tantos hombres y mujeres, que angustiados por la vida caminan sin rumbo alguno, equivocados del camino, pero con la ilusión de volver a encontrarlo, por su bien, el de la familia y la sociedad.

En las reflexiones dominicales, se encuentra las lecturas y junto a ellas un mensaje que contribuirá para que en cada celebración Eucarística de los domingos se acerque a ella con conciencia y pueda comprender mejor lo que Dios quiere decirnos y de esta manera enamorarnos más de la palabra de Dios, para que su mensaje llegue al corazón, produciendo un cambio de verdadera conversión. La vida de los santos, son un ejemplo a seguir, a imitar sus virtudes y a reflexionar en sus actos heroicos los cuales los llevaron a los altares. Sacar tiempo para conocerlos, no es perdida, es una ganancia porque nos ayudará a descubrir el camino de la santidad y despertará el anhelo de ser santos como ellos. Que la vida del mes sea adornada con estos hombres y mujeres que no temieron romper el hilo de la indiferencia religiosa y que tomaron la decisión férrea de imitar a Cristo. La doctrina de nuestro papa actual es una riqueza en el tema de la misericordia, cuyo año santo estamos celebrando, pero toda su doctrina es arrolladora, no sólo por el carisma para trasmitirla, sino también por su vivencia y testimonio. No se puede perder esta oportunidad de detenerse a leer sus artículos que son edificantes. Todos tenemos una familia a quien queremos y amamos, sin embargo a veces, ante las crisis y dificultades no le encontramos solución. Los artículos de la familia propuestos por este periódico dan pautas de cómo acompañar y actuar para que la familia salga bien librada, sin heridas ni resentimientos, si no más fortalecida y unida que antes ante las dificultades que con frecuencia tiene que enfrentar. La educación es la base de la cultura y el progreso de cada persona. Ante la crisis educativa, económica y laboral se da una tendencia al desánimo, a no luchar por escalar en el conocimiento, a quedarse con lo que sabe, de dedicarse al trabajo y solucionar de momento lo económico; falsedad que lleva a no mejorar en el futuro la calidad de vida. Entre menos preparado este, menos oportunidades laborales. La sección de educación tiene como propósito motivar para que encuentren fuerzas ante los obstáculos y puedan obtener los títulos académicos, como medio de superación y satisfacción personal.

Dios nos creó a imagen y semejanza, colocándonos en un paraíso terrenal; paraíso que debe ser perfeccionado con nuestros talentos, con nuestro esfuerzo y creatividad. Por ello la sección de emprendimiento encuentra su sentido en este periódico. El deseo es que cada persona, con su propio esfuerzo trasforme la creación, se sienta útil y feliz contribuyendo a mejorar la calidad de vida, personal, familiar y social.

Buena lectura para todos.

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