JUEVES SANTO

JUEVES SANTO

La celebración de este santo día es la Misa Vespertina de la Cena del Señor, es con ella con la que se abre el sagrado
triduo pascual y es con ella con la que se cierra el tiempo de la cuaresma, exclusive. Su acento pastoral viene dado por la Ultima Cena del Señor, el Lavado de los pies a los discípulos, la Institución del Mandamiento del Amor y complementario a ello y dentro de la religiosidad popular que hay que fortalecer en la catequesis y el buen sentido, está el Monumento al Santísimo Sacramento del Altar y de frente a Él la Hora Santa.
Algunos expertos acentúan que el Jueves santo es la introducción propia del Santísimo Triduo Pascual, de lo que
estamos seguros es que el Señor Jesús vivió la Cena de despedida “Cada vez que coméis de este pan y bebéis de esta
copa, proclamáis la muerte del Señor, hasta que él vuelva” (1Cor. 11,26), así por pura iniciativa de caridad, el Jueves
Santo es “día del Amor Fraterno”. Dentro de los elementos que hay que aprontar para la celebración, a saber:
a. Turiferario o Incensario encendido y suficiente inciensoEdición_Marzo-30
b. Ciriales encendidos
c. Cruz alta o procesional
d. Misal Romano
e. Leccionario Dominical C
f. Jofaina o vasija con agua
g. Platón
h. Toalla
i. Suficientes formas eucarísticas para consagrar para la misma celebración y los comunicantes del día viernes en la solemne acción litúrgica.
j. Sillas para quienes se les lavarán los pies, que no parezca un segundo altar.
k. Ministros suficientes para la celebración.
La celebración se desarrolla de la siguiente manera, luego de haber sido convocado el pueblo de Dios a la hora de la tarde convenida, se hace procesión de entrada, precede el turiferario encendido y humeante, continúan los ciriales
encendidos y en el centro la Cruz procesional o Cruz alta, luego los ministros, el Evangeliario es llevado por el Diacono, si lo hay, de lo contrario lo puede portar un sacerdote, luego los con celebrantes, y el presidente de la Asamblea Eucarística. Acompaña esta procesión un canto festivo, que convoque a lo esencial de los misterios de esta sagrada liturgia, resaltando la institución del sacerdocio, la institución de la sagrada Eucaristía y/ o el mandamiento del amor.

Se procede, luego al Lavatorio de los pies, los varones escogidos se acercan al lugar dispuesto y visible, el sacerdote, a cada uno, se acerca y le lava los pies y los seca, entre tanto se cantan algunas antífonas o cantos apropiados el monitor de la celebración o el comentarista, puede hacer alguna monición, corta, que centre la atención en la acción que Jesucristo hizo y ahora se renueva en cada parroquia, finalizada esta acción, el sacerdote se lava las manos, retoma la casulla, regresa a la sede y prosigue con la Oración Universal o de los Fieles, en esta celebración no se dice el Credo.
Se Prosigue con la Liturgia Eucarística, es conveniente, por el carácter de la celebración, hacer la procesión de fieles
con las ofrendas, EL PAN y EL VINO que se van a consagrar y algunos dones que se darán a los pobres. En este apartado, hay que hacer hincapié en que sean los dones que se van a consagrar en la eucaristía, el pan que irá en los copones previstos para la comunión de este día y del día siguiente, incluyendo el viatico para los enfermos, el mismo puede decorosa y sobriamente adornado, lo mismo que el vino que ya puede ir vertido en el Cáliz. Es conveniente que los cantos que acompañen esta procesión estén en armonía con el momento particular, es decir, puede
ser “donde hay caridad y amor”, “doce hombres”, “Amémonos de corazón”, entre otros que siendo de manejo de la asamblea permitirán la participación plena, activa y consciente.

Entramos en la parte final de la Celebración, iniciamos la Procesión del Santísimo Sacramento hacia el altar de
la reserva, previamente preparado. El sacerdote, de rodillas, inciensa tres veces al Santísimo Sacramento, se pone el
velo humeral, se levanta, toma el copón, que a su vez es cubierto con las puntas del mismo velo humeral. Inicia la procesión por el templo y sin salir de él, precedida por el ministro laico con la Cruz, en medio de dos cirios encendidos, luego más ministros con algunas velas encendidas, continua el turiferario con el incensario humeante, continua el sacerdote con el Santísimo Sacramento. Entre tanto se cantan himnos eucarísticos, propios para la adoración, asegurando una sana, piadosa, activa y consciente participación de toda la Asamblea.
Al llegar al Altar de la reserva, previamente preparado, el sacerdote deposita el Copón en el tabernáculo, cuya puerta
permanece abierta, inciensa, de rodillas, al Santísimo, se canta el Tantum ergo u otro himno eucarístico apropiado.
Es importante resaltar que la celebración finaliza cunado el sacerdote y sus ministros, oran en silencio, delante
del altar, hacen genuflexión y se retiran a la sacristía, NO HAY BENDICIÓN SOBRE EL PUEBLO.
En el momento conveniente se descubre el altar, si hay cruces en el templo se retiran, de ser posible, o se cubren
con un velo. Se debe advertir que si la celebración de la solemne acción litúrgica del viernes santo no sucede en el mismo templo, la santa Misa concluye de la manera acostumbrada y el santísimo se reserva en el Tabernáculo.
La piedad popular se robustece en este día, se dedica a la Adoración del Santísimo Sacramento y allí hay que estar
presente para la evangelización de estos momentos en los cuales el sentimiento y la religiosidad se mezclan en las expresiones de fe tradicional pero sincera. Se puede hacer una Hora Santa, delante del Santísimo Sacramento del Altar, y luego de ello acompañar a las personas para que con respeto y santa piedad se acerquena Adorar al Señor de Señores.
Hay que recordar a los fieles que la Reserva está para la Comunión de los fieles en la Celebración Litúrgica del Viernes Santo y para el Viático de los Enfermos, por lo tanto hay que hacer la invitación constante de la Adoración en silencio y prolongada del Sacramento Admirable. No se hace exposición con la custodia. Según las recomendaciones del Directorio sobre la piedad popular y la liturgia, se debe evitar, a toda costa,
el término “sepulcro” (Monumento), no debe dar la impresión de tumba, por lo mismo hay que conservarlo en un sagrario cerrado. La adoración solemne va hasta la media noche, pues de ahí en adelante ha comenzado la conmemoración de la Pasión del Señor. A toda costa y de manera urgente se debe evitar el “espectáculo” y la exuberancia desbordada en los arreglos del Altar de la Reserva que conlleven a competencias interparroquiales, para saber quién o cual estuvo mejor, diseñado, construido, quien se lleva el primer lugar en el arreglo. No se puede perder de vista que es un Solo Señor. De igual manera no se puede confundir la piedad con la superstición, está aferrándose en las tradiciones recientes que la efectividad de la “oración” debe ser precedida por la caminata a siete altares, siete iglesias, siete visitas, y más cosas que tengan que ver con la numerología, eso no sirve de nada. Hay que vivir en la parroquia de residencia el Misterio Pascual, no ir en búsqueda de “agüeros” o “supuestas – bendiciones”, que se obtienen por caminar de un lado a otro. Hay que aprovechar muy bien este día santo para, entrar en nuestro templo parroquial, con devoción, con recogimiento y orar al Santísimo Sacramento para unirnos verdaderamente en la celebración del Misterio de Nuestra fe, la Pasión, la Muerte y la Resurrección del Señor.

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