17 de Abril IV DOMINGO DE PASCUA

“Mis ovejas escuchan mi voz; yo las conozco y ellas mi siguen”

Esta figura de Jesús, la de buen pastor, es muy reconocida en aquel entonces por la proliferación de rebaños existentes, reconociendo a los que cuidan como buenos o malos pastores, según su entrega y dedicación. Aquí Jesús se presenta con un conocimiento sobrenatural y trascendental, con el oficio de pastor que llama a sus ovejas de modo real, aunque misterioso, ellas oyen su voz con un poder vitalizador que nadie las puede arrebatar de su rebaño y a ellas les regala la vida eterna, ya que esa es la misión encomendada por su padre, mostrarle y llevar a sus hijos a la vida eterna a quienes las ama hasta el extremo, dando la vida por 12
ellas. El reconocer a Jesús como buen pastor, significa amarle, obedecerle, seguirle y cumplir con su doctrina, es el testimonio
que vemos hoy en la primera lectura en las figuras de Pablo y Bernabé, que después de conocer a Cristo, su único fin es agradar al Señor y hacer que otros lo sigan, le amen y vivan su evangelio, por ello los
vemos predicando la buena nueva de Cristo Resucitado y persuadiendo a los oyentes a que perseveren en la gracia de Dios, logrando reunir a casi todos los de la ciudad, a escuchar la palabra, convirtiéndose ellos en luz y testimonio de los gentiles, logrando que su mensaje se difundiera en toda la región, servicio que hacían con alegría y amor.

En este cuarto domingo de pascua la invitación es a tener a Jesús en el corazón, regalo gratuito de nuestro padre Dios que da a todos sin excepción de raza, lengua o nación, permitiendo que su hijo, como cordero sin mancha, muerto en la cruz, lavara, purificara y borrara nuestros pecados con su preciosa sangre. Vale la pena seguir a Jesús, buen pastor, en él se sublima el dolor, la sed, la angustia, él enjugará nuestras lágrimas, nos hará fuerte ante las dificultades y nos regalará la paz y la gracia de seguirle. Así, como Jesús y su padre son uno, también nosotros con Jesús seremos uno, en donde experimentaremos su amor, escucharemos su voz, viviremos su evangelio y los seguiremos, sólo y únicamente a él.
Compromiso: Permanecer unido a Cristo buen pastor y a nuestra amada iglesia, ser luz y testimonio en nuestra parroquia, familia y trabajo y anunciar la presencia de Cristo Resucitado a mis hermanos.

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