Convivencia conyugal, escalera de desafios y proyectos

Convivencia Conyugal, Triángulo Familiar

Convivencia Conyugal escalera de desafíos y proyectos, cuna donde nacen y crecen las habilidades de cada cónyuge, más que las actitudes de la pareja; motor que fusiona y activa los tres catetos del triángulo familiar: procreación, crianza  y educación filial; anteojos bifocales, corrector de los desórdenes conductuales del ser humano, por un actuar de manera inadecuada con muchas de sus actitudes y conductas instintivas o caprichos, sin socialización familiar, sin valores objetivos o lógicos, contexto de todo comportamiento racional socializado humano. Convivencia Conyugal busca lograr ser comprendida, comprender, como poder comportarse como el complemento de su pareja en sus funciones conyugales y parentales, frente al compromiso adquirido social como espiritualmente ante su familia y sociedad.
Convivencia Conyugal exige y aplica, conocimiento de pensamientos, sentimientos, actitudes como conductas de su pareja, evitando enfadarse o generar frustraciones; viviendo la experiencia de que vive inicialmente en un laberinto de lo desconocido con su cónyuge, que potencialmente se podría fabricar todo un arsenal de desilusiones, fracasos, soledades cognitivas como socioculturales. Convivencia Conyugal debe adquirir compromisos que apliquen, logrando diferenciar ese espontaneo y responsable amor de pareja heterosexual, con las ilusiones e instintos oníricos de los cuentos de hadas de la literatura o príncipes y princesas del hedonismo del siglo XXI, que deforman y transforman proyectos de la vida conyugal en momentos de placer, no en realidades de familia futura. Convivencia Conyugal se fortalece, cuando aproximas tus diferencias para evitar calvarios, aplicando sus riquezas cognitivas a sus problemas; cuando se proponen proyectos que pueden ser ejecutados con fidelidad y entrega; como propuestas en formación, donde todas sus experiencias y decisiones tomadas como pareja, nos conducen a la felicidad o destrucción como sociedad familiar.
Los hijos crecen y maduran en esta Convivencia Conyugal, cuando valoran lo recibido, sus cualidades y destrezas sin encerrarse en su yo, sino al contrario, complementándose con gran respeto con todos los otros miembros de la familia, como de sus entornos. La crianza filial se inicia con su nacimiento y se va configurando con la mutualidad madre-hijo, la cual inicia su proceso empatizado con todas las necesidades biológicas y sociales del infante, buscando brindarle seguridad y satisfacciones; la cual en su fase pre-escolar como escolar, facilitan compartir actividades y conductas con sus paras, con dependencia de su protección materno-filial; culmina su proceso escolar controlando diferencias de placer y displacer, satisfacción y frustraciones, de saber tolerar como superar las ausencias de su madre.
El siglo XXI preparo el vendaval de la soltería, ese estilo de vida sin preocupaciones, lleno de aventuras y mucho glamur; el cual refleja personas excéntricas, extravagantes, fruto de unas raíces egoístas o quizás promiscuas; estado sociocultural, que genera desconfianza con necesidades y referencias, al no admitir compromiso en sus actitudes y conductas, sin deseos de amar o ser amados Convivencia Conyugal determina crecimiento seguro o inseguro de sus hijos y un grado de estabilidad como de rebeldía; es espejo que refleja sentimientos, emociones y compromisos a valores como experiencias, transmitidos de padres a hijos en sus periodos de crianza y socialización familiar. Toda Convivencia Conyugal, es contexto de un suceso real como sociocultural, cimentados en cinco pilares de la comprensión Conyugal: comunicación, confianza, perdón y reconciliación, compromiso y responsabilidad como intimidad con autoestima.
Convivencia Conyugal Cristiana, acoge y abre espacios a los cónyuges heterosexuales, al reconocer que no todos los espacios nos pertenecen; donde ese contexto social acoger, traduce el perder algo de uno para ganar algo de su pareja; formando su realidad con valores y experiencias que le permitan sentirse acogido, cuando se posee consciencia de compartir.
Convivencia Conyugal Triangulo Familiar genera nuestro espíritu Socializador Familiar, emerge del desorden del mundo desconocido de la pareja, imponiéndonos esta necesidad de transmitir un objetivo orden a todos nuestros pensamientos, emociones, actitudes y conductas como el proceso socializador de nuestra sociabilidad racional humana.

 
Clavijo, medico ginecólogo.

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