“Para mayor gloria de Dios”.

En estos días el año litúrgico propone una serie de celebraciones, todas de especial importancia en la vida del cristiano, procurando que se aprovechen lo mejor posible para crecer en virtud y santidad. En mayo se celebró la Exaltación de la Santa Cruz, la Ascensión del Señor, Pentecostés, la Santísima Trinidad, el Cuerpo y la Sangre Santísimos de Cristo y la Visitación de la Santísima Virgen María. El mes de junio abre paso con la fiesta de Jesucristo, Sumo y Eterno Sacerdote, El Sagrado Corazón de Jesús y la memoria del Inmaculado Corazón de María, el nacimiento de San Juan Bautista y la solemnidad de San Pedro y San Pablo Apóstoles del Señor.

¡Cómo quisiera decir una palabra sobre cada una de ellas!, pero en esta ocasión no se trata de eso.Solamente quiero hacer énfasis en la solemnidad del Sagrado Corazón de Jesús, por dos razones. En primer lugar para recordar que nuestro País ha sido consagrado al Sagrado Corazón de Jesús, desde los inicios del siglo pasado, para pedir que cese la guerra y haya paz, protección, prosperidad y bendiciones para todos los colombianos. Por tanto, tengamos en cuenta las promesas del Sagrado Corazón, y ojalá se renueve personal y comunitariamente dicha consagración:

  1. A las almas consagradas a mi Corazón les daré las gracias necesarias para su estado.
  2. Daré paz a sus familias.
  3. Las consolaré en todas sus aflicciones.
  4. Seré su amparo y refugio seguro durante la vida y principalmente en la hora de la muerte.
  5. Derramaré bendiciones abundantes sobre sus empresas.
  6. Las almas fervorosas se elevarán rápidamente a gran devoción.
  7. Las almas tibias se harán fervorosas.
  8. Los pecadores hallarán en mi Corazón la fuente y el océano infinito de la misericordia.
  9. Bendeciré las casas en que la imagen de mi Sagrado Corazón esté expuesta.
  10. Daré a los sacerdotes la gracia de mover los corazones empedernidos.
  11. Las personas que propaguen esta devoción tendrán escrito su nombre en mi Corazón y jamás será borrado de Él.
  12. A todos los que comulguen nueve primeros viernes de mes continuos, el amor omnipotente de mi Corazón les concederá la gracia de la perseverancia final.

En segundo lugar invito a todos a vivir y acoger en la solemnidad del Sagrado Corazón, la jornada mundial de oración por la santificación de los sacerdotes, convocada por el Santo Padre a través de la Congregación para el Clero. “Pidamos también sacerdotes santos, formados ‘según el Sagrado Corazón de Cristo’”, decía San Juan Pablo II, quien estableció que esta jornada de oración se realice en el día del Corazón de Jesús. Y el Papa Francisco llama a los sacerdotes para que todos sean “transformados por el amor y para el amor”. Cae muy bien una hora santa en las parroquias, Seminario Mayor, oratorios y casas de religiosas (os), para poner en manos de Jesús Sacramentado esta intención que no debe faltar en las oraciones de todo buen cristiano.

Mons. Orlando Roa Barbosa
Obispo del Espinal

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