DOMINGO 26 DE JUNIO DE 2016

XIII DOMINGO ORDINARIO.
TEXTOS BÍBLICOS.

«Te seguiré adonde quiera que vayas.»

I Reyes 19:16, 19-21: Eliseo, que araba en el campo, ante la presencia del Profeta Elías, se dejó contagiar por él y le pide que le permita seguirlo, después de despedir al padre y la madre con un beso y a su gente con una comida, recibiendo una respuesta positiva del profeta. Cuando cumple lo pedido, no dudo en seguir al profeta Elías y de entrar a servir al señor su Dios. Que este texto nos cautive a dejarlo todo y seguir a Jesucristo y servir a su Iglesia a ejemplo de los profetas Elías y Eliseo.

Salmo 16:1-2, 5, 7-11: Junto al Rey David hemos de implorar al Señor con sus mismas palabras:“Guárdame,  oh Dios, en ti está mi refugio. Yo digo a Yahveh: «Tú eres mi Señor. mi bien, nada hay fuera de ti»” y tener la seguridad, que mi vida está en las manos del Señor, lo cual debe ser motivo de alegría.

Gálatas 5:1, 13-18: En Cristo Jesús hemos alcanzado el máximo grado de libertad, con capacidad de amor y servirnos los unos a los otros por amor, lo que nos permite alcanzar la plenitud, en el precepto señalado por San Pablo: “Amar al prójimo como a si mismo”. Sin embargo San Pablo enfatiza que la libertad mal usada nos lleva a destruirnos los unos a los otros. De ahí el peligro de caminar y actuar según la carne y no según el espíritu. La carne y el espíritu son antagónicos. Qué el Señor nos ayude a caminar según el espíritu.

Lucas 9:51-62: El pensar como los hombres, vengarse de los desprecios, no es grato a Dios, así lo deja ver Jesús en su Evangelio cuando reprende a sus discípulos Santiago y Juan, cuando ellos, quisieron pedir que del cielo bajara fuego para que los consumiera, como castigo de no haber recibido al Señor. Qué mensaje tan hermoso de amor, comprensión y perdón de parte de Jesús, por ello nuestro lema ha de ser perdonar. Que nuestro seguimiento a Jesús sea sincero y permanente, que sea una decisión querida, pensada y amada, reflexionada y de firme compromiso, que no sea por momentos, fruto de una emoción pasajera, es lo que vemos en el Evangelio de hoy ante las distintas respuestas de Jesús y de la gente. Veamos: “Mientras iban caminando, uno le dijo: «Te seguiré adondequiera que vayas.» Jesús le dijo: «Las zorras tienen guaridas, y las aves del cielo nidos; pero el Hijo del hombre no tiene donde reclinar la cabeza.» A otro dijo: «Sígueme.» El respondió: «Déjame ir primero a enterrar a mi padre.» Le respondió: «Deja que los muertos entierren a sus muertos; tú vete a anunciar el Reino de Dios.» También otro le dijo: «Te seguiré, Señor; pero déjame antes despedirme de los de mi casa.» Le dijo Jesús: «Nadie que pone la mano en el arado y mira hacia atrás es apto para el Reino de Dios.»” Como discípulos misioneros, permitamos que Cristo more en nuestro corazón y que nuestro seguimiento a Él sea sincero y radical y que podamos decir con los discípulos: «Te seguiré a donde quiera que vayas.»

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