«RECEN, RECEN,NO PIERDAN LA ORACIÓN, NI EL CONTACTO CON LA GENTE”

“RECEN, RECEN, NO PIERDAN LA ORACIÓN, NI EL CONTACTO CON LA GENTE”, PIDIÓ EL PAPA  FRANCISCO A LOS SACERDOTES, DEL 1 AL 3 JUNIO DE 2016 EN ROMA.

Con motivo del año Jubilar de la misericordia, celebrado del 1 al 3 de Junio del año en curso, con el tema:“EL SACERDOTE COMO MINISTRO DE LA MISERICORDIA”, el papa les hablo a los seminaristas, sacerdotes y obispos.
Les ofrezco un resumen de sus tres meditaciones. La gente más simple, los pecadores, los enfermos,los endemoniados, son exaltados inmediatamente por el Señor, que los hace pasar de la exclusión a la inclusión plena,de la distancia a la  esta. Esta es la expresión: La misericordia nos hace pasar de la distancia a la  esta. La misericordia es tanto el fruto de una “alianza” como un acto gratuito de benignidad y bondad que brota de nuestra psicología más profunda y se traduce en una obra externa. Por ello, el Pontífice señaló que esta obra se manifiesta en la actitud de compadecerse del que sufre, conmoverse ante el necesitado, indignarse, que se revuelvan las tripas ante una injusticia patente y ponerse inmediatamente a hacer algo concreto, con respeto y ternura, para remediar la situación. Y, partiendo de este sentimiento visceral, invitó a los sacerdotes a mirar a Dios desde la perspectiva de este atributo primero y último con el que Jesús lo ha querido revelar para nosotros, es decir que el nombre de Dios es Misericordia. “Nada une más con Dios que un acto de misericordia, agrego el Papa, ya sea que se trate de la misericordia con que el Señor nos perdona nuestros pecados o de la gracia que nos da para practicar las obras de misericordia en su nombre.
El papa, en la primera meditación propuso la parábola del Padre misericordioso narrado en el Evangelio de San Lucas, (Cfr. Lc15,11- 31). En esta parábola, afirmó el Papa, nos situamos en el ámbito del misterio del Padre. Y sin preámbulos, podemos pasar de la distancia a la  esta, como en la parábola del Hijo Pródigo, y utilizar como recipiente de la misericordia nuestro propio pecado. En este sentido invitó el Papa Francisco a los sacerdotes, “LA MISERICORDIA NOS IMPULSA A PASAR DE LO PERSONAL A LO COMUNITARIO”.
En la segunda meditación, el Papa habló de los corazones “recreados”, de nuestros santos que recibieron la Misericordia y de María como “recipiente y fuente” de Misericordia. De ahí su invitación a ser “con María signo y sacramento de la Misericordia de Dios”. Recordó a los participantes algunos “modos” de mirar que tiene Nuestra Señora, especialmente a sus sacerdotes, “porque a través de nosotros, María quiere mirar a su gente” y habla de cuatro modos de mirar María: 1. “María nos mira de modo tal que uno se siente acogido en su regazo”. De manera que “Ella nos enseña que la única fuerza capaz de conquistar el corazón de los hombres es la ternura de Dios”.
2. “La Madre de Dios mira “tejiendo”. La virgen lo hace, viendo cómo puede combinar para el bien de todas las cosas que le trae su gente.
3. “María mira con atención”. En efecto, María mira con atención, se vuelca toda y se involucra entera con el que tiene delante, como una madre cuando es todo ojos para su hijito que le cuenta algo. De donde se deduce la necesidad de “aprender que hay algo de irrepetible en cada uno de aquellos que nos miran en la búsqueda de Dios”.
4. “María mira de modo íntegro”. Uniendo todo, nuestro pasado, presente y futuro. No tiene una mirada fragmentada: “LA MISERICORDIA SABE VER LA TOTALIDAD Y CAPTARLO MÁS NECESARIO”.En su tercera meditación el Papa inició recordando las obras de misericordia, como la atención a los pobres y enfermos; utilizando nuestro sello personal.
El papa invitó a los sacerdotes a pedir la gracia de dejarnos misericordiar por Dios en todos los aspectos de nuestra vida y de ser misericordiosos con los demás en todo nuestro actuar.
“CUANDO FALTA MISERICORDIA NO HAY PLAN PASTORAL QUE FUNCIONE”. “Para nosotros, sacerdotes y obispos, que trabajamos con los sacramentos bautizando, confesando, celebrando la Eucaristía, la misericordia es la manera de convertir toda la vida del Pueblo de Dios en “sacramento”. SER MISERICORDIOSO NO ES SÓLO UN MODO DE SER, SINO EL MODO DE SER. No hay otra posibilidad de ser sacerdote”, señaló el Papa y menciono al Cura Brochero que decía: «El sacerdote que no tiene mucha compasión de los pecadores es medio sacerdote. Estos trapos benditos que llevo encima no son los que me hacen sacerdote; si no llevo en mi pecho la caridad, no soy ni siquiera cristiano». A continuación el Papa se refirió a los confesores señalando que el espacio del confesionario es donde la verdad nos hace libres. El pontífice exhortó a los sacerdotes a agradecer al Señor por tantos beneficios recibidos de su bondad y pedir la gracia de llevar a todos los hombres esa misericordia que nos salvó a nosotros. Al concluir la meditación el Santo Padre, les dijo, fuera de texto, que a veces escucha comentarios de sacerdotes que dicen: Este Papa nos bastonea demasiado, nos reprocha mucho, y señaló que a veces sí, pero que está edificado de ver tantos sacerdotes buenos, todos somos pecadores, pero hay tantos y buenos sacerdotes que trabajan en silencio y escondido y de los que nunca hablan las noticias.
El escándalo es más ruidoso, dijo el pontífice y agregó: todos sabemos que “EL RUIDO DEL ÁRBOL QUE CAE ES MÁS FUERTE QUE EL DEL BOSQUE QUE CRECE”. La invitación es para sacerdotes y  eles, no sólo a leer tan valioso mensaje, si no también a vivirlo en medio del trabajo y de la oración, así nuestros  eles tendrán los mejores sacerdotes.

 

 

Be the first to comment

Leave a Reply

Tu dirección de correo no será publicada.


*