San juan María Vianney, llamado el Santo cura de Ars.

Uno de los santos más populares en los últimos años ha sido San juan María Vianney, llamado el Santo cura de Ars. En él se ha cumplido lo que dijo San Pablo: “Dios ha escogido lo que no vale a los ojos del mundo, para confundir a los grandes”. Su humildad, su predicación, su discernimiento y saber espontáneos, y su capacidad para generar el arrepentimiento de los penitentes por los males cometidos fueron proverbiales. Administrador del sacramento de la  penitencia durante cuatro décadas a razón de más de diez horas diarias, llegó a hacerlo entre dieciséis y dieciocho
horas por día durante trece años. Se le considera uno de los grandes confesores de todos los tiempos.

De él escribió San Juan Pablo II: “Me impresionaba profundamente, en particular su heroico servicio de confesonario. Este humilde sacerdote que confesaba más de diez horas al día comiendo poco y dedicando al descanso
apenas unas horas, había logrado, en un difícil periodo histórico, provocar una especie de revolución espiritual en Francia y fuera de ella. Millares de personas pasaban por Ars y se arrodillaban en su confesonario”.
He querido iniciar este editorial con esta referencia al Santo cura de Ars, por lo que significa su vida y su ejemplo, especialmente para los sacerdotes, que bien conocen su biografía. Además para resaltar su presencia en el calendario litúrgico del mes de agosto, al cual le da un tinte sacerdotal y muy vocacional.

La Iglesia hace reconocimiento del legado de este gran santo. El 3 de octubre de 1874 Juan Bautista María Vianney fue proclamado venerable por Pio IX y beatificado el 8 de enero de 1905. El papa Pio X lo propuso como modelo para el clero parroquial. En 1925 el papa Pio XI lo canonizó. Su  esta se conmemora el 4 de agosto, ocasión en que se celebra además el día del párroco. El papa Juan XXIII escribe en 1959 la encíclica Sacerdotii nostri primordial, en la cual realza, en el centenario de la muerte del santo,las virtudes primordiales de todo sacerdote: la oración, la eucaristía y el celo apostólico. Cincuenta años más tarde, el papa Benedicto XVI proclamó un año completo conmemorando  los 150 años de san Juan María:  del 19 de junio de 2009 al 11 de junio de 2010. Nombrado patrono
de todos los sacerdotes católicos, ese año fue llamado el Año sacerdotal.

Así pues, tenemos razones para pensar en el cuatro de agosto como  esta sacerdotal. Es un día propicio para orar, saludar, felicitar a sus sacerdotes. A todos los sacerdotes  porque ya está dicho San Juan María Vianney es patrono de todos los sacerdotes. Mi saludo especial  para todos y cada uno de los sacerdotes de esta querida iglesia particular del Espinal. El todopoderoso les siga asistiendo con su gracia Invito a todos nuestros feligreses a encomendaros en sus oraciones, muy especialmente en este mes sacerdotal. No sobra un saludo, una palabra de estímulo por su
entrega generosa, un detalle, un gesto de gratitud. Que esta  esta no pase desapercibida.

Seguimos unidos en la oración.“Para mayor gloria de Dios”.

Mons. Orlando Roa Barbosa
Obispo del Espinal

Be the first to comment

Leave a Reply

Tu dirección de correo no será publicada.


*