El matrimonio sigue siendo para toda la vida

En este artículo, respetando cualquier otro modo de pensar, por matrimonio se entiende el acuerdo de voluntades entre un hombre y una mujer, adultos, capaces de poner un acto humano, que se unen para conformar una familia, comunidad de vida y amor, buscando la felicidad según el plan Divino de Salvación.

¿QUE DICE LA BIBLIA? : En las sagradas escrituras encontramos muchísimas referencias al matrimonio y la familia, por límite de espacios citamos algunas, Génesis 1-2 en donde se establece la doctrina originaria acerca de la institución matrimonial. Del análisis de los textos bíblicos más primitivos se deduce que el matrimonio, según los planes de Dios, es monogámico e indisoluble. Jesucristo interpreta Dt 25,1-4. La discusión entre los rabinos de tiempo de Jesús acerca de la amplitud de los motivos para justificar el repudio había cristalizado en dos escuelas (Hillel-Shammai). Jesús reinterpreta el sentido del texto del Génesis y explica el porqué de la permisión de Moisés. El relato de Mc 10,2-12 reafirma la indisolubilidad de la unión conyugal. La comprensión de los oyentes, la reacción de los Apóstoles y la enseñanza de San Pablo avalan esta interpretación.

¿QUE DICE LA IGLESIA DEL MATRIMONIO?: En el Código de Derecho Canónico encontramos: 1055 § 1. La alianza matrimonial, por la que el varón y la mujer constituyen entre sí un consorcio de toda la vida, ordenado por su misma índole natural al bien de los cónyuges y a la generación y educación de la prole, fue elevada por Cristo Señor a la dignidad de sacramento entre bautizados. § 2. Por tanto, entre bautizados, no puede haber contrato matrimonial válido que no sea por eso mismo sacramento.

El Catecismo Católico en el numeral 1602 enseña: La sagrada Escritura se abre con el relato de la creación del hombre y de la mujer a imagen y semejanza de Dios (Gn 1,26- 27) y se cierra con la visión de las “bodas del Cordero” (Ap 19,9; cf. Ap 19, 7). De un extremo a otro la Escritura habla del matrimonio y de su “misterio”, de su institución y del sentido que Dios le dio, de su origen y de su fin, de sus realizaciones diversas a lo largo de la historia de la salvación, de sus dificultades nacidas del pecado y de su renovación “en el Señor” (1 Co 7,39) todo ello en la perspectiva de la Nueva Alianza de Cristo y de la Iglesia (cf Ef 5,31-32).

¿LA IGLESIA APROBÓ EL DIVORCIO EN NOMBRE DEL AÑO DE LA MISERICORDIA?: No. Se mantiene el principio “no separe el hombre lo que Dios ha unido”. Una vez celebrado y consumado el matrimonio, ya nada lo podrá romper, únicamente lo disuelve la muerte. El PAPA FRANCISCO con Carta Apostólica en forma de “Motu Proprio” Mitis Iudex Dominus Iesus, sobre la reforma del proceso canónico para las causas de declaración de nulidad matrimonial en el Código de Derecho Canónico, dotó de herramientas eficaces a los Tribunales eclesiásticos, para que, en el menor tiempo, con menos costos se resuelvan las dudas de validez del matrimonio celebrado.

Si una persona se le ha roto su matrimonio habiendo pasado más de 6 meses de separación definitiva, puede acercarse a su párroco, o a cualquier sacerdote, quien está en la obligación de escucharlo y orientarlo sobre qué hacer, teniendo en cuenta que no todo matrimonio roto es nulo sobre todo cuando han durado muchos años y tienen varios hijos. Pero quien tenga dudas de la validez de su matrimonio se acerca, presenta la situación y el tribunal mira: 1. Que definitivamente ya no se pueda arreglar, 2. Que las causales (reclamar folleto en la curia al respecto) hayan nacido antes de la boda o el mismo día. En últimas el tribunal establece si hubo o no matrimonio, si no hubo, lo declara nulo, nunca da el divorcio e un matrimonio valido por el hecho de una separación definitiva o de la existencia de una nueva relación en la que dicen estar realizados. En un próximo artículo se amplía el tema.

Padre ANTONIO DEVIA MENDEZ Sacerdote,

Filósofo (USTA) y Canonista (PUSC).

Acompañamiento a la familias

familia1Queremos expresar con estas tres palabras claves el discernimiento sobre la familia:

ACOMPAÑAR: el papa Francisco compara la iglesia con “un hospital de campaña”, cuya lógica es aquella de la misericordia pastoral. En este sentido, el trabajo pastoral debe garantizar un acompañamiento cercano a cada una y a todas las familias para que puedan descubrir la mejor manera de superar las dificultades que se encuentran en su camino (cf. AL 200), especialmente en los primeros años de vida matrimonial, para que puedan aceptar y superar las crisis que lleguen (af. AL 232). Hay que acompañar con misericordia y paciencia las etapas posibles de crecimiento de las personas, así como en aquellas situaciones límite, por ejemplo, después de rupturas y divorcios, o cuando se sufre un dolor ante la muerte de un ser querido (cf. AL 253SS).

DISCERNIR: puesto que “el grado de responsabilidad no es igualen todos los casos, y puede haber factores que limitan capacidades de decisión, frente a situaciones difíciles y familias heridas…, los pastores, por amor a la verdad, están obligados a discernir bien las situaciones” (cf. AL 79). Por eso, para el papa Francisco en muy importante evitar juicios que no tienen en cuenta la complejidad de las diversas situaciones y es necesario estar atentos a la manera como las personas viven y sufren por su condición.

INTEGRAR: un aspecto importante en la catequesis familiar es ayudar a i integrar. ¿Cómo ayudar a las parejas para que se integren a la comunidad ECLESIAL, incluso siendo divorciados y vueltas a casar?

Esto es fundamental, pues solo de esa manera ellos sentirán muy de cerca la misericordia de Dios a través de su iglesia. Dice el papa Francisco “Ninguno puede ser condenado para siempre porque esta no es la lógica del Evangelio” (cf. AL 297) y agrega: “no me refiero solo a los divorciados que viven una nueva unión, sino a todos en cualquier situación ellos se encuentran” (Ídem). Ellos son bautizados, son hermanos y hermanas que no deben sentir que están excluidos de la iglesia y su participación se puede expresar en diversos servicios eclesiales.

Parroquia santa Ana

Patrocina este articulo Pbro: ALEXANDER PARRA GRIMALDO

Delegado Pastoral Familiar

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