Rincón Vocacional

La misión en el corazón

Con qué se podrá comparar el gozo de encontrar en los hermanos, el rostro mismo de la persona de Jesús?, ¿Cómo no tener un corazón lleno de gozo y gratitud con el Señor de la vida, cuando nos permite experimentar su amor y su ternura, por medio de unos corazones generosos que nos acogen en su nombre?

En el esfuerzo continuo y decidido de la Iglesia, en la fidelidad a su misión, Jesús sigue saliendo al encuentro de sus hermanos que tanto ama y por los cuales dio su vida, a través de jóvenes que hemos escuchado su voz y la invitación a seguirle, para estar con Él y ser enviados a Evangelizar.

angelizar. La misión es el alma de la vocación y no puede menos que estar en el corazón del discípulo que se prepara para ser ministro del Señor. Con gozo acogimos la invitación y el envío por parte de nuestro obispo, Monseñor Orlando Roa Barbosa, a quienes integramos la gran comunidad Seminario Mayor La Providencia, para ir con un corazón pronto y generoso, a misionar en tierras del sur del Tolima: en el Corregimiento de La Herrera, el corregimiento de Puerto Saldaña y las veredas de Cambril y Maracaibo, pertenecientes al municipio de Rioblanco; y el corregimiento de Bilbao perteneciente al municipio de Planadas.

Fuimos los estudiantes de Teología, quienes tuvimos la oportunidad de realizar esta primera parte de la misión, en unión con nuestros padres formadores Edilberto Botía C.M y Edwin Murillo Galeano y la estrecha colaboración y acogida de los padres Juan Yépez y José Luis Yépez, quienes viven y desarrollan su ministerio en estas queridas comunidades de nuestra Diócesis; nos llena de felicidad y regocijo el haber podido compartir y celebrar nuestra fe con muchos hermanos pertenecientes a la región, quienes en cada momento nos mostraron el rostro y la expresión de un Cristo vivo.

En el encuentro que tuvimos con niños y jóvenes de las instituciones fue bastante enriquecedor. Ellos, sus maestros y el personal administrativo nos abrieron con alegría y generosidad, no sólo las puertas de sus aulas de clase y sus espacios académicos, sino las puertas de su corazón y de sus vidas, para compartir junto a nosotros, la experiencia de un Cristo joven, dador de vida, de esperanza y de caridad que quiere comunicarnos su amor, para que acogiéndolo en nuestras vidas, seamos abanderados de la instauración del Reino de los cielos y la edificación de una realidad social, donde la paz y la justicia sean la expresión más sublime de la riqueza infantil y juvenil que posee la región.

No fue menos enriquecedora y gratificante la acogida y la hospitalidad que nos ofrecieron nuestros hermanos campesinos y quienes viven el área urbana, cuando teníamos la oportunidad de visitar sus hogares, y en el compartir de una deliciosa taza de café o un delicioso sancocho de gallina, que acompañaban el diálogo lleno de sonrisas y de experiencias, podíamos llevar el mensaje de la Buena Nueva, de un Dios que camina con su pueblo, alentándolo a perseverar en el camino del bien, en la búsqueda continua de nuestra propia santificación. ¡Cómo no alabar y glorificar a Dios, quien en su infinita bondad y misericordia, dispuso el corazón de muchos hermanos, para que acogieran generosamente su palabra! Prueba de ello ha sido la gran respuesta que hubo por parte de las familias a las obras de evangelización, catequesis, recreación; así como en los momentos de la celebración de los sacramentos. Grande es Dios al permitirnos compartir y celebrar la alegría de ser creyentes y hermanos en la fe, en la vivencia del mandamiento del amor y en la espera dichosa de la salvación que nos aguarda.

Gracias a todas las personas que hicieron posible esta experiencia de misión. Sin lugar a duda, los primeros evangelizados fuimos los enviados. Fueron muchas las bondades que recibimos por parte de Dios, en la manifestación de cariño, de amistad y la experiencia de cercanía que nos brindaron. Nos llena de fortaleza el saber que estamos presentes en sus valiosas oraciones diarias. Alimenta nuestra esperanza el saber que nos estamos preparando para servirle a nuestra Diócesis que cuenta con tanta riqueza humana; con personas sencillas, humildes y trabajadoras, que quieren seguir creciendo en su vida cristiana y en el compromiso apostólico.vocacional

El Seminario es el corazón de la Diócesis, ambiente donde nos formamos los futuros pastores, que confiados a la misericordia de Dios y en nombre de la Iglesia, queremos continuar en el trasegar de la historia de nuestros pueblos y la experiencia cercana de la presencia de Cristo Resucitado. La misión se nos presenta ante nuestros ojos como una exigencia permanente, por tal motivo, anunciamos con gozo la gran misión que realizarán en la misma región los hermanos del ciclo filosófico de nuestro seminario, en el mes de noviembre del presente año. ¡Nos alegra el saber que encontrarán hermanos dispuestos a escuchar el anuncio del Evangelio y a acogerlos como enviados del Señor!…La misión no puede menos que estar en el corazón de los que se preparan para ser ministros del Señor.

Formadores y seminaristas

seminario Mayor La providencia

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