DOMINGO 11 DE DICIEMBRE

III DOMINGO DE ADVIENTO

“HE AQUÍ QUE YO ENVÍO MI MENSAJERO DELANTE DE TI, QUE PREPARARÁ POR DELANTE TU CAMINO”

Primera Lectura: Isaías 35:1-6, 10

Cuando se acepta a Dios en el corazón hay alegría y regocijo, se recibe una gracia especial para fortalecerse en los momentos difíciles, para confiar siempre en el Señor, para no temer y se transmite confianza a los demás, por la experiencia vivida de la presencia del Señor.

Salmo Responsorial: Salmo 146:6-10

El Señor reina para siempre, porque Él es el dueño de los cielos, de la tierra, del mar y de todo cuanto existe. Él es leal con todos, da pan al hambriento y practica la justicia. Él abre los ojos a los ciegos y endereza el camino de los pecadores. A Él sea dado todo honor y toda gloría.

Segunda Lectura: Santiago 5:7-10

El esperar con paciencia la venida del Señor, es un don que hay que pedirlo todos los días, de tal manera que el sufrimiento no nos aparte de la esperanza de la resurrección que llegará más temprano que tarde.

Evangelio: Mateo 11:2-11

Juan, desde la cárcel escuchó hablar de las obras de Jesús y envió a sus discípulos para preguntarle: “¿Eres tú el que ha de venir, o debemos esperar a otro?”. Jesús les respondió: “Id y contad a Juan lo que oís y veis: Los ciegos ven y los cojos andan, los leprosos quedan limpios y los sordos oyen, los muertos resucitan y se anuncia a los pobres la Buena Nueva”. Todos nosotros hemos escuchado hablar de Jesús desde pequeños, pero poco nos interesamos por conocerlo y por tener una experiencia de Él. Este es el motivo de nuestra tibieza espiritual. Que este tiempo de Adviento nos acerque a Él y sintamos deseos de amarlo y seguirle.

COMPROMISO:

Durante esta semana realizar una obra de misericordia, así forzaremos nuestro espíritu a hacer obras de caridad.

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