PASTORAL FAMILIAR

¿ Los divorciados vueltos a casar pueden volver a comulgar?

Una de las preguntas más frecuentes que ha surgido recientemente, tras la afirmación de que los divorciados vueltos a casar no están excomulgados, es: los divorciados vueltos a casar, ¿pueden comulgar en la misa? La respuesta, sin lugar a duda es NO. Pero, ¿y entonces? ¿Por qué el papa Francisco manifestó que los divorciados vueltos a casar no están excomulgados? Hay que ir despacio para comprender aquella situación a la cual se refiere el Sumo Pontífice.

Hablar de excomunión es delicado, si sólo se hace referencia a “sacar de la comunión” y “excluir de la comunión”. En ese sentido, cuando se habla de los divorciados vueltos a casar, emplear el término excomunión nos invita a hilar fino. Es importante comprender que ambos significados, mencionados anteriormente, son categorizaciones que tienen una diferencia importante. Me explico.

Cuando se define excomunión como “sacar de la comunión” podría entenderse como negar la posibilidad de comulgar con el Cuerpo y la Sangre de Cristo, es decir, excomunión eucarística. Pero, cuando hablamos de “excluir de la comunidad” se hablaría de no permitir la participación en la vida comunitaria, a quien está excomulgado, la que se llamaría excomunión eclesial. Para los divorciados vueltos a casar, la excomunión de la que se trata, es de la primera no de la segunda, es decir, de la excomunión eucarística, no de la eclesial.

La invitación del papa Francisco es a favorecer la empatía, acogiendo a las personas que viven en estas condiciones, sea en lo que se conoce corrientemente como “unión libre”, o matrimonio civil, o unión marital de hecho; el papa nos exhorta a no obstaculizar su participación en la vida eclesial, a no impedirles formar parte de los grupos pastorales de la parroquia o a colaborar con las actividades pastorales de la Iglesia; todos estamos llamados a acogerlos con cariño para acompañarlos en un proceso de clarificación de su vida ante Dios tal como lo presenta la Iglesia, y en ese sentido no se puede hablar de excomunión, pues si participan de la vida eclesial como comunidad de fe que camina unida buscando el Reino de Dios acudiendo a su infinita misericordia, siempre serán bienvenidos. Dios acoge a todos, y aunque las personas que viven en dicha situación, no puedan recibir el Cuerpo y la Sangre de Cristo en la Eucaristía, sí pueden participar de la celebración eucarística, escuchar la Palabra de Dios y ser acogidos por la comunidad eclesial para vivir la “comunión espiritual”.

parejaLa excomunión eucarística ha de verse no como un castigo, sino como una invitación a la reflexión para vivir según la ley de Cristo y de su Iglesia, que es la ley del amor. Es un “sentirse hambriento y sediento” del Cuerpo y la Sangre de Cristo.

En su exhortación Amoris Laetitia No. 297, el papa advierte que: “Se debe ayudar a cada uno a encontrar su propia manera de participar en la comunión eclesial, para que se sienta objeto de una misericordia inmerecida, incondicional y gratuita. Nadie puede ser condenado para siempre, porque esa no es la lógica del Evangelio (…) En el mismo sentido, dice en otro de sus documentos: “La Iglesia tiene la misión de anunciar la misericordia de Dios, corazón palpitante del Evangelio, que por su medio debe alcanzar la mente y el corazón de toda persona. La Esposa de Cristo hace suyo el comportamiento del Hijo de Dios. Que sale a encontrar a todos sin excluir ninguno” (Misericordiae Vultus No. 12).

Afirmamos, sin temor a equivocarnos, que todas las personas que viven en condición irregular con su pareja dentro de la Iglesia, siguen participando de la vida pastoral de la comunidad que las acoge con amor, invitándolas a reconocer el rostro amoroso de Cristo en su misericordia para ayudarlos a vivir en la fe del Hijo de Dios. La Iglesia, que peregrina en el mundo con el rostro misericordioso del Padre, invita a sus hermanos en dificultad, a que no se separen de la comunión eclesial, sino que busquen los medios necesarios para solucionar y sanar los errores del pasado y seguir caminando dentro de la Iglesia, a luz del evangelio y su doctrina.

P. Alexander Parra Grimaldo
Delegado de la Pastoral Familiar Diocesana

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