¿Pueden los homosexuales bautizar a sus hijos menores? 

La pregunta planteada en el título del presente artículo no es fácil de responder, para ello antes daremos unas pautas de reflexión y contenido doctrinal y canónico.

1.¿QUE ES EL BAUTISMO?
Enseña el catecismo católico en el numeral 1213 que el santo Bautismo es el fundamento de toda la vida cristiana, el pórtico de la vida en el espíritu (“vitae spiritualis ianua”) y la puerta que abre el acceso a los otros sacramentos. Por el Bautismo somos liberados del pecado y regenerados como hijos de Dios, llegamos a ser miembros de Cristo y somos incorporados a la Iglesia y hechos partícipes de su misión (cf Concilio de Florencia: DS 1314; CIC, can 204,1; 849; CCEO 675,1): Baptismus est sacramentum regenerationis per aquam in verbo” (“El bautismo es el sacramento del nuevo nacimiento por el agua y la palabra”: Catecismo Romano 2,2,5).

Continua el catecismo en su numeral 1214 diciendo que este sacramento recibe el nombre de Bautismo en razón del carácter del rito central mediante el que se celebra: bautizar (baptizein en griego) significa “sumergir”, “introducir dentro del agua”; la “inmersión” en el agua simboliza el acto de sepultar al catecúmeno en la muerte de Cristo, de donde sale por la resurrección con Él (cf Rm 6,3-4; Col 2,12) como “nueva criatura” (2 Co 5,17; Ga 6,15).
Del mismo modo continúa definiendo el catecismo el bautismo en el numeral 1215, Este sacramento es llamado tam
bién “baño de regeneración y de renovación del Espíritu Santo” (Tt 3,5), porque significa y realiza ese nacimiento del agua y del Espíritu sin el cual “nadie puede entrar en el Reino de Dios” (Jn 3,5).

Y por último 1216 “Este año es llamado iluminación porque quienes reciben esta enseñanza (catequética) su espíritu es iluminado” (San Justino, Apología 1,61). Habiendo recibido en el Bautismo al Verbo, “la luz verdadera que ilumina a todo hombre” (Jn 1,9), el bautizado, “tras haber sido iluminado” (Hb 10,32), se convierte en “hijo de la luz” (1 Ts 5,5), y en “luz” él mismo (Ef 5,8):

2. ¿QUE SE REQUIERE PARA CONFERIR EL BAUTISMO A UN NIÑO? El Código de Derecho Canónico de 1983 que rige actualmente nos dice cómo proceder para conferir el bautismo de niños. En el canon 868 expone que “§ 1. Para bautizar lícitamente a un niño, se requiere: 1 que den su consentimiento los padres, o al menos uno de los dos, o quienes legítimamente hacen sus veces; 2 que haya esperanza fundada de que el niño va a ser educado en la religión católica; si falta por completo esa esperanza debe diferirse el bautismo, según las disposiciones del derecho particular, haciendo saber la razón a sus padres. § 2. El niño de padres católicos, e incluso de no católicos, en peligro de muerte, puede lícitamente ser bautizado, aun contra la voluntad de sus padres”.

3. QUIEN PUEDE SER BAUTIZADO Se bautiza todo aquel ser humano vivo o en peregrinación que no haya recibido bautismo.

4. ¿A QUIEN SE LE NIEGA EL BAUTISMO? De modo categórico hay que decir que a ninguna persona que quiera ser cristiano y vivir como Cristo vivió, En el caso de los adultos, a nadie que garantice que contribuirá con su tiempo y su voluntad para su propia formación cristiana y en el caso de los niños no se le niega en peligro de muerte a ningún niño, como tampoco se le niega a ningún niño, cuando al menos una persona garantiza que lo acompañará en su formación cristiana y humana, dicha persona puede ser uno de los padres, o los abuelos o los padrinos o incluso otra persona legítimamente habilitada para cumplir esa ardua misión. A ninguna persona se le puede negar la gracia de Dios. Algunas veces se posterga el conceder un sacramento hasta que se cumplan algunas garantías de crecimiento espiritual, esto pasa no solo con el bautismo sino con los demás sacramentos.

Si a los padres o tutores de un niño se les dice que esperen un poco para poder bautizarlo, esto no ocurre en razón de su condición sexual que en todo caso no es la del niño ni culpa del niño, sino, porque faltan algunas garantías para que el sacerdote que confiere el sacramento pueda confiar en que el niño será formado en la fe y las costumbres de Cristo y de la Iglesia.

ANTONIO DEVIA MENDEZ.PBRO.

Vicario Judicial, Diócesis del Espinal.

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