Conociendo la Liturgia

Música, canto y Liturgia Como elemento litúrgico, el canto debe estar en consonancia con la identidad propia de la celebración. Por consiguiente, todo –el texto, la melodía, la ejecución- ha de corresponder al sentido del misterio celebrado, a las partes del rito y a los tiempos litúrgicos. (Exh. Apost. Sacramentum Caritatis, n.42)

“La santa madre Iglesia desea ardientemente que se lleve a todos los fieles a aquella participación plena, consciente y activa en las celebraciones litúrgicas que exige la naturaleza de la Liturgia misma y a la cual tiene derecho y obligación, en virtud del bautismo, el pueblo cristiano, “linaje escogido sacerdocio real, nación santa, pueblo adquirido” (1 Pe 2,9; cf. 2,4-5).” (Concilio Vaticano II, Sacrosanctum Concilium 14) La Pasión, Muerte y Resurrección del Señor Jesús, es el Misterio de la Fe que celebramos en cada Eucaristía. La participación de los fieles y la presidencia de los Ministros han de estar solo en torno de la Celebración Sagrada de este Misterio de Salvación. Ello saca de plano las complacencias sentimentales y las formas particulares de rendir homenajes humanos en las celebraciones Sagradas, ejemplo: los cantos que le gustaban al difunto, los que quiere la familia, el cumpleaños feliz, entre otros gusticos personales.

El Concilio Vaticano II, en la constitución Sacrosanctum Concilium sobre la sagrada liturgia, en el número 30, dice que “Para promover la participación activa se fomentarán las aclamaciones del pueblo, las respuestas, la salmodia, las antífonas, los cantos y también las acciones o gestos y posturas corporales. Guárdese, además, a su debido tiempo, un silencio sagrado.” De tal manera que en la Iglesia estamos llamados a ser conscientes de lo que nos corresponde según nuestro ministerio o nuestro oficio en la Asamblea que Celebra. El maestro Rogelio Vázquez, director del Instituto Superior de Música Sacra de Morelia (ISMUSAM), desde hace unos años se ha interesado en el tema litúrgico y refiere que “La música, como parte de la liturgia, ha tomado un lugar de relevancia desde los primeros años de la Iglesia. Fue herramienta fundamental en la conversión de las personas y en la consolidación del mensaje evangélico. De ahí que los primeros doctores como lo fueran San Ambrosio y San Gregorio Magno, la usaran como un vehículo idóneo para alcanzar estos sublimes fines.”

El mismo maestro Vázquez, refiere varios niveles en el canto que deberemos tener presente al momento de cada celebración, ello basado desde la enseñanza de la Iglesia y las normas de la Liturgia, por tanto hay que distinguir aquellos cantos, que aun perteneciendo al repertorio de la música sacra ya sea por su forma, estructura o letra, distan mucho de ser considerados para ser ejecutados dentro de las celebraciones litúrgicas, como son:

a. La música evangelizadora o de mensaje evangélico: El objetivo es dar a conocer algún texto de la Sagrada Escritura, pero no tiene las calidades dentro de la celebración litúrgica, sobre todo de la santa misa y dejando notar la falta de formación se utilizan generalmente como cantos de comunión, ejemplo: pescador de hombres; Sois la Semilla, etc.

b. La música de alabanza: Busca alabar a Dios pero no tiene una función litúrgica específica dentro de las celebraciones de los Sacramentos. Por desconocimiento se pone al puesto de los cantos del ordinario de la misa, Ejemplo: Alabaré, alabaré; No hay Dios tan grande como Tú; etc.

c. La música de animación: Genial para encuentros de niños, de jóvenes o catequísticos u otros similares, pero no para usarlos indistintamente, sobre todo, en celebraciones litúrgicas con niños. Ejemplo: Padre Abraham tenía muchos hijos; Alzad las manos; etc.

d. La música de reflexión: Muy recomendada para algunos momentos con grupos pero no para la santa Misa,
por Ejemplo: Tú me sondeas y me conoces; etc. e. La música de Adoración: Son cantos compuestos para el momento de la Adoración con el Santísimo Sacramento y, salvo muy pocos casos, no pueden ser utilizados en lugar de los cantos de comunión. Ejemplo: Alabado seas mi Señor; Tamtum Ergo; etc.

f. La música sacra popular: Tiene su finalidad en las devociones populares, pero dentro de los rituales de las celebraciones litúrgicas no encuentran su verdadera posición, por Ejemplo: La Guadalupana; etc.

g. La música sacra de concierto: Formas muy bellamente creadas para la admiración cultural, pero no tienen lugar en el rito o en un momento celebrativo, principalmente de la Eucaristía, cuando de origen no fue pensada para esta función por su compositor, aunque lleven en su título el nombre sagrado. Ejemplo: Misa en Si menor de J. S. Bach; Requiem de G. Verdi; etc.

Es más, si a esto le agregamos que por dar tintes de modernidad a las letras sagradas se bañan con acordes profanos o populares nos alejamos de una verdadera participación en el Misterio de la Pasión, Muerte y Resurrección de nuestro Señor Jesucristo y obviamente, como dice el Motu Proprio de San Pio X y lo reafirma el Quirógrafo de san Juan Pablo II, “se impide a sí mismos la entrada en la esfera de lo sagrado y de lo religioso”. Por tanto debemos considerar que solo aquellas composiciones que tuvieron como principio inspirador la de formar una parte específica en una celebración litúrgica, son los que podemos llamar como música propiamente Litúrgica, así: Las que fueron creadas para ser utilizadas en el Oficio Divino; Y aquellas que tuvieron como origen inspirador la celebración de un Sacramento o sacramental en específico, como es la Eucaristía. (Reconocimiento y agradecimiento al maestro Rogelio Vázquez, por su contribución a este artículo)

Etilio Aldana Lozano, Pbro.

Servicio Diocesano de Liturgia.

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