Rincon Vocacional

“No tengan miedo que de ahora en adelante serán pescadores de hombres”

El Seminario Mayor la Providencia dando frutos: 

Tres ordenaciones diaconales en 2016

Un día, Cristo pasando a orillas del lago Genesaret vio dos barcas, mientras los pescadores lavaban sus redes entabló diálogo con ellos, las palabras que robaron la atención y la mirada de aquellos hombres fueron: “No tengan miedo que de ahora en adelante serán pescadores de hombres” y luego se narra que ellos, dejándolo todo, lo siguieron. Hoy, queremos dar gracias a Dios por su infinito amor y misericordia hacia nosotros, ya que de la misma manera sigue pasando por las tierras tolimenses, fijándose en jóvenes dispuestos a dedicarse al extensión del Reino. Gracias Señor, por permitirnos conocerte y crecer en este contexto de la Diócesis de El Espinal, gracias por nuestros padres, ellos infundieron en nosotros la semilla de la fe, del bautismo, de valores humanos y cristianos. Queremos de igual manera, dar gracias a Mons. Abrahán Escudero (Q.E.P.D), a Mons. Pablo Salas Anteliz y a quien es actualmente nuestro Obispo, Mons. Orlando Roa Barbosa, a nuestros formadores, a los sacerdotes de la Diócesis, a los hermanos seminaristas y fieles de nuestras comunidades, quienes a pesar de nuestras limitaciones pusieron su confianza en la obra que Dios realizaba en nosotros.

Manifestamos nuestra gratitud. Hay un lugar que no podemos dejar pasar por alto, considerado como el corazón de la Diócesis, pensado como un espacio de esperanza: el Seminario Mayor la Providencia, en efecto, durante 22 años ha formado sacerdotes para nuestra realidad diocesana. Este regalo de Dios nos hace revivir aquellas palabras: “No tengan miedo de abrir las puertas del corazón a Dios, que Dios no quita nada y nos lo da todo”.

A todos los sacerdotes, religiosas, familiares, amigos y conocidos que han elevado y aún elevan oraciones por nosotros, les decimos: Dios les bendiga. El hecho de estar aquí dando un Sí definitivo a Dios y a la Iglesia es muestra y signo de la Providencia de Dios y la perseverancia nuestra durante esta etapa formativa que no se termina, sino que por el contrario, se hace cada vez más exigente. Finalmente, quiero valerme de la oración sacerdotal presente en el Evangelio según San Juan: “No te pido que los saques del mundo, sino que los guardes del mal”.

No pretendemos Señor que nos saques de nuestra realidad del hoy, del contacto con los hombres y mujeres que se encuentran en las periferias de la sociedad; ya que allí estás Tú. Te pedimos, Señor, que cada día ofrezcamos nuestro ser, en obediencia por esta Iglesia particular de El Espinal que se encuentra ad portas de la celebración de los 60 años de su existencia, recapitulando la vida en Cristo; que bajo el cuidado maternal de Nuestra Señora del Rosario sigamos descubriendo el misterio del amor de Dios en su Providencia que jamás dejará de darnos sacerdotes.

Diac. Juan Gabriel Riaño Orjuela

Be the first to comment

Leave a Reply

Tu dirección de correo no será publicada.


*