DEL EDITOR AL LECTOR

GRATITUD A NUESTROS SEIS OBISPOS QUE DESDE EL AÑO 1947 HASTA NUESTROS DÍAS HAN EVANGELIZADO INCANSABLEMENTE.

Quiero invitar a todos los lectores del Periódico la Misericordia, en esta 15 edición, a que pongan en las manos del Señor la Diócesis de El Espinal y de manera especial a los seis obispos que han servido con amor a los hermanos, en estos sesenta años, próximos a cumplirse.

¿Qué es una Diócesis? El decreto conciliar Christus Dominus la define: “La Diócesis es una porción del pueblo de Dios, que se confía al obispo para ser apacentada con la cooperación de sus sacerdotes, de suerte que, adherida a su pastor y reunida por él en el Espíritu por medio del Evangelio y la Eucaristía, constituye una Iglesia particular, en que se encuentra y opera verdaderamente la Iglesia de Cristo, que es una, Santa, Católica y Apostólica. (n.11)

¿Quién es un Obispo? Son los sucesores de los Apóstoles y están llamados a participar en la misión que Jesucristo mismo DEL EDITOR AL LECTOR confió a los Doce y a la Iglesia. El Concilio Vaticano II nos dice: “Los obispos, en cuanto sucesores de los apóstoles, reciben del Señor, a quien ha sido dado todo poder en el cielo y en la tierra, la misión de enseñar a todas las gentes y de predicar el Evangelio a toda creatura, a fin de que todos los hombres consigan la salvación por medio de la fe, del Bautismo y del cumplimiento de los mandamientos”. (Lumen Gentium, 24). Leemos también en el decreto conciliar Christus Dominus: “Todos y cada uno de los obispos a quienes se ha confiado el cuidado de una Iglesia particular apacientan sus ovejas en el nombre del Señor, bajo la autoridad del Romano Pontífice, como pastores propios, ordinarios e inmediatos de ellas, ejerciendo su oficio de enseñarlas, santificarlas y regirlas”. (n.11) La palabra obispo viene etimológicamente del griego y del latín episcopus, que significa guardián, vigilante o inspector; es decir el obispo es quien supervisa o vigila una Diócesis de la Iglesia. (can 369).

¿Quién es un Obispo? Son los sucesores de los Apóstoles y están llamados a participar en la misión que Jesucristo mismo confió a los Doce y a la Iglesia. El Concilio Vaticano II nos dice: “Los obispos, en cuanto sucesores de los apóstoles, reciben del Señor, a quien ha sido dado todo poder en el cielo y en la tierra, la misión de enseñar a todas las gentes y de predicar el Evangelio a toda creatura, a fin de que todos los hombres consigan la salvación por medio de la fe, del Bautismo y del cumplimiento de los mandamientos”. (Lumen Gentium, 24). Leemos también en el decreto conciliar Christus Dominus: “Todos y cada uno de los obispos a quienes se ha confiado el cuidado de una Iglesia particular apacientan sus ovejas en el nombre del Señor, bajo la autoridad del Romano Pontífice, como pastores propios, ordinarios e inmediatos de ellas, ejerciendo su oficio de enseñarlas, santificarlas y regirlas”. (n.11) La palabra obispo viene etimológicamente del griego y del latín episcopus, que significa guardián, vigilante o inspector; es decir el obispo es quien supervisa o vigila una Diócesis de la Iglesia. (can 369).

¿Cuáles son las obligaciones de un obispo?

1. “El obispo debe hacer la visita Ad Limina Apostolorum cada cinco años y presentar al Papa, en Roma, una relación sobre el estado de la diócesis (c. 399) y venerar los sepulcros de los santos apóstoles Pedro y Pablo”. (c. 400).

2. “El obispo diocesano atienda (…) a los presbíteros a quienes debe oír (…) y cuide de que cumplan debidamente las obligaciones propias de su estado”. (c. 384)

3. La Iglesia ha impuesto como obligación especial a los obispos visitar una vez al año, total o parcialmente, su diócesis ya sea personalmente o, si no puede, a través de algún vicario. (c. 396). Esta visita le permitirá entre otros sacramentos administrar el sacramento de la Confirmación.

4. Los obispos están obligados por Ley Divina a implorar la ayuda de Dios para los fieles encomendados a su cuidado. El Derecho Canónico ha determinado concretamente esta obligación, y les impone a los obispos la obligación de celebrar misa, de ser posible, en la catedral por los fieles de su diócesis todos los domingos y en las solemnidades de precepto. (c. 388-389).

5. Los obispos deben fomentar “las vocaciones a los diversos ministerios y a la vida consagrada, dedicando especial atención a las vocaciones sacerdotales y misioneras”. (c.385)

6. Los obispos han de fomentar “en la diócesis las distintas formas de apostolado”. (Can 394).

Respetados lectores: pienso que ustedes están de acuerdo, en que nuestra Diócesis ha sido bendecida con tan extraordinarios obispos que Dios nos ha regalado, lo que amerita dar gracias al todo poderoso y pedir a la Santísima Virgen María que interceda por los que ya han fallecido, y que la evangelización de cada uno de los vivos siga siendo fecunda, para gloria de Dios y honra de nuestra madre, la Iglesia.

Orlando Salazar D, pbro. Ph. en filosofía

 

 

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