La Virgen de la Providencia Madre Sacerdotal

E n la vida del Seminario Mayor “La Providencia” tiene un lugar muy especial la presencia maternal de la Santísima Virgen María. Ella, en la advoción de la Divina Providencia nos recuerda el afecto, cercanía y privilegio con el que cuentan los hombres que se consagran al servicio del Reino de su Hijo.

La piedad mariana de los futuros pastores de esta Iglesia particular de El Espinal cuenta con una riqueza especial, que hace presencia en estos santuarios: Nuestra Señora del Carmen de Apicalá (Carmen de Apicalá) y Nuestra Señora de la Candelaria y de la Amparo (Purificación).

En la Exhortación Apostólica Pastores Dabo Vobis de san Juan Pablo II, se invita constantemente al seminarista “a vivir íntimamente unido a Cristo, a configurarse con Cristo, es decir: Ser otro Cristo”. Es aquí donde María juega un papel muy importante dentro de la formación al ministerio sacerdotal, puesto que es ella, el modelo de íntima unión con el Hijo “La Bienaventurada Virgen avanzó en la peregrinación de la fe y mantuvo fielmente la unión con su Hijo hasta la cruz”.

María, es quien lleva de la mano al seminarista, adentrándolo poco a poco al misterio de Cristo, desde la Encarnación del Verbo, durante el anuncio del Evangelio, incluso al pie de la cruz, hasta la gloriosa Resurrección y Ascensión del Señor. Encontramos en María, pues, el modelo de perfecto discipulado. Porque acompañó a su Maestro en todo momento, y escuchó su palabra, meditándola en su corazón. Todo seminarista encuentra en María una mina rica de virtudes, de la cual, puede extraer grandes tesoros y enriquecerse sin temor de jamás agotarla.

En la vida cotidiana de la casa seminario, la veneración y amor a la madre sacerdotal se manifiesta en pequeños actos de piedad, que se van dando en la oración de la liturgia de la horas, en la oración por los alimentos y en el encuentro comunitario con el rezo del santo rosario, también cada primer sábado mes se realiza de manera comunitaria el rosario de aurora. Estas pequeñas manifestaciones de piedad mariana van aportando alproceso formativo de los futuros pastores.

En nuestra Diócesis la devoción a la Santísima Virgen María es amplia, respetada y promovida en nuestros pueblos, por una tradición rica en advociones y peregrinaciones. Este legado de piedad popular exige a los futuros pastores una experiencia personal con la Madre Sacerdotal, que se manifiesta de manera vivencial en el servicio de apostolado y las misiones, enriqueciendo la formación y la configuración con Cristo Sumo y Eterno Sacerdote. Como Madre Sacerdotal, la Virgen de la Providencia nos manifiesta sus dones y gracias, presentando al Seminario Mayor como el corazón de la Diócesis donde se forman los futuros pastores que apacentarán el pueblo de Dios y velarán por la piedad mariana de nuestros pueblos.

Seminarista John Henry Velásquez Sáenz IV Teología

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