Conociendo la Litúrgia

PARA CELEBRAR LA FE, VIDA LITÚRGICA

En los sesenta años de vida diocesana, anunciando el Evangelio, cultivando la gracia de Dios en la Caridad, celebrando plena, activa a conscientemente el Misterio de la fe.

¿Por qué una Servicio Diocesano de Liturgia? “El Obispo diocesano, a quien se ha de considerar como el gran sacerdote de su grey, de quien deriva, en cierta medida, y depende la vida en Cristo de sus fieles, debe fomentar, dirigir y vigilar la vida litúrgica en su diócesis” (OGMR 387). El Servicio Diocesano de Liturgia es el organismo que ayuda al Obispo diocesano a cumplir su deber de fomentar, dirigir y vigilar la vida litúrgica diocesana. En 1903 el Papa san Pío X señaló que la participación de los fieles en la liturgia es la “fuente primera e indispensable del espíritu cristiano”.

Este mensaje resultó muy fecundo dentro del Movimiento Litúrgico, constituyendo una afirmación de base en el Concilio Vaticano II para hacer de la participación de los fieles el principal objetivo de la revisión de los ritos y textos (cf. SC 11; 14; 19; 21; etc.). Terminada ésta, permanece aquel objetivo orientado a conducir a los fieles hacia una vivencia cada día más profunda de lo que celebran. En esto consiste la renovación litúrgica.

El Catecismo de la Iglesia Católica ha enriquecido esta perspectiva poniendo de manifiesto la obra del Espíritu Santo y de la Iglesia en la celebración litúrgica, señalando que es una “obra común” (Cfr.: Catecismo de la Iglesia Católica, 1091) en la que el Espíritu actúa como verdadero maestro interior que prepara a la comunidad para el encuentro con el Señor, la ayuda a comprender la palabra divina, actualiza la obra salvífica de Cristo y hace fructificar el don de la comunión en todos los fieles (Cfr.: Catecismo de la Iglesia Católica, 1091-1109).

En este sentido la pastoral litúrgica está esencialmente al servicio del ejercicio del sacerdocio común de todo el pueblo de Dios en la acción litúrgica (Cfr.: Catecismo de la Iglesia Católica, 1140-1141). Así comprendida la acción Litúrgica, desde la Diócesis del Espinal, se buscará vivir el ejercicio del Sacerdocio de Cristo en la Iglesia particular, máxime en este año dedicado a recapitular los sesenta años de vida diocesana, en la que la Liturgia ha de ser puente y camino para la glorificación de Dios y la santificación de los hombres.

Acciones concretas En la participación litúrgica no se puede perder de vista la finalidad de la vida litúrgica, pues ella está orientada a alabar a Dios y a santificar al hombre. Por lo tanto, se ha de permitir que los actores directos estén en grado y nivel de provocar y proporcionar dichos objetivos de la vida celebrativa de los hombres. En relación con la formación permanente, se busca que desde la delegación se acompañe a las personas, que llamamos fieles, mediante el estudio, la meditación y el seguimiento de la Palabra de Dios y del Magisterio de la Iglesia, de modo que puedan encontrar la razón de ser de su celebración de fe, de tal manera que ésta sea plena, es decir, con una participación íntegra de toda la persona en la acción sagrada donde esté vinculada afectiva, material y realmente; participación consciente, es decir, que el fiel laico sepa lo que está haciendo y sepa dar razón del porqué de los ritos que se están desarrollando.

Participación activa, es decir, dejar de ser contempladores de las acciones rituales que genera la tradición de la Iglesia en la persona del presidente de la asamblea o los mismos cooperadores de la acción ritual, así, el participante estará en grado de saber el puesto y las intervenciones que debe ser capaz de realizar.

Cabe anotar que a los sacerdotes, el Servicio Diocesano de Liturgia ha de estar constantemente insistiendo, en la urgencia de una formación permanente referente a los conocimientos y vida litúrgica, de tal manera que se haga de cada celebración un verdadero encuentro de salvación. Además, es necesario tener claro que para los feligreses siempre seremos pastores, pero con y como ellos, siempre estaremos en busca dela propia salvación como cristianos.

Dentro de los objetivos se pretende principalmente, el fortalecimiento de una Iglesia de servicio, mediante los ministerios de los laicos en la difusión del Evangelio de nuestro Señor Jesucristo; la ayuda cercana en el servicio del altar y el cuidado de los enfermos mediante la asistencia con la comunión y acompañamiento a los más desfavorecidos. También, estamos abiertos a las necesidades de la Iglesia del Espinal para promover los ministerios laicales que sean necesarios en la obra evangelizadora, siempre de acuerdo con los parámetros y orientaciones del señor Obispo.

Aparte de los anteriores deberes, este servicio se preocupa por:

1) Procurar que toda la vida litúrgica de la diócesis se desarrolle según las normas de la Iglesia.

2) Mantener viva la formación litúrgica de todo el Pueblo de Dios.

3) Detectar los errores y deficiencias litúrgicas para subsanarlos. Organizar y dirigir las celebraciones litúrgicas diocesanas destacadas y presididas por el Sr. Obispo.

4) Responder a las consultas que se le formulen.

5) Informar al clero diocesano de las nuevas disposiciones litúrgicas emanadas de los organismos correspondientes.

6) Prestar orientación y ayuda a los distintos organismos diocesanos que lo necesiten y requieran.

7) Velar por la calidad de la música litúrgica.

En fin, este servicio pretende estar presente de manera evangélica, allí donde esté presente y actuante Jesucristo. Puesto que en la celebración litúrgica Cristo está presente y actúa glorificando al Padre y santificando a los hombres, entonces se ha de concluir que la celebración litúrgica es el mayor acontecimiento evangelizador que puede darse. Por ello en la liturgia siempre buscamos que ejercitemos el dar lo sagrado de Jesucristo en la Iglesia.

Etilio Aldana Lozano. Pbro.

Servicio Diocesano de Liturgia

 

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