¿HASTA QUE LA MUERTE NOS SEPARE?

 

A propósito de este mes de marzo, el 19 en honor a San José y tradicionalmente fiesta de los casados, resuena esta pregunta en pleno siglo XXI.  Cuántas veces hemos visto esta situación. Jóvenes que se casan con ilusión, proyectos…Y después de algunos meses o años, todo eso se desvanece y se transforma en fastidio, hostilidad y desidia.

¿Qué ocurre? ¿cómo seguimos insistiendo que formar una familia es una experiencia fabulosa?

Estos tiempos de modernidad que nos trae el mundo, avances tecnológicos, sociales, culturales, han impactado también muchos valores y especialmente el matrimonio y la familia. Por eso nos atrevemos a preguntarnos, ¿todavía es posible soñar con una familia feliz y unida? ¿Todavía podemos pensar en ser felices para siempre?

Sin duda ninguna podemos responder afirmativamente, todavía es posible dar el SÍ para siempre, un sí que supone compromiso, dedicación y sacrificio. Un sí que es capaz de potencializar el amor de dos personas en un proyecto conjunto.

Hay que hablar de un amor inteligente que en este siglo XXI sea capaz de aunar los intereses de estas dos personas únicas e irrepetibles, que deciden conscientemente forjar y luchar por el proyecto más grande de su vida.

Esta obra viene a ser como un trabajo compartido, en donde cada uno tiene su aporte valioso y sensato, dando lo mejor de cada uno para pulirlo entre los dos. Para eso cada uno tuvo que haber sido capaz de seleccionar y elegir ese compañero de manera libre, no solo con corazón sino con inteligencia y sabiduría, valorando las capacidades del otro, así como sus talentos y sus debilidades o limitaciones.

Se torna así esta obra de arte entre dos, una labor continua y sosegada, de buena mesura y respeto, en donde la pareja va ofreciendo paulatinamente sus talentos y cualidades y también es capaz de recibir de su pareja las sugerencias y aportes. Esta pareja se irá abriendo a la vida a partir de esa materia prima, cuidando los detalles, no dando por sentado que el otro sabe o que el otro entiende… cuidando de todo lo que pueda arruinar esta obra de arte tan personal e íntima.

Cada pareja irá mostrando su propio sello y estilo, según su propio querer, dialogado y proyectado de manera conjunta irán dándole ese tono especial que refleja su querer y su objetivo primordial: manifestarse esa voluntad de amarse y respetarse, evitando todo aquello que pueda generar lejanía, abandono, irrespeto.

¿Y los que ya iniciaron esta obra en conjunto hace tiempo y ahora como que se han cansado y han caído en el abatimiento?  Se requiere un poco de voluntad, de decisión para revivir ese proyecto de amor, con un poco de fe y de buena ayuda seguro podrá llevarse a buen término.

¿Cómo se puede lograr?

No se puede olvidar ni por un momento que todo matrimonio no se mantiene de la fiesta ni de los regalos. Es necesario protegerlo y cultivarlo permanentemente:

  1. Dedicación. Hoy tenemos muchos distractores que roban el tiempo necesario para la relación: amigos dudosos, exceso de trabajo, superficialidad en las cosas… si es necesario corregir, pues hay que hacerlo, ¡es la obra más importante de la vida!
  2. Esperanza y pasión: que no falten, son fundamentales, hay que ponerle ganas, a defender y a luchar por preservar la relación. Nada de cuenticos “¡ay, eso era que entonces no me convenía!” ¡Hay que defender la relación!
  3. Prevención: es importante ser realistas para prever con claridad los riesgos de las relaciones hoy en día: engaños, gastos excesivos, facilismos, mala comunicación, apegos exagerados a ciertas cosas o personas. Acuérdate que es tu gran obra de arte, que nada ni nadie la debe lastimar.
  4. Calidad en los detalles: la relación necesita de refuerzos y fortalecimiento, son los detalles oportunos y precisos los que marcan la ruta de la buena relación, allí es donde se marca la calidad. Refuérzalo con detalles de cuidado, amor, alegría, entrega. ¡Si lo haces, tu matrimonio, rejuvenecerá… Vale la pena!
  5. Creatividad: hay que ser creativos, la rutina hace que cualquiera se canse, ahoga; hay que reflexionar con inteligencia para saber cómo y en qué renovarse, no todo cambio implica gastos económicos. ¡Cambia! ¿qué puedes hacer para lograr mejores resultados?
  6. Esfuerzo: en el proyecto de los dos, ya no se cuenta de modo individual, es compartido, se va enriqueciendo de modo personal y como pareja, se requiere invertirle disciplina para alcanzar los objetivos que se habían propuesto inicialmente. No se pueden dejar pasar ni caer en el olvido. Esa persona soñadora y activa que conquistó a la pareja no puede ahora dormirse en los laureles.
  7. Perseverancia: no se puede pretender lograr una relación madura a la vuelta de unos pocos días de noviazgo y discoteca… la construcción de una buena relación requiere constancia. En todas las relaciones serán normales (y provechosas) las crisis, en la medida en que se decidan a enfrentarlas con perseverancia se podrá aprender a prevenir y corregir. Cuando superamos un mal momento, la fuerza que nos da la satisfacción, nos impulsará a lograr el éxito.
  8. Humildad: a veces el matrimonio con el tiempo, se agrieta, hay que hacer correcciones. No es bueno echar culpas, sino con humildad preguntarse ¿cómo puedo reconstruir esto? Ej. ¿qué le gustaba a ella (él) antes de casarse, o de recién casados? Intentar reinstaurarlo y verás cómo funciona. ¡Es infalible…tan fácil y no lo hacemos!
  9. Oración compartida: piensa bien cuándo fue la última vez que compartiste un momento de intimidad delante de Dios con tu pareja…una plegaria, una oración de gratitud, un momento de angustia son oportunidades para invitar a Dios a la familia. Él es el que le da sentido y te conduce a la plena realización y a la felicidad. Junto a Él se podrá realizar con mayor facilidad el Proyecto de Dios para la Familia
  1. Roberto José Guzmán Villanueva

Rector FUNDES

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