LA IMPORTANCIA DEL SEMINARIO EN LA DIÓCESIS DE EL ESPINAL

 

En la marcha de la historia…

Comienza a clarear una nueva época para la Iglesia de El Espinal. Son 60 años de recorrido anunciando el Evangelio a los pueblos del Sur Oriente del Tolima y, al llegar a esta etapa del camino se descubren nuevos retos en la Evangelización con la exigencia de hombres nuevos con retos, para que sean el signo vivo del Buen Pastor para la sociedad de hoy.

Por ello, el 15 de agosto de 1994, el Seminario Mayor La Providencia conocido también como “el corazón de la Diócesis”, nace con el objetivo de formar a los futuros pastores en su propia casa, la Diócesis de El Espinal. De esta manera, se unifican los criterios y los ideales al querer formar jóvenes que sientan el llamado de Cristo Buen Pastor y correspondan a las necesidades de su propia gente.

La importancia del Seminario Mayor La Providencia, en los 60 años de esta Iglesia particular, radica en que los sacerdotes egresados y sus seminaristas se suman a la cadena de testigos de la esperanza, en una experiencia vivida y labrada por sacerdotes que han entregado sus vidas por la evangelización, pues son ellos los que con su experiencia han ido formando la cultura del Evangelio en estas seis décadas.

Ciertamente, sin un anhelo hacia el frente, no habrá hombres que se encaminen hacia la transformación, ni una sociedad que renueve sus fundamentos, por consiguiente, el Seminario tiene como tarea principal formar en los jóvenes, un hombre:

  • Integral que responda a las expectativas del nuevo milenio.
  • Solidario que como el Buen Samaritano se incline sobre los caídos para levantarlos.
  • Profético que anuncie con palabras y obras el ideal de una sociedad de hermanos.
  • Comprometido que marche junto a su comunidad desplegando sus energías y gastando con generosidad su vida.
  • Encarnado en la cultura de su pueblo que promocione la paz y la justicia.

“El sacerdocio es una vocación de ponerse en marcha, hipotecándolo todo e hipotecándose a sí mismo” Juan Esquerda Bifet.

Aventurarse a ser sacerdote es cuestión de valentía y este valor es fruto de la gracia de Dios. Hoy precisamente, son muchos los jóvenes que se sienten llamados a ser signos de Cristo en una sociedad que tiene sed de Dios.

Es así que en 22 años de historia del Seminario, esta casa de formación ha aportado a la Diócesis de El Espinal 39 sacerdotes y 3 diáconos que se han sumado a los compromisos de abolir la actual situación de injusticia, hacer más pleno y radical el mandato de la caridad; vivir entre ellos la fraternidad; ser testigos de la alegría y, sobre todo, configurarse con Cristo Buen Pastor que da la vida por sus ovejas.

Como conclusión, se esboza el sueño de un Seminario nuevo para Sacerdotes nuevos iluminados por las palabras del papa Francisco:

“Para nosotros sacerdotes, las historias de nuestra gente no son un noticiero: nosotros conocemos a nuestro pueblo, podemos adivinar lo que les está pasando en su corazón; y el nuestro, al compadecernos (al padecer con ellos), se nos va deshilachando, se nos parte en mil pedacitos, se conmueve”. (Homilía del Santo Padre Francisco. Basílica Vaticana. Jueves Santo 2 de abril de 2015).

 

Seminarista Robinson Fernando Betancourt Torres

III de Teología

 

 

 

 

 

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