DOMINGO 02 DE ABRIL DE 2017

V Domingo de Cuaresma

 EZEQUIEL 37,12-14: La profecía de Ezequiel, sacerdote, es la obra que Dios realiza en su pueblo, sacándolo de la muerte y dándole vida e infundiéndole su Espíritu, símbolo de la verdadera resurrección de los cuerpos. Seguramente en nuestros tiempos hay también muchos muertos por el pecado que necesitan la gracia de Dios para poder revivir en su espíritu, y ser partícipes del Reino de los cielos.

SALMO 130,1-8: La invitación del Salmista es a implorar desde el fondo del corazón al Señor, con oración y súplicas, teniendo la seguridad de que él nos escuchará y nos librará del pecado porque su amor es grande y su misericordia es eterna.

ROMANOS 8,8-11: El Apóstol deja entrever, que para agradar a Dios y para pertenecerle a él, hay que vivir según el Espíritu del Señor y no según la carne, porque la carne lleva a la muerte y el Espíritu lleva a la vida y a la verdadera resurrección en Cristo Jesús. Permitamos que el mensaje de Pablo llegue al corazón y que entendamos el verdadero sentido de la pasión, muerte y resurrección, de esta formar nos prepararemos en esta última semana de Cuaresma para vivenciar tan sublime acontecimiento, la semana próxima.

JUAN 11,1-45: En este último domingo de cuaresma, el Señor deja entrever su humanidad, su compasión cuando llora, así lo dice el evangelio de San Juan: Cuando María llegó donde estaba Jesús, al verle, cayó a sus pies y le dijo: «Señor, si hubieras estado aquí, mi hermano no habría muerto.» Viéndola llorar Jesús y que también lloraban los judíos que la acompañaban, se conmovió interiormente, se turbó y dijo: “¿Dónde lo habéis puesto?” Le responden: “Señor, ven y lo verás”. Jesús se echó a llorar. Los judíos entonces decían: “Mirad cómo le quería”.

Por otra parte, con la resurrección de Lázaro nos da a entender que Jesús tiene poder sobre la muerte y la resurrección, el cual se manifiesta, de manera especial, en el que cree en él: Esas fueron las palabras de Jesús a Marta, cuando ella le dice: “Señor, ya huele; es el cuarto día”. Le dice Jesús: “¿No te he dicho que, si crees, verás la gloria de Dios?”.

Dentro de ocho días es Domingo de Ramos, preparémonos con la abstinencia, la oración y el ayuno para vivir con fe, amor y entrega la celebración del Misterio Pascual.

Orlando Salazar D, Pbro.

Ph.D en filosofía .

 

 

Be the first to comment

Leave a Reply

Tu dirección de correo no será publicada.


*