DOMINGO 16 DE ABRIL DE 2017

Domingo de Pascua de la Resurrección del Señor (Solemnidad)

 HECHOS 10,34.37-43: En este Domingo de Resurrección el Apóstol Pedro empieza el anuncio de la buena noticia indicando: “Verdaderamente comprendo que Dios no hace acepción de personas” y a continuación recuerda los diversos acontecimientos vividos con Jesús en Judea, Galilea, Nazaret y Jerusalén; afirmándose posteriormente como testigo ocular, “que hemos comido y bebido con él después de que resucitó de entre los muertos, con su cuerpo verdadero, pero ahora inmortal y transformado en gloria”.

Hoy nosotros, sin acepción alguna, estamos llamados a ser testigos de la Resurrección de Cristo y a indicar a nuestros hermanos como lo dice el Apóstol Pedro: “Todo el que cree en él alcanza, por su nombre, el perdón de los pecados”.

SALMO 118: La experiencia vivida durante esta Semana Santa nos permite unirnos al salmista para “dar gracias a Dios porque es bueno, porque es eterno su amor, por sus proezas y porque nos permite vivir y contar las maravillas del Señor”.

COLOSENSES 3,1-4: Cristo Resucitado nos lleva al compromiso de preocuparnos más por las cosas del cielo que por las terrenas y este es el mensaje de Pablo en esta segunda lectura cuando dice: Así pues, si habéis resucitado con Cristo, buscad las cosas de arriba, donde está Cristo sentado a la diestra de Dios. Aspirad a las cosas de arriba, no a las de la tierra”. Así tendremos vida eterna y seremos resucitados al final de nuestras vidas.

 JUAN 20,1-9: Entonces entró también el otro discípulo, el que había llegado el primero al sepulcro; vio y creyó, pues hasta entonces no habían comprendido que según la Escritura Jesús debía resucitar de entre los muertos”.

La gran noticia en este día es que Cristo ha resucitado, que está vivo y con nosotros. Por ello este día es llamado también día de la esperanza, fiesta de la vida y fiesta de la alegría, todos estamos llamados a vivirlo con entusiasmo y alegría y para ello necesitamos un corazón capaz de amar a Jesús, para así creer y entender la resurrección, ya que con la sola razón es imposible, es desde el amor que la entendemos.

Por amor, María Magdalena va el primer día de la semana a visitar la tumba de su Señor y al encontrarla vacía viene corriendo a avisar a Pedro y al otro discípulo, que se supone que es Juan. La noticia los sorprende, no la esperaban, salen corriendo, Juan llega primero, pero espera que Pedro llegué, llega entra al sepulcro ve y cree, luego entra también el otro discípulo al sepulcro; ve y cree. Dice el evangelista: “pues hasta entonces no habían comprendido que según la Escritura Jesús debía resucitar de entre los muertos”.

La invitación es a salir corriendo al encuentro de Cristo Resucitado como María Magdalena, como Pedro y Juan, ya que sólo la Resurrección da sentido a la existencia y a la vida eterna. Dejémonos pues, contagiar del misterio de la Resurrección y de la luz de Cristo, que es amor.

¡FELICES PASCUAS DE RESURRECCIÓN!

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