Meditando la palabra

La Biblia nos habla de muchas maneras

¿Qué debemos tener en cuenta para interpretar un texto bíblico?

Al interpretar un texto bíblico no podemos extrapolarlo (arrancarlo, sacarlo) del lugar donde se encuentra sin antes comprender su sentido dentro de dicho contexto, so pena de manipular su significado, es decir, manipular La Palabra de Dios para que diga lo que yo quiero.

Para nosotros no tiene igual importancia una frase pronunciada por Jesús que una frase pronunciada por algún rey pagano del Antiguo Testamento.

Para nosotros no tienen la misma fuerza vital o el mismo significado para nuestra vida si es el demonio (en el pasaje de las tentaciones) que nos dice: “todo esto te daré, si te postras y me adoras” o si es el mismo Jesús quien nos dice: “Busquen primero el reino y su justicia, y lo demás lo recibirán por añadidura”.

Por todo lo anterior y para interpretar bien un pasaje bíblico es necesario: “leer cada texto en su contexto”, es decir: en el preciso lugar en el que está dentro de una narración concreta en el libro; también leerlo en su contexto histórico: teniendo presente la época en la que fue escrito; también leerlo en su contexto literario: género literario propio del pasaje que se lee (no es lo mismo leer una carta de amor, que el expediente de un juicio); también leerlo en su contexto canónico (Canon Bíblico) es decir, en la globalidad de la Biblia, porque la revelación de Dios es progresiva tanto en la Biblia como en la vida nuestra y Jesús es el criterio último y más importante de interpretación para un cristiano católico; también leerlo en el contexto Magisterial, porque la Iglesia como Madre y Maestra, como depositaria y fiel intérprete de La Palabra nos guía, de manera especial en ciertos pasajes o libros concretos;  también leerlo en el contexto de nuestro estado de vida, es decir, quienes somos y en el preciso momento en el que leemos un texto nos acompañan nuestras propias circunstancias vitales (estados de ánimo, enfermedades, alegrías, pensamientos, preocupaciones, etc..) que pueden marcar un camino de interpretación; también leerlo en el contexto histórico que estamos viviendo, es decir, el mundo en el que vivimos nos marca, nos interpela y nos invita a interpretar el texto para él;  también leerlo teniendo en cuenta el mundo de nuestros sueños o ilusiones, porque nuestros deseos conscientes e inconscientes e incluso el deseo impreso por Dios en nuestro corazón de la Vida Eterna, nos insinúa o marca un camino de interpretación.

Todo lo anterior puede agobiarnos e invitar a preguntarnos: ¿cómo combinamos todo esto? Y la respuesta es: No lo hacemos nosotros lo hace el Espíritu en y por nosotros, por eso es de vital importancia abrirse a la presencia del Espíritu para poder interpretar correctamente. Pero esto no nos exime, de nuestra responsabilidad humana de prepararnos materialmente (saber adentrarnos en todos los contextos arriba descritos, para ello debemos estudiar las Sagradas Escrituras) y espiritualmente (abrirnos a la fuerza del Espíritu) para recibir el mensaje que viene de lo alto, que es Dios mismo.

Juan Carlos Rojas Bustamante

ABP Diócesis del Espinal

 

 

Be the first to comment

Leave a Reply

Tu dirección de correo no será publicada.


*