ME VOY A CASAR

Con frecuencia escuchamos decir que la gente, hoy día no se casa. Sin embargo, esto no es del todo cierto, sí hay gente se casa, y mucha; unos por lo civil, bien sea porque no son creyentes o porque le temen al rigor del matrimonio sacramental, otros se casan “por la Iglesia” como comúnmente la gente dice. Sin embargo, entre quienes deciden casarse, con frecuencia no saben qué tramites seguir para casarse “por la Iglesia”. Pues bien, me permito expresar a continuación qué debe hacer quien decide casarse en una parroquia:

  1. Respecto a las condiciones personales

 Para contraer matrimonio se requiere ser adulto, en Colombia la edad mínima es 18 años, gozar de la libertad y madurez para decidir. Además, se requiere que la persona que decide casarse tenga fe, entienda que en los planes de Dios el matrimonio es hasta que la muerte los separe, que conozca suficientemente a la persona con la que se va a casar y sobretodo que no tenga compromiso familiar pendiente con ninguna persona.

Se requiere que los contrayentes sean un hombre y una mujer, la Iglesia no presencia otro tipo de alianzas contractuales que si bien es cierto el Estado tutela, no obedecen a la inclinación natural, ni al Derecho Positivo Divino.

  1. Forma de celebración del matrimonio

 Para explicar esta parte, es necesario afirmar que, a los cristianos católicos, el único matrimonio que le está permitido celebrar es el sacramental, es decir, el que se celebra en la Iglesia. Si bien es cierto, un matrimonio civil, es válido si cumple las condiciones naturales y legales propias de un país, este no es un sacramento, y no cualifica a esa pareja para que pueda comulgar y en fin llevar una vida conforme a la voluntad de Dios y por tanto, se ven privados de la Gracia de Dios y de paso de varios derechos y privilegios de los que gozan quienes sí se han comprometido en el altar de Dios a fundar una familia.

De acuerdo con el canon 1117 del Código de Derecho Canónico, la forma canónica se ha de observar “si al menos uno de los contrayentes fue bautizado en la Iglesia católica o recibido en ella”, sin perjuicio de la normativa aplicable a los matrimonios mixtos. Por observar la forma canónica se entiende no el mero cumplimiento de los ritos litúrgicos, sino prestar consentimiento del modo descrito en el canon 1108 y siguientes, en los que se indica quién puede actuar como testigo cualificado para que el matrimonio sea válido. Tal testigo cualificado -ordinariamente un sacerdote o diácono- no se limita a asistir y pedir el consentimiento a los contrayentes, sino que antes de asistir ha de comprobar que se cumplen todas las normas del derecho canónico. Normalmente esta labor la hace el párroco de uno de los contrayentes; el testigo cualificado se limita a asegurar que se ha hecho.

  1. Documentos necesarios

En el despacho parroquial deben estar claramente expuestos en cartelera o en plegable, para información de los fieles los requisitos básicos para contraer matrimonio, a saber:

 Siempre:

  • Documento original y auténtico de su identidad (CC). confróntense el retrato, la firma y el sitio de nacimiento.
  • Partida de bautismo de cada contrayente con caducidad de tres meses después de la fecha de expedición. Si las partidas son de parroquias de otras diócesis, deben ser autenticadas en la respectiva curia diocesana. Si no es posible encontrar la partida de bautismo, se requiere seguir el conducto regular de reconstrucción de la partida, si hubiese certeza absoluta con las respectivas pruebas del bautismo.
  • Partida de confirmación de cada contrayente
  • Registro civil original de cada contrayente donde aparecen las respectivas firmas.
  • 2 fotos de cada uno de ellos.
  • Certificación del cursillo prematrimonial

Según las circunstancias:

  • Licencia escrita del párroco propio si los contrayentes se casan en otra parroquia.
  • Consentimiento escrito de los padres cuando se trata de menor edad. La edad mínima son 18 años.
  • Si uno (o ambos cónyuges), son viudos, deben presentar partida(s) de defunción del cónyuge(s) difunto(s).
  • Constancia de sentencia de nulidad matrimonial (si hay nulidad)
  • Dispensa escrita de impedimento dirimente existente.
  • Partidas de bautismos si hay hijos por legitimar. Téngase en cuenta que se legitiman sólo los hijos nacidos de ambos contrayentes.
  • Si los documentos presentados son del extranjero, deben venir apostillados.
  • Recuerden que una vez efectuada la ceremonia matrimonial, se debe llevar una copia del Acta o Partida de Matrimonio con el respectivo sello de competencia (autenticación de la curia diocesana) a la registraduría para hacer el registro civil del matrimonio. Todo matrimonio sea religioso o civil debe ser registrado antes de transcurrir el primer mes de celebrado.

Estos documentos junto con las declaraciones de los novios y testigos, conforman el expediente matrimonial y deben guardarse en una carpeta ordenada cronológicamente.

  1. Respecto al lugar

La Iglesia Católica prevé que, de ordinario, el matrimonio se celebre en la iglesia parroquial. Es posible, sin embargo, celebrar el matrimonio en otro lugar conveniente. Así lo indica el canon 1118:

Canon 1118 § 1 El matrimonio entre católicos o entre una parte católica y otra parte bautizada no católica se debe celebrar en una iglesia parroquial; con licencia del Ordinario del lugar o del párroco puede celebrarse en otra iglesia u oratorio.

  • 2 El Ordinario del lugar puede permitir la celebración del matrimonio en otro lugar conveniente.
  • 3 El matrimonio entre una parte católica y otra no bautizada podrá celebrarse en una iglesia o en otro lugar conveniente.

La Instrucción Redemptionis Sacramentum, promulgada por la Congregación para el Culto Divino y la Disciplina de los Sacramentos el 25 de marzo de 2004, indica en su número 109 que nunca es lícito celebrar la Santa Misa en un templo o lugar sagrado de cualquier religión no cristiana. Pensamos que, según la analogía antes comentada, esta norma se debe aplicar a los matrimonios.

De esto se desprende que el matrimonio se debe celebrar en un lugar sagrado. Los fieles no deben insistir en hacer la celebración en el mismo lugar donde harán luego el agasajo o fiesta o “comilona” o peor “parrandón” o “pachanga”. Pues, en no pocas ocasiones quienes han insistido en celebrar esos matrimonios con amplio contenido social y donde lo religioso pasa a ser circunstancial terminan separándose, haciendo divorcios, y/o pidiendo nulidad a la Iglesia.

  1. Frutos del matrimonio

“Casarse en la Iglesia”. Esta afirmación implica vivir según la voluntad de Dios, implica no sólo haber hecho un contrato de convivencia entre un hombre y una mujer, sino además haber sido bendecidos para conformar una comunidad de vida y amor, ser primera escuela del Evangelio, poder gozar de la comunión y los demás sacramentos sin restricciones, da la posibilidad de hacer apostolado y recibir ministerios según las normas de la Iglesia.

Antonio Devia Méndez

Vicario Judicial, Diócesis del Espinal.

 

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