Rincón Vocacional

LA PASCUA, VUELTA A LA VIDA

Muchas personas no saben cuál es el verdadero significado de la Pascua.  Algunos piensan que es un tiempo de vacaciones en el que no hay colegio o trabajo.

Después de la Cuaresma y el Triduo Pascual estamos listos para celebrar la victoria de nuestro Señor Jesús sobre la muerte, listos para celebrar su Resurrección durante cincuenta días.

Asistir a la Misa del domingo de Resurrección, listos para comulgar, debe ser nuestra prioridad.

El Papa León I llamó a la Pascua, la fiesta mayor o festum festorum. Es la fiesta que estructura el año celebrativo de la Iglesia. A nuestra familia, como Iglesia doméstica corresponde reflejar el espíritu de la Pascua, un  espíritu alegre porque celebramos la victoria de Jesús, nuestro Señor.

Para los cristianos el tiempo de la Pascua es el más importante de todo el año, empieza en la Vigilia Pascual y se celebra durante siete semanas hasta Pentecostés. Este es el “paso” de Cristo, el Señor, que pasa de la muerte a la vida, a su existencia definitiva y gloriosa. Es el “paso” también de la Iglesia que es introducida en la Vida Nueva de su Señor por medio del Espíritu que Cristo le dio el día de Pentecostés. El origen de estos cincuenta días data de los orígenes del año litúrgico, en la Biblia encontramos varios pasajes que nos ayudan a encontrar sus orígenes. En este sentido, los judíos tenían ya la «fiesta de las semanas» (Dt 16,9-10), festividad que inicialmente  era agrícola y que luego conmemora la Alianza en el Sinaí, a los cincuenta días de la Pascua, fiesta judía que recuerda la salida del pueblo de Dios de Egipto, relatada en el libro del Éxodo (Ex 14:21-31) El pueblo hebreo considera que este hecho marca el nacimiento del pueblo como tal.

La Pascua para nosotros, el pueblo de Dios, también simboliza el paso de la esclavitud del pecado a la libertad de la vida en Cristo.

Al celebrar estas fiestas pascuales descubrimos la relación de amor entre Jesús y su Padre, ese amor no podía ser roto por la muerte y que se ha convertido en vida nueva, en plenitud de existencia para todos nosotros. Nosotros, los cristianos, sabemos que quien vive en comunión con Dios puede desafiar la muerte, porque tenemos ya la promesa de la verdadera vida, la Resurrección de Jesús es anticipo de la nuestra.

Los seminaristas de nuestra Diócesis se preparan para vivir este suceso con mucha fe, a través de las prácticas cuaresmales, con retiro espiritual y constante oración por medio de las celebraciones litúrgicas.

Es así como los futuros ministros de Dios  acompañan a la preparación  de esta fiesta, durante la Semana Mayor en algunas parroquias o sectores rurales de la Diócesis, viviendo y celebrando este gran misterio con las comunidades donde son enviados,  llevando una luz para los hombres y a cada cristiano para que irradie esa luz a todos ellos y así haciéndolos partícipes de la alegría de la Resurrección por medio de sus palabras, su testimonio y su trabajo apostólico.

Este contexto celebrativo de los sesenta años de vida diocesana es  una oportunidad para renacer a la vida pascual con Cristo, de modo que estemos más comprometidos con nuestras parroquias, con nuestro Seminario y así aportemos al crecimiento espiritual de esta porción del Señor guiada por Monseñor Orlando Roa Barbosa.

Los seminaristas junto con sus formadores, y en unión con el señor Obispo les desean a todos ustedes unas felices Pascuas de Resurrección, que Jesús que ha vencido la muerte sea para nosotros motivo de estar en júbilo y renacer así del pecado a la vida eterna.

Isaías Yate Oyola

Seminarista de segundo de Filosofía

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