Del editor al lector

MAYO, MES DE MARÍA

Sin duda alguna, para los que amamos a la Santísima Virgen María, el mes de mayo es un llamado a acrecentar el amor a la Madre de Dios, a vivenciar sus virtudes, su amor, su pureza y descubrir por ella la misericordia de su Hijo.

Por gracia de Dios y esfuerzo del obispo, sacerdotes, comunidades y fieles laicos, colocamos en sus manos la decimoctava edición de nuestro Periódico LA MISERICORDIA, y nuestro deseo es que cada lector, en su búsqueda incansable por la perfección, encuentre en María Santísima el modelo perfecto y la gracia necesaria para continuar en la respuesta a ese sí al Señor, como María, teniendo la certeza de que el cumplimiento de nuestro deber como cristianos católicos, nos hace merecedores del Reino de los cielos. Es María, la que nos enseña a ser dóciles a la palabra de Dios, a vivirla, a servir con amor a los demás y a entregarnos en el silencio al amor inconsumado de su Hijo amado. El Fiat de María, cuyo primer paso fue la escucha, permitió que el Ángel Gabriel le comunicara su mensaje, e hiciera de ella la más contemplativa y la primera que escuchara la palabra de Dios. Cuando nosotros oramos y contemplamos a Dios, a ejemplo de María, no sólo escuchamos la voz del Señor sino que también la llevamos en nuestro diario vivir, dejando paz y tranquilidad en nuestros corazones. También en el fiat de María, encontramos su generosidad, su entrega y su servicio. Siempre disponible a servir, como lo vemos con su prima Isabel. En su Fiat, María aceptó su misión con agrado: “Hágase en mí según tu Palabra”; fue la respuesta desde su ser. El día que nosotros nos comprometamos y aceptemos el compromiso del evangelio encontraremos la verdadera felicidad.

María fue la mujer más feliz, porque fue la mejor servidora y es que servir al prójimo crea hombres y mujeres felices; por tal razón vale la pena servir a los demás por amor a Cristo, a María y a nuestros hermanos. Se sirve ayudando al pobre, dedicando tiempo al apostolado, se sirve dando algo de lo mío y se sirve, sobre todo, dándose a sí mismo con amor al prójimo. Cada día es una oportunidad para servir. Hagámoslo, en las pequeñas y grandes cosas.

Siempre decirle al Señor que sí al servicio, agradarle siempre. Que el ejemplo de María nos ilumine y nos guíe, nos llene de felicidad y de paz.

Orlando Salazar Duque. PhD. Pbro

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