Ilustrísimo Monseñor Teófilo Hernández Pérez

En esta edición de nuestro periódico diocesano LA MISERICORDIA, queremos hacer un reconocimiento a un sacerdote ya fallecido y al que recordamos por su amabilidad en el trato, sus intervenciones en todos los actos litúrgicos de la catedral, especialmente en las ordenaciones sacerdotales, por su impecable caligrafía y por su pulcritud y buena presentación personal, éste fue monseñor Teófilo Hernández Pérez.

Nació en Frías, Tolima el 5 de mayo de 1925 fue ordenado el primero de noviembre de 1951 en la catedral de Ibagué, por monseñor Pedro María Rodríguez Andrade, entonces obispo de Ibagué.

Al crearse la Diócesis de El Espinal, en 1957, el Pbro. Teófilo Hernández Pérez ocupaba el cargo de cura párroco de Melgar y fue testigo ocular de cómo este apacible pueblo, al llegar a la presidencia de la República, por el golpe militar que derrocó al presidente Mariano Ospina Pérez, el general Gustavo Rojas Pinilla, funda la base militar de Tolemaida, lo que conllevó al desarrollo y crecimiento de este municipio.

Fue trasladado el padre “fito”, como familiarmente se le llamaba, a la parroquia San Juan Bautista de Chaparral, de donde pasó a la parroquia de Dolores que en aquel tiempo era una de las más florecientes de la nueva Diócesis.

Al retirarse monseñor José Lucas Guzmán Bríñez del cargo de Vicario General, es trasladado a El Espinal, para ocupar este puesto en 1969; al ser nombrado monseñor Hernando Rojas Ramírez, obispo coadjutor con derecho a sucesión en 1972, por derecho debía ocupar el cargo de Vicario General de la Diócesis, entonces monseñor Teófilo es nombrado párroco del Santuario de la Candelaria en Purificación hasta 1989, cuando monseñor Arteaga realizó cambios en la mayor parte de la diócesis, monseñor Teófilo por quebrantos de salud, dejó esta parroquia.

Fue Administrador Diocesano, por dos veces, al estar la sede vacante, primero por el traslado de monseñor Hernando Rojas a Neiva en 1985 y luego por la muerte de monseñor Alonso Arteaga en 1989; al llegar monseñor Abraham Escudero Montoya en 1990, lo nombró su Vicario General, puesto que ocupó hasta el día de su muerte el 4 de enero del 2007.

En el gobierno episcopal de monseñor Abraham fue también nombrado párroco de la catedral, al reti rarse por enfermedad monseñor Ricardo Cabezas Cifuentes. El 20 de enero de 1990, fue nombrado prelado de honor de su Santidad, recibiendo las insignias de manos del señor cardenal Alfonso López Trujillo, Arzobispo de Medellín; junto con otros seis meritorios sacerdotes.

Fue monseñor Teófilo un sacerdote responsable y competente en todos los puestos que desempeñó; su autoridad innata, su don de gentes y orden en todos sus asuntos, hicieron que gozara siempre del aprecio y respeto de todo el clero y de los señores obispos con quienes trabajó. Era tal la ascendencia de monseñor Teófi lo en la Diócesis, que a su muerte, la vicaría general estuvo sin nombramiento; sólo unos días antes de su promoción a la sede episcopal de Palmira, monseñor Abraham proveyó este cargo nombrando a monseñor Evaristo Núñez Cardozo.

Eduardo Cubillos Calderón, Pbro. Profesor de Historia Eclesiástica del Seminario Mayor La Providencia

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