Editorial

En el contexto de la celebración de los sesenta años de creación de nuestra Iglesia particular del Espinal, nos encontramos en el mes de junio con una serie de acontecimientos relevantes, dignos de tener en cuenta. El primero para señalar ocurre el sábado tres de junio: la ordenación sacerdotal de un presbítero y dos diáconos. Es otro momento de gracia y bendiciones que el Señor nos regala para mayor gloria suya. Este acontecimiento nos inunda de alegría y gozo. Unidos en oración pedimos a Dios Padre todopoderoso les conceda la generosidad y el don de la perseverancia en la respuesta a la llamada que les ha hecho. Que sean ministros llenos de fe, esperanza y caridad, al servicio del Reino de Dios, en esta porción del Pueblo de Dios que peregrina en el sur del departamento del Tolima.

Aprovecho la ocasión para invitar a todos: sacerdotes, religiosas, laicos comprometidos y comunidad en general a promover las vocaciones sacerdotales y religiosas por todas partes de la Diócesis. El Seminario Mayor La Providencia del Espinal tiene sus puertas abiertas para todos aquellos jóvenes que sintiéndose llamados por Jesús, Buen Pastor quieran responder con prontitud y entrega. Los canales de comunicación están al alcance de todos: el señor Obispo, su párroco, el padre rector del Seminario Mayor o uno de los formadores, un seminarista, o alguna persona cercana a las realidades pastorales les pueden brindar las primeras informaciones.

El segundo acontecimiento para destacar es la celebración de la fiesta de Pentecostés, la fiesta del Espíritu Santo, cuya novena recomienda la Iglesia. He visto por la mayoría de las parroquias de la diócesis celebrar con entusiasmo la vigilia de Pentecostés con una participación significativa del Pueblo de Dios. Esta es una ocasión propicia para pedir una vez más la acción del Espíritu Santo en la vida de todo cristiano. Hay que dejar que actúe en nosotros con todo su poder la Tercera Persona de la Santísima Trinidad. El Señor ha dicho: “Él os guiará hacia la verdad plena”.

También celebramos la fiesta de la Santísima Trinidad que centra nuestra atención en el misterio fundamental de nuestra fe. Es una oportunidad más para renovar nuestra profesión de fe en el misterio de Dios Uno y Trino, como lo proclamamos en el Credo.

En la enumeración de acontecimientos se debe señalar en cuarto lugar la fiesta del Corpus Christi, que se celebra en todas las parroquias de la Diócesis, pero con especial solemnidad en las parroquias del Guamo. Este año, contamos con la bendición de asistir a la celebración de la Santa misa en la iglesia de Santa Ana, uno de los lugares señalados por el Obispo diocesano para ganar la indulgencia plenaria. Desde allí pedimos bendiciones a Jesús Sacramentado para nuestra Iglesia Particular del Espinal. Sinceros agradecimientos a los padres que sirven en las parroquias del pueblo y del campo. Agradecimientos también para quienes con especial interés, dedicación y generosidad hacen los altares y los arcos que adornan el recorrido por las calles de la población.

El jueves siguiente, al Corpus, es fiesta de Jesucristo, Sumo y Eterno Sacerdote, otro momento importante para orar por nuestros sacerdotes y para invitar a las comunidades parroquiales que se unan a esta intención, que la Iglesia universal pide de manera especial en la solemnidad del Sagrado Corazón de Jesús, con motivo de la Jornada Mundial de Oración por la santificación de los sacerdotes. Para Colombia el día del Sagrado Corazón de Jesús es Fiesta Nacional de acción de gracias. Ojalá todas las familias, realidades pastorales y parroquias, renueven la consagración del país al Sagrado Corazón de Jesús.

En el Tolima Grande desempeña un papel importante la devoción a San Juan Bautista cuya fiesta también se celebra en este mes de junio; los sacerdotes de la Diócesis quieren que espiritualicemos más esta celebración para que no caiga en el olvido el nacimiento del Precursor de nuestro Salvador. Que no se queden las comunidades y sociedad en general celebrando fiestas mundanas y abandonemos a quien tanto intercede por nosotros.

Y hablando de santos al final del mes nos concentramos en la solemnidad de los santos apóstoles Pedro y Pablo. Otra fiesta que el presbiterio del Espinal pide cristianizar, de tal manera que no caiga en celebraciones exclusivamente de corte pagano. Esta es una fiesta cristiana para que hagamos memoria de dos colosos de la Nueva Evangelización en los comienzos de la era cristiana.
Finalmente y para rematar el elenco de acontecimientos que tenemos en este mes, se realizará el retiro espiritual anual del clero diocesano. Pidamos a Dios nuestro Padre, ilumine con la sabiduría asistente del Espíritu Santo al predicador y a los ejercitantes, para que nuestros sacerdotes con el Obispo a la cabeza, crezcan en santidad y devoción. Invito a todos para que en sus oraciones en los días previos y en la semana de los ejercicios espirituales pidan al Señor por el éxito de nuestro retiro.

No dejemos de orar unos por otros, que la oración es una fuerza espiritual que nos mantiene unidos a Dios, a la Santísima Virgen María y a nuestros santos tutelares. La oración es una fuerza espiritual que nos lleva a comportarnos como buenos hermanos en Cristo Jesús, Señor Nuestro.

+Mons. Orlando Roa Barbosa Obispo de la Diócesis del Espinal

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