QUE DEBO ENTENDER CUANDO ME HABLAN DE PARROQUIA

La palabra parroquia proviene del latín parochĭa, y este del griego παροικία paroikía, (habitar cerca) es una división territorial o en algunos casos personal de las diócesis. Es de anotar que esta forma de subdivisión también la emplean la Iglesia ortodoxa, la Iglesia de Inglaterra, la Iglesia de Escocia, la Iglesia de Suecia, la Iglesia Metodista Unida y las Iglesias Presbiterianas. De acuerdo al Código de Derecho Canónico de 1983, “La parroquia es una determinada comunidad de fieles constituida de modo estable en la Iglesia particular, cuya cura pastoral, bajo la autoridad del Obispo diocesano, se encomienda a un párroco como pastor propio” (c. 515 § 1). La regla general es que las parroquias sean territoriales, es decir, que comprendan a los fieles de un determinado espacio geográfico. Sin embargo, por razones de conveniencia, pueden constituirse parroquias personales, de acuerdo a otros criterios, tales como el rito, la lengua, la nacionalidad de los fieles de un territorio o por otra determinada razón (c. 518). Aspectos relevantes concernientes a la parroquia:

• Las comunidades parroquiales deben sentirse realmente miembros, tanto de la diócesis como de la Iglesia universal, a fin de que la cura pastoral de las almas no carezca de unidad en la diócesis y se torne más eficaz. (CD. 30; AG. 37).

• La celebración eucarística deberá ser centro y culminación de toda la vida de la comunidad cristiana (parroquial) que los fieles alimenten su vida espiritual por la devota y frecuente recepción de los sacramentos (CD 30).

• La salvación de las almas debe ser la motivación de la fundación, crecimiento, desarrollo y supresión de las parroquias (CD 32)

• Los seglares tienen su parte activa en la vida y en la acción de la Iglesia, como partícipes del oficio de Cristo sacerdote, profeta y rey. Su acción dentro de las comunidades de la Iglesia es tan necesaria, que sin ella el propio apostolado de los pastores no puede conseguir, la mayoría de las veces, plenamente su efecto. La parroquia ofrece modelo clarísimo del apostolado comunitario, porque reduce a unidad todas las diversidades humanas que en ella se encuentran y las inserta en la universalidad de la Iglesia. (AA. 10)

• Las parroquias deberán ser semilleros de vocaciones sacerdotales pues de la fecundidad de vida que de ellas brota participan los propios adolescentes (OT. 2). En síntesis, en el corazón de la reflexión pastoral acerca de la Iglesia, se encuentra la afirmación siempre actual y presente, “La Iglesia existe para Evangelizar” y en tal sentido, la parroquia siendo parroquia evangelizadora, explicita en esa identidad más profunda de la Iglesia (EN 14).
La parroquia una vez constituida, goza de personalidad jurídica canónica pública (c. 515 § 3; 114; 116), por lo tanto, es sujeto en derecho canónico capaz de ejercer derechos y contraer obligaciones. En efecto, en los cánones, 515 a 552 se define el concepto pastoral y jurídico de la parroquia, su estructura, su funcionamiento, su relación con el Ordinario y se determinan las funciones y obligaciones del párroco “la parroquia es una determinada comunidad de fieles, constituida de forma estable en la Iglesia, cuya cura pastoral, bajo la autoridad del Obispo diocesano, se encomienda a un párroco como su pastor propio” (can. 515 §1). Se destacan dos elementos esenciales: “la parroquia legítimamente erigida, tiene personalidad jurídica” (can. 515, 3 – Concordato de 1973 artículo IV) y el Párroco es su representante legal. Así es reconocida también ante el ordenamiento jurídico colombiano, cuestión que se acredita con el correspondiente certificado emitido en la Diócesis por el Canciller u otro notario (c. 482). Lo anterior significa que tiene derecho a adquirir, retener, administrar y enajenar bienes temporales, según las normas jurídicas; es decir, puede comprar, vender, arrendar, cumpliendo con las reglas que se refieren al tema.

La parroquia es persona jurídica independiente de la arquidiócesis o diócesis de la cual forma parte y, por ello, es un ente con capacidad jurídica para ejercer derechos y contraer obligaciones y hacerse representar judicial o extrajudicialmente. Las capillas no tienen personalidad jurídica propia, por lo que deberán actuar a través y en consonancia con el párroco del cual dependen. Las entidades eclesiásticas a que se refiere el artículo IV del Concordato, del cual ya hicimos referencias, quedaron exceptuadas y excluidas de la obligación de inscripción en el Registro Público de Entidades Religiosas ante el Ministerio del Interior y de Justicia y, en el registro público de personas jurídicas sin ánimo de lucro que llevan las Cámaras de Comercio, según la Ley 133 de 1994, los Decretos 1396 de 1997 y 2150 de 1995. A manera de conclusión, la parroquia, es comunidad de comunidades, una institución dedicada a santificar las personas que la integran y, si bien es cierto, sus actuaciones son en medio de este mundo, todo cuanto allí se programa debe conducir a la santidad. No puede confundirse con una ONG, o una simple estación de servicios, tampoco se debe equiparar a las instituciones del Estado, pues, aunque funciona cumpliendo el ordenamiento canónico y jurídico colombiano esta funciona de forma independiente. Recuerde que sobre este tema puede encontrar directrices en el Manual de Administración de la Diócesis.

Antonio Devia Méndez, Pbro. Vicario Judicial

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