EDUCAR PARA LA PAZ, LA JUSTICIA Y LA EQUIDAD SOCIAL

Después de implorar la presencia del Señor y de saludar a los honorables concejales, a los medios de comunicación, a los invitados especiales de esta sección extraordinaria, y a todos los habitantes de Melgar, con gratitud inmensa, comparto con cada uno de ustedes esta distinción especial de la Condecoración “Virtud Cívica”, y de la declaración de mi persona como huésped permanente y persona grata e ilustre de tan querido municipio.

Me dirijo con profundo respeto y admiración y, los invito a que todos juntos trabajemos para dejarle a las futuras generaciones de Melgar un territorio donde su proyecto fundamental sea la paz, la justicia y la equidad social.

Al hablar de PAZ podemos decir, sin miedo a equivocarnos, que todos la deseamos, que trabajamos por ella y para ella, porque sabemos que la paz es la puerta abierta a la felicidad. Por lo tanto, no tendrían sentido los diversos logros alcanzados en la vida, si no se acuna la paz y la felicidad en nuestros corazones.

El fracaso de muchos seres humanos y de entidades gubernamentales cuando se trata de alcanzar la paz, radica sin duda alguna, en ausentar a Jesucristo de la vida y del corazón de los ciudadanos. Infortunadamente, se ha mostrado como ideal un mundo materialista y ateísta, cuyo fin es la destrucción de los unos a los otros, alejando el objetivo esencial y primario, que es tener paz, ser feliz; en una expresión, “sentirse realizado”. El éxito para alcanzar la paz se encuentra en tener a Jesucristo en el corazón y caminar siempre de la mano de Él.

El reto y el tesoro más grande que se puede dejar a los ciudadanos y a los seres queridos, más que los bienes materiales o intelectuales, es educarlos en la conquista de la paz y la felicidad, conscientes de que no es una tarea fácil, porque no se encuentra universidades en el departamento, en la nación, ni en el mundo, con carreras que enseñen y den diplomas de cómo conseguir y enseñar la paz y la felicidad. Por tal motivo, es tarea y compromiso de los hogares, de las familias, de las parroquias, de los concejales; en fin, es compromiso de todos y de cada uno de nosotros.

El evocar la palabra justicia en este recinto tan importante para nuestros habitantes, como lo es el Concejo Municipal de Melgar, nos lleva a pensar en el progreso o retroceso, en la medida en que cada concejal sea consciente de su responsabilidad de impartir justicia, en unidad de sus compañeros, para lo cual se requiere que cada uno se coloque la camiseta de la justicia transparente y no la de los partidos.

El hacerse consciente de la responsabilidad que tienen ustedes sobre la JUSTICIA, los llevará a presentar proyectos y a votar por ellos con sensatez y prudencia, porque lo harán despues de tener la certeza moral de que es bueno y que con él contribuyen de manera significativa al progreso de la mayoria de los ciudadanos. De esta forma se acabarían los proyectos que van a favor de unos cuantos, los cuales son aprobados a pupitrazos, sin conciencia, sin razón, porque su único objeto es agradar y tener contento al cacique de su partido, aunque este proyecto sea injusto y perjudique a corto o largo plazo a los demás.

Al hablar de EQUIDAD SOCIAL hay que pensar en la educación, en la salud y en la vivienda. Por eso, eduquen al hombre y tendrán un pueblo pensante, un pueblo que progresa, un pueblo que sabe guiar su vida y la vida de los demás, no por las emociones sino por las razones, por las realidades. No tener miedo a la inversion en la educación y de manera especial en los más pobres, pues ella les permitirá salir de la miseria.

Permitan que la educación de sus hijos e hijas esté rodeada de los mejores profesores, con sus mejores centros educativos, que no se contenten sólo con el bachillerato y estudios técnicos y tecnológicos, sino que lleguen a la carrera profesional, y ojalá puedan incursionar en el magíster y por qué no, lograr el doctorado. Todo es posible cuando se alcanza a dimensionar el valor, el significado, la importancia de la educación, cuando se tiene la certeza de que la educación es la mejor herencia que se puede dejar a las futuras generaciones.
Sin duda alguna, si se quiere equidad social, hay que pensar en los mejores centros de salud, que atiendan y sirvan a todos, porque con un buen sistema de salud, es posible pensar que en tiempos de enfermedad se puede tener esperanza de ponerse bien, para servir de la mejor forma a la familia, a los seres queridos y a la sociedad en general.

Creo que todos estamos de acuerdo con que de nada sirve el dinero, los lujos, los platos exquisitos o las prendas más costosas, cuando tenemos nuestro cuerpo deteriorado por la enfermedad, y qué decir, cuando se cuenta con los recursos, las buenas afiliaciones, pero no existe un hospital digno, ni un personal de la salud calificado para la atención pronta, donde puedan calmar los dolores y brindar los primeros auxilios con calidad humana. Tengan la certeza que los pensionados, los trabajadores, los empresarios, los padres y los hijos, entre otros, harán las mejores inversiones donde vean el mejor servicio de salud, porque ella da seguridad para la ancianidad, para las enfermedades, y brinda la certeza de poder tener una muerte digna.

El llamado es para ustedes concejales: trabajen incansablemente, no solamente por la salud del turista, sino también por la de los de aquí de Melgar, de nuestros habitantes, ellos se lo merecen. Si se trabaja por la salud de todos, de los más pobres y necesitados, estarán empujando a nuestro municipio al mejor potencial de los pueblos circunvecinos.

Pensar en la equidad social, es dar una mirada a las viviendas de nuestros habitantes y de manera especial, a las periferias. No es justo que en Melgar haya tantas diferencias entre unos y otros, casas de dos mil millones de pesos y chocitas de un millón de pesos. ¿Qué debemos hacer? ¿Qué están haciendo los concejales? ¿Qué han hecho las administraciones? ¿Qué estamos haciendo las fuerzas vivas de Melgar para erradicar la pobreza y mejorar la vivienda de nuestros pobres del municipio y de los que llegan de otras partes, por circunstancias ajenas a ellos, como ha sido la violencia, o porque vienen en busca de un futuro mejor para sus familias? ¿Cómo puede trabajar un ser humano si no tiene una vivienda digna donde pueda descansar? ¿Cómo podemos vivir tranquilos, si vemos tanta gente sin vivienda digna en las periferias?

Sé que no es una tarea fácil, y que no podemos solucionar todos los problemas, pero hagamos algo, acompañémoslos moralmente, no los dejemos solos. No podemos olvidar que la vivencia de los valores sociales, políticos, éticos, religiosos y morales, son la base fundamental para trabajar por la paz, la justicia y la equidad social. Unidos alcanzaremos los mejores éxitos en el progreso de nuestro municipio. Dios les bendiga y nos bendiga a todos.

José Orlado Salazar Duque. Pbro. PhD en Filosofía.

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