LA PASTORAL DE LA SALUD, EL BUEN SAMARITANO HOY

La acción sanadora de Jesús no es la obra de un curandero, taumaturgo, terapeuta o médico. No es el opositor de la ciencia médica, ni siquiera desarrolló un discurso sobre la salud, sino que es suscitador de nuevas experiencias saludables y salvíficas. Toda su vida, incluso su dolor, sufrimiento y muerte, es un generar salud tanto a nivel físico como emocional, social, intelectual y religioso de cada individuo y de la convivencia social. Sanar es una forma de amar. Su acción terapéutica procede de una persona sana (vive en clave de salud), saludable (irradia salud), sanadora (regenera salud); de una persona que vive una salud integral, responsable, gozosa, liberadora, solidaria, personal y comunitaria, abierta a la salvación.

Por su parte, la Iglesia, Cuerpo Místico de Cristo hace su tarea sanadora, en virtud de Cristo Médico de los cuerpos y de las almas a través de la Pastoral de la Salud.

La Pastoral de la Salud es la presencia y la acción, en nombre del Señor Jesús, de un ministerio de relación de ayuda, específico, entusiasta, encarnado y capacitado, iluminativo, celebrativo, creativo y organizado que tiene como modelo acabado la espiritualidad del Buen Samaritano. Él sale al encuentro del enfermo, de su familia, de los profesionales de la salud, de las estructuras de salud y de todas las personas para potenciar una cultura más humana y más cristiana frente al dolor, al sufrimiento, a la discapacidad, a la agonía, al duelo y a la defensa de la vida. Su objetivo es ofrecer salud-salvación por medio de la curación, asistencia, liberación, sanación, reconciliación, sentido vital, crecimiento humano y salvación. Su misión es el encuentro con el enfermo, su familia, con los profesionales de la salud, con las estructuras de salud y con los sanos para potenciar un cultura más humana y cristiana frente al dolor, al sufrimiento, a la discapacidad, a la agonía, a la muerte, al duelo y a la defensa de la vida.

La Pastoral de la Salud está integrada y ofrecida por personas de fe (párroco, ministros extraordinarios de la comunión), y a ellos llamaremos agentes y miraremos su perfil:

Perfil del agente de pastoral de la salud

“Lo que hicieron a cada uno de los más pequeños a mí me lo hicieron.” (Mt.25,40)

– Es una vocación, un llamado de Dios a trabajar en favor de la vida y de la salud; es presencia amorosa y liberadora de Jesús que levanta y sana.
– Es una persona rica en humanidad, que comunica cercanía, acogida y cariño; capaz de escucha y de acoger al otro con su historia personal, su individualidad y ofrecerle hospitalidad en su corazón.
– Tiene una personalidad equilibrada y posee una cierta madurez humana y psicológica que le permite iluminar y orientar en las situaciones conflictivas y de crisis.
– Dinamiza procesos de transformación: de realidades de sufrimiento, dolor y muerte, en realidades de vida y esperanza.
– Es una persona abierta a la formación y capacitación permanente, se preocupa por actualizarse y ofrecer un servicio adecuado a los que sufren.
– Persona de silencio, contemplativa; cultiva la dimensión espiritual y la relación con el Señor a través de la oración y la Palabra de Dios.
– Posee una capacidad de liderazgo que le permite animar, coordinar, dinamizar y estimular lar las fuerzas vivas de la comunidad y el trabajo de los grupos pastorales.
– Es respetuoso de la libertad religiosa y de las creencias de los enfermos, de los familiares y trabajadores de la salud. Reconoce y acepta las diferencias en un mundo pluralista y es abierta al diálogo.
– Tiene una conciencia eclesial de comunión y participación, sabe trabajar en una pastoral de conjunto, facilitando la integración con las otras áreas específicas.
– Cultiva la paciencia, la perseverancia, la constancia, sabe llevar a buen término lo planes y proyectos propuestos y es fiel a su compromiso.
– Es una persona discreta, no impone su presencia. Atenta para captar lo que el otro quiere y necesita; respeta sus silencios y confidencias. Reconoce su pobreza, sus límites y es consciente de no poder resolver tantos problemas, pero tiene un corazón capaz de hospedar todo sufrimiento y comunicar consuelo, serenidad, paz.
– Posee un buen conocimiento de la realidad, está capacitado para educar en la promoción de salud y prevención de las enfermedades, así como de las ciencias sociales, etc.

Estructura organizativa y funcional de la atención al enfermo en la Iglesia:

“El que quiera ser el primero que se haga servidor de todos” (Mc. 10,44)

El primer responsable es el Señor Obispo, es el primer responsable de la Pastoral de la Salud Diocesana por ser el Pastor de la Diócesis, aunque por necesidades pastorales el Obispo nombra un delegado episcopal para la pastoral de la salud, un coordinador diocesano y un equipo diocesano integrado por representantes de las vicarías y de las parroquias.

En cada parroquia el párroco debe tener su comité de Pastoral de la Salud, el cual se reúne una vez al mes. En dicha reunión se hace lo siguiente: oración, revisión de tareas dejadas en el encuentro anterior, catequesis de acuerdo a los libros editados para tal fin, asignación de tareas y oración de intercesión. Es necesario tener en cuenta que en algunas parroquias con el proceso SINE, el servicio de Pastoral de la Salud está unido al ministerio de acción social.

Finalmente, es recomendable tener un registro organizado a nivel parroquial con los datos de las personas que se atienden, esto ayuda a tener un control de las visitas y de los sacramentos administrados, los datos pueden ser los siguientes: Apellido y nombres del enfermo, Dirección del enfermo, Cumpleaños del enfermo, Tipo de servicio (Unción, Comunión, Confesión), Fecha de servicio prestado al enfermo, nombre del cuidador, observaciones de las visitas realizadas, etc.

Antonio Devia Méndez. Pbro.
Vicario Judicial
Delegado Pastoral de la Salud.

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