Criterios para la visita apostólica del Papa Francisco a Colombia 2017

 

1. Fundamento bíblico-teológico

Desde los inicios, Cristo nuestro Señor, en quien alcanza su plenitud toda la Revelación de Dios, quiso asociar unos hombres a su ministerio y los constituyó en Apóstoles (cf. Mc. 1,16-20; 3, 13-19); les reveló los misterios del Reino de los Cielos (cf. Mt 13, 10-17); les dio parte en su misión redentora, tanto en sus alegrías (cf. Lc 10,
17-20) como en sus sufrimientos (cf. Lc 22, 28-30); los vinculó por medio de la comunión íntima con Él: “Permaneced en mí, como yo en vosotros […] Yo soy la vid y vosotros los sarmientos” (Jn 15, 4-5). Y los envió a todo el mundo a predicar el Evangelio como fuente de toda verdad salvadora y de toda norma de conducta, comunicándoles así los bienes divinos. (cf. Mc 16, 15; DV 7).

Jesucristo al llamar a los Doce, los instituyó a modo de colegio, es decir, de grupo estable, al frente del cual puso a Pedro, elegido de entre ellos mismos (cf. Jn 21,15-17; LG 19; CIC, 880). Esta verdad proviene del mismo momento en que el apóstol profesa su fe ante Jesús: “Tú eres el Cristo, el Hijo de Dios vivo” (Mt 16, 16). El Señor ante esta profesión le manifiesta: “bienaventurado eres Simón, hijo de Jonás porque no te lo ha revelado la carne ni la sangre, sino mi Padre que está en los cielos” (Mt 16, 17). Y es en este momento en que hizo exclusivamente a Simón, al que dio el nombre de Pedro, la piedra de su Iglesia. Le entregó las llaves del Reino de los Cielos, con el poder de atar y desatar (cf. Mt 16, 18-19), y lo nombró pastor de todo el rebaño (cf. Jn 21, 15-17).

En esta misión de ser Pastor y Cabeza de la Iglesia, el Señor Jesús le pide a Pedro: “confirma en la fe a tus hermanos” (Lc 22, 32), es decir, el apóstol ha de suscitar un servicio a favor de la unidad de la Iglesia en la fe y en la comunión. De ahí que su preocupación fue visitar las diversas comunidades nacientes y sostenerlas en su respuesta al Señor.

Esta divina misión confiada por Cristo al apóstol Pedro, ha de perpetuarse hasta el fin del mundo (cf. Mt 28,20). Por eso, los Apóstoles cuidaron de establecer sucesores en esta sociedad jerárquicamente organizada, para que continuaran y consolidaran la obra
comenzada por ellos. (cf. Hch 20, 28; LG 20). En consecuencia, el Papa, es el sucesor de san Pedro y el obispo de Roma, a quien le compete ser principio y fundamento perpetuo y visible de la unidad, tanto de los ministros ordenados y consagrados como de los fieles en todo el mundo. A él le corresponde confirmar en la fe a todos sus hermanos, es decir, a todos los cristianos católicos y pastorear a todo el pueblo de Dios disperso por el mundo (CIC 881). De la misma forma, ha de acompañar a todos los hombres y mujeres de buena voluntad.

2. Criterios para la visita a Colombia

El Papa Francisco, como Vicario de Cristo y Pastor de la Iglesia, visita a Colombia para animarnos y confirmarnos en la fe (cf. Lc 22, 32), guiarnos como el pastor orienta a sus ovejas hacia los mejores pastos (cf. Sal 23), y ayudarnos en las necesidades y dificultades que tiene nuestro país, por medio de su magisterio y discernimiento.

Por lo tanto, el Santo Padre viene a darnos una palabra en el Espíritu que sin duda será aliento de vida para poder afrontar con fe, esperanza y caridad los muchos desafíos que nos aquejan.

Colombia vive una terrible ruptura, consecuencia de tantos años de violencia e innumerables hechos contra la dignidad humana. Constatamos que vivimos en una nación que ha perdido su confianza en ella misma, que está dividida y enfrentada. No se mira con ojos de misericordia, y, por el contrario, insiste en sus fracasos y proyectos de reformas institucionales malogrados. Por esta razón, consideramos que la visita del Santo Padre debe estar enmarcada como “momento de gracia, alegría y esperanza” para todo el país.

Por ello, consideramos que su visita debe ser vista como la de un “Padre que consuela e ilumina”. Que con su voz profética bendice a su pueblo y lo invita a gestos concretos de reconciliación, perdón y misericordia. Un Pastor que nos exhorta a ser artesanos de la paz que Jesús nos regala, para construir juntos la nueva patria que todos soñamos y que queremos dejar a las futuras generaciones.

El evangelista Juan relata que Jesucristo resucitado se presenta a sus discípulos atemorizados, irrumpe en sus vidas, a pesar de que las puertas estaban cerradas con cerrojos, y les dice: “La paz con vosotros. Dicho esto, les mostró las manos y el costado” (Jn 20, 19-20). Esta es la paz que añoramos como fruto de nuestro compromiso de justicia, perdón y reconciliación. Reconocemos que es una gracia del Señor Jesús, pero también un trabajo mancomunado y sin descanso de cada uno de los colombianos.

Por consiguiente, como pastores de la Iglesia católica que peregrina en Colombia, deseamos que la visita del Santo Padre sea un momento privilegiado que nos impulse a evangelizar como discípulos misioneros, con nuevo ardor y convicción a nuestro pueblo
colombiano. Que acrecentemos el compromiso de ser una “iglesia en salida” que privilegia el trabajo con los “descartados de la sociedad” y todos aquellos que se encuentran en las “periferias existenciales”.

De la misma forma, consideramos que esta visita apostólica ha de favorecer y propiciar la “cultura del encuentro”, como lo hizo Jesús: no sólo viendo sino mirando, no sólo oyendo sino escuchando, no sólo cruzándonos con las personas sino parándonos con ellas, para que, en un futuro próximo, los enemigos se vuelvan a dar la mano y los que no cuentan para la sociedad sean acogidos como hermanos.

Vemos perentorio insistir en que la visita del Santo Padre no se va a enmarcar como un “acontecimiento político”, sino como un hecho pastoral y evangelizador. Desde el principio tenemos el firme propósito de no permitir ninguna forma de manipulación, que desee utilizar la visita para fines propagandísticos o como plataforma política e ideológica de ningún movimiento social. Tampoco como excusa para privilegiar algún sector de la sociedad o hacer visibles propuestas sociales de algún grupo en particular.

Por lo tanto, están invitados a recibir al Santo Padre, todos los compatriotas que hacen parte de esta nación, y quieran escuchar la voz del Papa, que viene a traernos un mensaje de paz, esperanza y reconciliación.
Como Comité Ejecutivo Nacional deseamos insistir en que la visita del Papa Francisco es “un punto de partida para comenzar algo nuevo” sin dejar de mirar atrás, con memoria agradecida, lo que hemos construido como pueblo que cree en Cristo Jesús. Deseamos ver una Colombia nueva que se vea a sí misma de una manera esperanzadora. Por eso, nos inspiramos para esta preparación y el trabajo posterior a la visita en el texto de Isaías 43, 18-19, deteniéndonos en particular en el versículo 19: “Yo estoy por hacer algo nuevo: ya está germinando, ¿no se dan cuenta? Sí, pondré un camino en el desierto y ríos en la estepa”.

Creemos firmemente en que nuestro país, colmado de riquezas humanas y naturales, merece vislumbrar en el horizonte un nuevo amanecer, para que, superando las raíces de la violencia y todo aquello que nos ha fracturado, podamos como hermanos caminar hacia una auténtica e integral felicidad, que se fundamente en los derechos humanos y en el progreso de todos los pueblos de forma justa, equitativa y solidaria.

Confiamos que esta visita del Papa Francisco sirva como gracia, para la configuración del país que estamos construyendo y aporte para dejar los lazos del odio, la venganza, la injusticia y la corrupción que tanto mal nos han hecho por años a todos los colombianos.

3. Conclusiones

1. La visita apostólica tendrá un carácter eminentemente pastoral.

2. Toda la preparación y celebración de la visita Papal estará caracterizada por la austeridad y la sobriedad. Se cuidará en todos los actos litúrgicos, celebrativos, congregaciones masivas y en otros actos pastorales, el buen gusto, la riqueza cultural colombiana y el decoro.

3. El Papa Francisco vendrá a visitar a Colombia y a todos los colombianos.
Todos se sentirán incluidos para recibir al Santo Padre y su mensaje. Por ello, invitaremos a manifestar la alegría y la esperanza de tener entre nosotros al Pastor de la Iglesia universal, para que juntos hagamos de esta visita “un punto de partida para comenzar algo nuevo”.

4. Se enfatizará la necesidad de construir la Cultura del Encuentro. De tal modo, que se privilegien a los “descartados de la sociedad” y a quienes hacen parte de las “periferias existenciales”.

5. Contaremos con los organismos y controles respectivos, para que haya transparencia y adecuado manejo de los recursos económicos que se invertirán.

https://www.cec.org.co/sites/default/files/Criterios%20pastorales.pdf

 

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