Del editor al lector

De los Papas que ha visitado a Colombia, el Papa Francisco es el tercero, después de Pablo VI, quien con alma, vida y corazón trabajó incansablemente para dejarle a la Iglesia el Concilio Vaticano II, y de San Juan Pablo II, el Papa peregrino, quien se ganó el amor de todas las personas del mundo.

El deseo de la Conferencia Episcopal, con la visita del Santo Padre, es que sea una ocasión para relanzar la evangelización y seguir presentando a Cristo como Salvador, camino, verdad y vida para las gentes.

El periódico La Misericordia desea que se dé un despertar en la fe a Dios, amor y entrega a la Iglesia y orar al Todo Poderoso en esta nueva edición para que su visita nos prepare para ser artífices de nuevas comunidades, donde se pueda experimentar la unidad, el respeto y el amor, y para ello los invita a vivenciar tres indicadores propuestos por Cristo en el evangelio de San Mateo, que sin duda alguna, el Santo Padre, ya sea de forma indirecta o directa, invitará a los fieles a vivirlos, por ser parte esencial para formar verdaderas comunidades cristianas. Ellos son: perdonar, corregir y orar comunitariamente.

PERDONAR: La propuesta de Jesús es perdonar siempre, cuantas veces sea necesario. Al apóstol Pedro le parecía que era mucho perdonar siete veces en el día las ofensas del hermano, porque aún no conocía la misericordia del Señor, por ello, ante la respuesta de Jesús: “No te digo hasta siete veces, sino hasta setenta veces siete”; (Mateo 18,21-22) lo sorprende de momento, pero después de una buena reflexión, el Apóstol comprende que la misericordia de su maestro era grande y que era parte esencial de su doctrina. Que cada uno de nosotros recibamos la gracia del Señor de poder perdonar de corazón a todos los que nos han ofendido.

CORREGIR AL HERMANO QUE PECA: La pedagogía del Evangelista es prudente, primero a solas, en segunda oportunidad con dos testigos y en tercera frente a toda la comunidad, eso con el fin de salvar al hermano pecador. “Por tanto, si tu hermano peca contra ti, ve y repréndele estando tú y él solos; si te oyere, has ganado a tu hermano. Más si no te oyere, toma aún contigo a uno o dos, para que en boca de dos o tres testigos conste toda palabra. Si no los oyere a ellos, dilo a la Iglesia; y si no oyere a la Iglesia, tenle por gentil y publicano. (Mateo 18,15-17). Que el Señor nos de la sabiduría de saber corregir a nuestros hermanos, buscando sólo la salvación de su alma.

ORAR en comunidad: “Os aseguro también que, si dos de vosotros se ponen de acuerdo en la tierra para pedir algo, sea lo que fuere, lo conseguirán de mi Padre que está en los cielos. Porque donde están dos o tres reunidos en mi nombre, allí estoy yo en medio de ellos”. (Mateo 18,19-20). Las verdaderas comunidades se construyen con la oración en comunidad. Que la Santísima Virgen María, que enseñó y acompañó en la oración a la comunidad de los discípulos de Jesús, nos dé la gracia de comprender la importancia de la oración en comunidad.

Concluyo, invitándolos a orar por el Santo Padre en familia, en la comunidad parroquial y a nivel personal.

Orlando Salazar Duque. Pbro. PhD en filosofía

Be the first to comment

Leave a Reply

Tu dirección de correo no será publicada.


*