Editorial

La visita del Santo Padre a Colombia es para animarnos y confirmarnos en la fe; para guiarnos como el pastor que orienta a sus ovejas y para ayudarnos en las necesidades y dificultades que tiene nuestro país por medio de su magisterio y discernimiento. Viene a darnos una palabra en el espíritu que sin duda será aliento de vida para afrontar con fe, esperanza y caridad los muchos desafíos que tenemos.

En consecuencia, esta visita APOSTÓLICA será un momento de bendición y alegría para todos los colombianos. Un punto de partida para comenzar algo nuevo, sin dejar de mirar atrás, con memoria agradecida, lo que hemos construido como pueblo que cree en Cristo y que se ve a sí mismo de manera esperanzadora.

Para alcanzar esta meta, la visita del Papa debe prepararse desde el Evangelio, el cual nos anima a creer firmemente en que nuestro país colmado de riquezas humanas y naturales merece vislumbrar en el horizonte un nuevo amanecer, para que, superando las raíces de la violencia y todo aquello que nos ha fracturado, podamos como hermanos caminar hacia una auténtica e integral felicidad, que se fundamente en los derechos humanos y en el progreso de todos los pueblos de forma justa, equitativa y solidaria.

Es necesario iluminar este camino de preparación desde la imagen de la siembra, como realidad que implica disposición del terreno, cuidado, dedicación y perseverancia para alcanzar excelentes frutos, porque la transformación personal y social será posible si la entendemos de esa manera: como una siembra que implica compromiso individual y continuidad en los procesos para construir sociedades verdaderamente humanas.

(COMITÉ EJECUTIVO)

Be the first to comment

Leave a Reply

Tu dirección de correo no será publicada.


*