EL PAPA FRANCISCO PEREGRINA ACOMPAÑADO DE MARÍA

GUÍA 1: MARÍA, EL ESLABÓN FINAL DE LA CADENA SALVÍFICA

Iluminación bíblica:

Mt 1, 16: “Jacob engendró a José, esposo de María, de la que nació Jesús, llamado el Mesías”.

Enseñanzas del Santo Padre: “La fe de María desata el nudo del pecado. ‘¿Qué significa esto?’. Los Padres conciliares han tomado una expresión de san Ireneo que dice así: ‘El nudo de la desobediencia de Eva, lo desató la obediencia de María. Lo que ató la virgen Eva por su falta de fe, lo desató la Virgen María por su fe’. El ‘nudo’ de la desobediencia, el ‘nudo’ de la incredulidad. Cuando un niño desobedece a su madre o a su padre, podríamos decir que se forma un pequeño ‘nudo’. Esto sucede si el niño actúa dándose cuenta de lo que hace, especialmente si hay de por medio una mentira; en ese momento no se fía de la mamá o del papá. ¡Cuántas veces pasa esto! Entonces, la relación con los padres necesita ser limpiada de esta falta y, de hecho, se pide perdón para que haya de nuevo armonía y confianza. Algo parecido ocurre en nuestras relaciones con Dios. Cuando no lo escuchamos, no seguimos su voluntad, cometemos actos concretos en los que mostramos falta de confianza en él –y esto es pecado–, se forma como un nudo en nuestra interioridad. Estos nudos nos quitan la paz y la serenidad. Son peligrosos, porque varios nudos pueden convertirse en una madeja, que siempre es más doloroso y más difícil de deshacer. Pero para la misericordia de Dios nada es imposible. Hasta los nudos más enredados se deshacen con su gracia. Y María, que con su ‘sí’ ha abierto la puerta a Dios para deshacer el nudo de la antigua desobediencia, es la madre que con paciencia y ternura nos lleva a Dios, para que él desate los nudos de nuestra alma con su misericordia de Padre. Podríamos preguntarnos: ¿Cuáles son los nudos que hay en nuestra vida? ¿Pido a María que me ayude a PEREGRINAR HACIA CRISTO ACOMPAÑADO POR MARÍA?. (Papa Francisco).

GUÍA 2: MARÍA, MODELO DE ENTREGA Y DE DISPONIBILIDAD

Iluminación bíblica:

Lc 1, 38 “Respondió María: ‘Yo soy la esclava del Señor: que se cumpla en mí tu palabra’. El ángel la dejó y se fue”.

Enseñanzas del Santo Padre: “La fe de María da carne humana a Jesús. Dice el Concilio: ‘Por su fe y obediencia engendró en la tierra al Hijo mismo del Padre, ciertamente sin conocer varón, cubierta con la sombra del Espíritu Santo’. Este es un punto sobre el que los Padres de la Iglesia han insistido mucho: María ha concebido a Jesús en la fe, y después en la carne, cuando ha dicho ‘sí’ al anuncio que Dios le ha dirigido mediante el ángel. ¿Qué quiere decir esto? Que Dios no ha querido hacerse hombre ignorando nuestra libertad, ha querido pasar a través del libre consentimiento de María, de su ‘sí’. Pero lo que ha ocurrido en la Virgen Madre de manera única, también nos sucede a nosotros a nivel espiritual cuando acogemos la Palabra de Dios con corazón bueno y sincero y la ponemos en práctica. Es como si Dios adquiriera carne en nosotros. Él viene a habitar en nosotros, porque toma morada en aquellos que le aman y cumplen su Palabra. Preguntémonos: ¿Somos conscientes de esto? ¿O tal vez pensamos que la encarnación de Jesús es solo algo del pasado, que no nos concierne personalmente? Creer en Jesús significa ofrecerle nuestra carne, con la humildad y el valor de María, para que él pueda seguir habitando en medio de los hombres; significa ofrecerle nuestras manos para acariciar a los pequeños y a los pobres; nuestros pies para salir al encuentro de los hermanos; nuestros brazos para sostener a quien es débil y para trabajar en la viña del Señor; nuestra mente para pensar y hacer proyectos a la luz del Evangelio; y, sobre todo, nuestro corazón para amar y tomar decisiones según la voluntad de Dios. Todo esto acontece gracias a la acción del Espíritu Santo. Dejémonos guiar por él” (Papa Francisco).

GUÍA 3: MARÍA Y SU SERVICIO Y ENTREGA A LOS MÁS HUMILDES

Iluminación bíblica:

Lc 1, 39-40 “Entonces María se levantó y se dirigió apresuradamente a la serranía, a un pueblo de Judea. Entró en casa de Zacarías y saludó a Isabel”.

Enseñanza del Santo Padre: “Cada vez que miramos a María volvemos a creer en lo revolucionario de la ternura y del cariño. En ella vemos que la humildad y la ternura no son virtudes de los débiles sino de los fuertes, que no necesitan maltratar a otros para sentirse importantes” (Papa Francisco).

GUÍA 4: MATERNIDAD DE MARÍA: UNA SANTA ENGENDRA A DIOS

Iluminación bíblica:

Lc 2, 12 “Esto les servirá de señal: encontrarán un niño envuelto en pañales y acostado en un pesebre”.

Enseñanzas del Santo Padre: “La fe de María da carne humana a Jesús”. “María ha concebido a Jesús en la fe, y después en la carne, cuando ha dicho ‘sí’ al anuncio que Dios le ha dirigido mediante el ángel. ¿Qué quiere decir esto? Que Dios no ha querido hacerse hombre ignorando nuestra libertad, PEREGRINAR HACIA CRISTO ACOMPAÑADOS POR MARÍA. Ha querido pasar a través del libre consentimiento de María, de su ‘sí’ (…) Es como si Dios adquiriera carne en nosotros. Él viene a habitar en nosotros, porque toma morada en aquellos que le aman y cumplen su Palabra” (Papa Francisco).

GUÍA 5: MARÍA Y SU FAMILIA, EN UN DESPLAZAMIENTO FORZADO

Iluminación bíblica:

Mt 2, 20 “… y le dijo: ‘Levántate, toma al niño y a su madre y regresa a Israel, pues han muerto los que atentaban contra la vida del niño’”.

Enseñanzas del Santo Padre: “Las experiencias migratorias resultan especialmente dramáticas y devastadoras, tanto para las familias como para las personas, cuando tienen lugar fuera de la legalidad y son sostenidas por los circuitos internacionales de la trata de personas. También cuando conciernen a las mujeres o a los niños no acompañados, obligados a permanencias prolongadas en lugares de pasaje entre un país y otro, en campos de refugiados, donde no es posible iniciar un camino de integración. La extrema pobreza, y otras situaciones de desintegración, inducen a veces a las familias incluso a vender a sus propios hijos para la prostitución o el tráfico de órganos… Las persecuciones de los cristianos, así como las de las minorías étnicas y religiosas, en muchas partes del mundo, especialmente en Oriente Medio, son una gran prueba: no solo para la Iglesia, sino también para toda la comunidad internacional. Todo esfuerzo debe ser apoyado para facilitar la permanencia de las familias y de las comunidades cristianas en sus países de origen” (Papa Francisco, Amoris Laetitia, n. 46).

GUÍA 6: MARÍA, MUJER QUE CANTA LAS MARAVILLAS DE DIOS

Iluminación bíblica:

Lc 1, 46-50 “María dijo: ‘Mi alma canta la grandeza del Señor, mi espíritu festeja a Dios mi salvador, porque se ha fijado en la humillación de su esclava y en adelante me felicitarán todas las generaciones. Porque el Poderoso ha hecho grandes cosas por mí, su nombre es santo. Su misericordia con sus fieles se extiende’”.

Enseñanzas del Santo Padre: “La oración de María es revolucionaria, es el canto de una joven llena de fe, consciente de sus límites, pero que confía en la misericordia divina. Esta pequeña y valiente mujer da gracias a Dios porque ha mirado su pequeñez y porque ha realizado la obra de la salvación en su pueblo, en los pobres y humildes. La fe es el corazón de toda la historia de María. Su cántico nos ayuda a comprender cómo la misericordia del Señor es el motor de la historia, tanto de la persona, de cada uno de nosotros, como del conjunto de la humanidad. Cuando Dios toca el corazón de un joven o de una joven, se vuelve capaz de grandes obras. Las ‘cosas grandes’ que el Todopoderoso ha hecho en la vida de María nos hablan también del viaje de nuestra vida, que no es un deambular sin sentido, sino una peregrinación que, aun con todas sus incertidumbres y sufrimientos, encuentra en Dios su plenitud” (Papa Francisco).

GUÍA 7: MARÍA, LA ESPOSA Y MADRE EN UNA FAMILIA HUMILDE

Iluminación bíblica:

Mc 6, 3 “‘¿No es este el carpintero, el hijo de María, el hermano de Santiago y José, Judas y Simón? ¿No viven aquí, entre nosotros, sus hermanas?’. Y esto era para ellos un obstáculo”.

Enseñanzas del Santo Padre: “El trabajo hace posible al mismo tiempo el desarrollo de la sociedad, el sostenimiento de la familia y también su estabilidad y su fecundidad: ‘Que veas la prosperidad de Jerusalén todos los días de tu vida; que veas a los hijos de tus hijos’ (Sal 128, 5-6). En el libro de los Proverbios también se hace presente la tarea de la madre de familia, cuyo trabajo se describe en todas sus particularidades cotidianas, atrayendo la alabanza del esposo y de los hijos (cf. 31,10-31). El mismo Apóstol Pablo se mostraba orgulloso de haber vivido sin ser un peso para los demás, porque trabajó con sus manos y así se aseguró el sustento (cf. Hch 18, 3; 1 Co 4, 12; 9, 12). Tan convencido estaba de la necesidad del trabajo, que estableció una férrea norma para sus comunidades: ‘Si alguno no quiere trabajar, que no coma’ (2 Ts 3, 10; cf. 1 Ts 4, 11). Dicho esto, se comprende que la desocupación y la precariedad laboral se transformen en sufrimiento, como se hace notar en el librito de Rut y como recuerda Jesús en la parábola de los trabajadores sentados, en un ocio forzado, en la plaza del pueblo (cf. Mt 20, 1-16), o cómo él lo experimenta en el mismo hecho de estar muchas veces rodeado de menesterosos y hambrientos. Es lo que la sociedad está viviendo trágicamente en muchos países, y esta ausencia de fuentes de trabajo afecta de diferentes maneras la serenidad de las familias” (Papa Francisco, Amoris Laetitia, nn. 24-25).

GUÍA 8: EL DOLOR MÁS EXTREMO: VER MORIR A UN HIJO

Iluminación bíblica:

Jn 19, 25-27 “Junto a la cruz de Jesús estaban su madre, la hermana de su madre, María de Cleofás y María Magdalena. Jesús, viendo a su madre y al lado al discípulo amado, dice a su madre: ‘Mujer, ahí tienes a tu hijo’. Después dice al discípulo: ‘Ahí tienes a tu madre’. Y desde aquel momento el discípulo se la llevó a su casa”.

Enseñanzas del Santo Padre: “El Concilio afirma que María ‘avanzó en la peregrinación de la fe’. Por eso ella nos precede en esta peregrinación, nos acompaña y nos sostiene. ¿En qué sentido la fe de María ha sido un camino? En el sentido de que toda su vida fue un seguir a su Hijo: él es la vía, él es el camino. Progresar en la fe, avanzar en esta peregrinación espiritual que es la fe, no es sino seguir a Jesús; escucharlo y dejarse guiar por sus palabras; ver cómo se comporta él y poner nuestros pies en sus huellas, tener sus mismos sentimientos y actitudes: humildad, misericordia, cercanía, pero también un firme rechazo de la hipocresía, de la doblez, de la idolatría. La vía de Jesús es la del amor fiel hasta el final, hasta el sacrificio de la vida; es la vía de la ‘cruz’. Por eso, el camino de la fe pasa a través de la cruz, y María lo entendió desde el principio, cuando Herodes quiso matar a Jesús recién nacido. Pero, después, esta cruz se hizo más pesada, cuando Jesús fue rechazado: la fe de María afrontó entonces la incomprensión y el desprecio; y cuando llegó la ‘hora’ de Jesús, la hora de la pasión: la fe de María fue, entonces, la lamparilla encendida en la noche. María veló durante la noche del Sábado Santo.

Su llama, pequeña pero clara, estuvo encendida hasta el alba de la Resurrección; y cuando le llegó la noticia de que el sepulcro estaba vacío, su corazón quedó henchido de la alegría de la fe, la fe cristiana en la muerte y resurrección de Jesucristo. Este es el punto culminante del camino de la fe de María y de toda la Iglesia. ¿Cómo es nuestra fe? ¿La tenemos encendida como María también en los momentos difíciles, de oscuridad? ¿Tenemos la alegría de la fe?” (Papa Francisco).

GUÍA 9: MARÍA, Y EL ACOMPAÑAMIENTO A LA IGLESIA FIEL

Iluminación bíblica:

Jn 2, 5 “La madre dice a los que servían: ‘Hagan lo que él les diga”.

Enseñanzas del Santo Padre: “Oh Señor, por culpa del orgullo de mi corazón, he vivido distraído siguiendo mis ambiciones e intereses, pero sin conseguir ocupar ningún trono. La única manera de ser exaltado es que tu Madre me tome en brazos, me cubra con su manto y me ponga junto a tu corazón. Que así sea” (Papa Francisco).

GUÍA 10: LA ACTITUD DEL CREYENTE: REFLEJO DE MARÍA

Iluminación bíblica:

Lc 2, 19 “Pero María conservaba y meditaba todo en su corazón”.

Enseñanzas del Santo Padre: “Cuando estamos cansados, desanimados, abrumados por los problemas, volvámonos a María, sintamos su mirada que dice a nuestro corazón: ‘¡Ánimo, hijo, que yo te sostengo!’. La Virgen nos conoce bien, es madre; sabe muy bien cuáles son nuestras alegrías y nuestras dificultades, nuestras esperanzas y nuestras desilusiones. Cuando sintamos el peso de nuestras debilidades, de nuestros pecados, volvámonos a María, que dice a nuestro corazón: ‘¡Levántate, acude a mi Hijo Jesús!, en él encontrarás acogida, misericordia y nueva fuerza para continuar el camino’” (Papa Francisco).

http://www.papafranciscoencolombia.co/

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