Del editor al lector

El Papa Francisco comparte las tradiciones de la diversidad cultural de los colombianos. (Villavicencio)

El periódico La Misericordia, implora al todo poderoso bendiga a nuestra Iglesia local, nacional y universal, para que en este mes de octubre, dedicado a las misiones, anuncie con alegría y sin miedo el Evangelio de Jesucristo, sin exclusión alguna.

Se ha de recordar que fue en el mes de ocutubre que se descubrió el continente Americano, abriendo así una “nueva página en la historia de la Evangelización”, por tal razón sus cuatro semanas deben formar una unidad donde la oración, el sacrificio, la cooperación económica y la vocación misionera transcurra en perfecta armonía, cuyo fin sea contribuir a la salvacion de cada alma.

La invitación es a ser misioneros desde nuestra vocación específica, implorando la bendición y ayuda de Santa Teresita del Niño Jesús y San Francisco Javier, patronos de las misiones, y de San Juan Pablo II y Santa Teresa de Calcuta, quienes se santificaron por que su corazón ardia de amor por Cristo, por la Iglesia y por vivir y dar a conocer el Evangelio de Jesucristo a toda la humanidad.
Sin duda alguna, en la visita apostólica de su Santidad el Papa Francisco a nuestro país Colombia, el pasado mes de septiembre, fuen un ejemplo de misionero. El verlo, sentirlo y escuchar sus mensajes que a viva voz, que a pesar de su agitada agenda, estuvo siempre sonriente y con palabras alentadoras que invitaban a continuar el camino de Cristo con alegía, fe y esperanza, es una motivación a contagiarnos de entusiasmo para seguir adelante en la búsqueda del verdadero encuentro con Cristo, su Iglesia y con nuestros hermanos.

La invitación es también para cada una de las parroquias diocesanas, sus párrocos y comunidades a tener el Espíritu Misionero. Sólo de esta manera serán comunidades vivas y comprometidas con el Evangelio, por ello los invito a tener encuenta las palabras de San Juan Pablo II: “Queridísimos hermanos y hermanas:
El compromiso misionero de la Iglesia constituye, una urgencia que en varias ocasiones he querido recordar. La misión, como he recordado en la Encíclica Redemptoris Missio, está aún lejos de cumplirse y por eso debemos comprometernos con todas nuestras energías en su servicio (cfr. n.1). Todo el Pueblo de Dios, en cada momento de su peregrinar en la historia, está llamado a compartir la “sed” del Redentor (cfr Jn 19,), en las cuatro Obras –(Propagación de la fe, San Pedro Apóstol, Infancia Misionera y Unión Misional)- estas tienen como objetivo común, promover el espíritu misionero en el pueblo de Dios. Son la expresión de la universalidad en las Iglesias locales”.

Una de las cuatro obras de la Iglesia, indicadas por San Juan Pablo II es la infancia Misionera. Que bueno sería que todos en la diócesis nos colocaramos la camiseta y fundaramos muchos grupos de Infancia Misionera en las instituciones educativas y en las parroquias; ya que a través de este movimiento pontificio, es un medio eficaz para evangelizar a la niñez y a la adolescencia. Éste sería nuestro compromiso en esta edición número 23 de nuestro periódico Diocesano “La Misericordia”.

Orlando Salazar Duque. Pbro.
PhD .

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