Editor al lector

El hablar de Adviento es dar comienzo al primer período del año litúrgico, que consiste en cuatro domingos antes de la navidad, donde nos invita a prepararnos con la oración, el perdón y el recogimiento, para esperar gozosos el nacimiento de Jesucristo, el Emanuel, el Dios con nosotros. El término adviento viene del latín “adventus”, que significa venid.

El periódico La Misericordia invita a cada familia a que viva en unidad, amor y alegría esta nueva navidad que el Señor les permite vivir y para ello, la mejor forma es preparándose con la oración en estos cuatro domingos de Adviento, dedicando un espacio para reunirse, ya sea en la mañana, al medio día o en la tarde, en donde todos los integrantes de la familia, con espíritu sincero, busquen que cada integrante se sienta amado, descubriendo de esta forma la felicidad de poder compartir una nueva navidad con sus seres queridos.

Ojalá su familia sea una de ellas donde existe un cuartico donde se encuentra un pequeño “ALTAR DE FAMILIA”, donde todos se reúnen algún momento del día para rezar, orar y meditar juntos en el Evangelio, además, para aprender la doctrina de la Iglesia católica y la vida y enseñanzas de Jesucristo. Si no lo tienen, el más creativo de la familia es el momento que lo organice, y en él hacer y colocar la corona de adviento con sus cuatro velas, de tal forma que les permita celebrar el gran acontecimiento de la navidad.

Las cuatro velas de la corona nos recuerdan que Jesucristo es la luz del mundo y que la familia que tiene la luz de Cristo podrá vivir en armonía, amor, paz, felicidad y ayuda mutua, y además, será ejemplo y esperanza para las futuras familias, por ello vale la pena abrir el corazón a la acción del espíritu Santo, porque sólo de esta manera la “familia” será la célula fundamental de la iglesia y de la sociedad.

Cada semana de adviento se enciende una vele y se coloca en las manos del Señor una petición en concreto, con la esperanza que cuando llegue la navidad, se perciba un verdadero encuentro con la familia, Cristo y consigo mismo.
Las velas pueden ser de diferentes colores, pero les sugiero para este año los siguientes: 1. La amarilla que simboliza la fe en Cristo Jesús. 2. La roja que simboliza la sangre de Cristo, que por amor y salvación a la humanidad la derramo. 3. La verde que simboliza la esperanza que tenemos los cristianos de Resucitar con Cristo en el último día. 4. La blanca que simboliza la pureza que regala Cristo a los hombres, después de la conversión.

En el Primer Domingo de Adviento, Vivir la alegría en familia y crecer juntos en la fe en Cristo el Señor, entendiendo que cada integrante está llamado a estar atento, a vigilar y orar para que ninguno de sus seres queridos pierda la fe en Cristo el Señor. San Juan Pablo II hablando de la familia decía: “Cada familia cristiana es una comunidad de vida y de amor, que recibe la misión de custodiar, revelar y comunicar el amor”. Meditar en familia las lecturas bíblicas de este domingo.

En el Segundo domingo de adviento Meditar en los sacramentos, de manera especial el sacramento del bautismo y rescatar la importancia de estar anunciando la conversión de todos los de la familia, a ejemplo de Juan Bautista y de Job que cada mañana se levantaba y ofrecía holocaustos conforme al número de sus hijos para protegerlos y santificarlos; así lo narra el libro de Job 1:1-5. Además del texto de Job, leer, meditar y reflexionar en las lecturas de este domingo y sacar algunos compromisos.

En el Tercer domingo de adviento hacer el propósito de orar siempre, de vivir en armonía familiar, de no perder la esperanza en los momentos difíciles, de estar en permanente revisión de vida para dejar lo negativo y perfeccionar lo bueno, en buscar la santidad y ser luz, ayudándose los unos a los otros, aplicando la frase: “La unión hace la fuerza”, de tal forma que juntos, puedan enfrentar las adversidades, las cuales no las hubieran podido enfrentar de manera individual. Recordemos por otra parte las palabras del profeta Isaías: “No tengas miedo, que yo estoy contigo; no te desanimes, que yo soy tu Dios. Yo soy quien te da fuerzas, y siempre te ayudaré; siempre te sostendré con mi justiciera mano derecha. (41:10) Además de esta lectura leer las dominicales, que de seguro les ayudará a caminar juntos, aun en los problemas.

En el Cuarto domingo de adviento pedir al espíritu Santo la gracia de aceptar y hacer la voluntad del Señor, entendiendo que nada es imposible para el Señor, que él todo lo puede, y mucho más cuando en familia le pedimos cualquier cosa. Recordemos lo que Jesucristo nos enseñó: “cuando hay dos o tres congregados en mi nombre, allí estoy yo en medio de ellos» (Mt 17,19), por ello no nos cansemos de alabar a Dios, darle gracias y pedirle sus dones, ya que es parte esencial de la vida de una familia cristiana.

Es bueno también, que en familia no olviden los otros dos signos de la navidad, el árbol navideño que significa que Cristo es la luz, y el pesebre donde nos recuerda el nacimiento del niño Jesús en belén entre unas pobres y humildes pajas. Así, corona de adviento, árbol navideño y el pesebre, se convierten en catequesis familiar y los prepara no solamente para para vivir el nacimiento del niño Jesús, sino también para estar bien preparados para el 31 de diciembre, donde celebramos la fiesta de la sagrada Familia de María, José y el Niño Jesús, la cual invita a la sociedad en general a amar y defender la familia. Ora por tu familia y por las demás, en la solemnidad de la fiesta de la Sagrada Familia y sé ejemplo de ella.

Orlando Salazar Duque. Pbro. PhD

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