EMOTIVA EUCARISTÍA EN ACCIÓN DE GRACIAS EN LA PARROQUÍA DEL DIVINO NIÑO JESÚS DE FLANDES, CON MOTIVO DE LOS 25 AÑOS DE VIDA SACERDOTAL DEL PADRE ORLANDO SALAZAR

Nov 19 de 2017

Estimados hermanos y hermanas.

Muy querido padre José Orlando Salazar Duque.
Como diría Santa Teresa de Ávila “La paciencia todo lo alcanza” podríamos decir que para tantos que lo queremos y fuimos testigos de sus inicios sacerdotales en esta parroquia nos llena de inmenso placer y es un gusto colocar nuestro grano de arena para esta sencilla pero muy emotiva celebración donde a Dios le damos gracias por haberlo conocido.

Es tan significativo orar por usted aquí en esta parroquia que tanto maternal como espiritual, tiene tanto de usted; cada rincón, cada corazón comprometido tiene que ver con el Padre Orlando su manera de soñar y de hacer los sueños realidad lo expresa cada ladrillo de este templo.

Su manera de tratarnos se ve reflejado en el compromiso desinteresado y eficaz de muchos laicos que han cimentado las bases de los procesos de conversión en esta comunidad flamenca.

A nombre personal; le doy gracias al Señor por haberlo tenido como superior en mi paso como seminarista por esta parroquia. ¡Cuente conmigo!

Padre Orlando… Flandes lo quiere… y hoy está aquí con el corazón inflamado por todos los bellos y significativos recuerdos… hablar de usted es recordar el compromiso con la belleza y la creatividad de las celebraciones litúrgicas. Hablar de usted, es ver en el álbum de las memorias de nuestro salón Jericó, un mar de niños esperando un merecido regalo de navidad… los sueños e ilusiones de muchas navidades se volcaban en grandes masas sobre ésta parroquia con la alegría de una navidad providente.

Hablar de usted y su paso por esta tierra es ver que la Iglesia no se divide… se multiplica… como con la ayuda suya se multiplicó la familia católica en la vereda Colegio y Camalá en la parroquia Nuestra Señora del Campo o el barrio las Orquidias el centro de culto María Auxiliadora.

Su amor por los pobres y la manera como nos ponía a correr con el comedor infantil… fuimos muchos los que a su dirección, nos llenamos de gozo por servir sin esperar nada a cambio.
Queda mucho por recordar… los tintos en las novenas navideñas, las fiestas y serenatas al niño Jesús los 20 de julio… los basares, las Semanas Santas… me quedo corto con este escrito con su incansable servicio.

Estoy seguro que su sacerdocio vale la pena… que hoy padre Orlando para muchos más… La Estola signo sacerdotal por excelencia no sólo se la colocó en sus hombros como una cruz pesada… sino que se la colocó en el corazón como muestra grande de su pasión por el Evangelio.

Padre Orlando ¡Que la Virgen María lo custodie siempre!

Edwin Murillo. Pbro

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