21 DE ENERO DE 2018

III DOMINGO ORDINARIO
JONÁS 3,1-5.10. SALMO 25,4-9. 1 CORINTIOS 7,29-31. MATEO 1,14-20

La liturgia de este domingo nos ofrece en su primera lectura el texto de Jonás, donde el profeta es llamado por Dios para que vaya a predicar a Nínive la conversión. “Levántate, vete a Nínive, la gran ciudad y proclama el mensaje que yo te diga. Jonás se levantó y fue a Nínive conforme a la palabra de Dios”. Jonás dijo lo que Dios le indicaba: “Dentro de cuarenta días Nínive será destruida. Los ninivitas creyeron en Dios: ordenaron un ayuno y se vistieron de sayal desde el mayor al menor. Vio Dios lo que hacían, cómo se convirtieron de su mala conducta, y se arrepintió Dios del mal que había determinado hacerles, y no lo hizo”.

Jonás comprendió que nada es imposible para Dios, lección también que todos debemos aprender, para entender que nuestro padre Dios es bueno, que no quiere el castigo para el pecador, sino su conversión.

Que hoy con el Salmo 25 imploremos al Señor para que nos muestre su misericordia, nos enseñe el camino, nos guíe en la verdad y nos muestre su ternura, amor y misericordia, perdonando nuestros pecados.

En la segunda lectura, en la primera carta a los Corintios, en su capítulo siete, el Apóstol Pablo indica que el tiempo en este mundo es corto y pasajero y que el afán del mismo no nos debe llevar a perder el horizonte de la vida eterna, por ello dice: “Los que tienen mujer, vivan como si no la tuviesen. Los que lloran, como si no llorasen. Los que están alegres, como si no lo estuviesen. Los que compran, como si no poseyesen”.

Que el Señor nos de la gracia de saber vivir entre el “ahora y el todavía no”, es decir, ser equilibrados en lo humano, pero con la sabiduría interior, buscando siempre la salvación de nuestra alma.

En el evangelio de San Marcos el Señor nos llama a vivir el Reino de Dios, y a seguirlo, siendo en adelante pescadores de hombres, a ejemplo de sus primeros cuatro discípulos: De Simón y Andrés, Santiago y Juan, quienes al instante, dejándolo todo, la barca y las redes, ante el llamado de Jesús lo siguieron.1:14-20

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