LA EDUCACIÓN RELIGIOSA MAS VIVA QUE NUNCA

Para entender EL Derecho a la Educación Religiosa, es necesario entender que antes está el Derecho a la Educación en general. La Iglesia destaca reiteradamente el derecho de los padres de familia, primeros responsables de la educación de sus hijos, a elegir el tipo de educación que deseen para ellos, especialmente en las primeras edades de la vida; en este sentido, la Iglesia suscribe los textos y declaraciones que fundan el derecho de las personas a su educación y que formulan algunos de los caracteres esenciales de la misma, como, por ejemplo, el art. 26,3 de la Declaración universal de los derechos humanos. Al mismo tiempo recuerda a los poderes públicos el deber correspondiente al derecho de los padres: el Estado está obligado a conseguir que el tipo de educación que se imparte en los centros estatales respete los derechos de los alumnos y de los padres de familia, sobre todo en lo que se refiere al sentido de la vida humana y a los valores morales y religiosos.

Un marco jurídico canónico sobre la Educación Católica lo podemos encontrar en los cánones del 793 al 821 y entre otros documentos eclesiales, DECLARACIÓN GRAVISSIMUM EDUCATIONIS, SOBRE LA EDUCACIÓN CRISTIANA. Comprendido dentro del marco del Derecho a la Educación, se encuentra el Derecho a la Educación religiosa y entre todo esto la Educación Religiosa Escolar (ERE) que tantas controversias ha generado, pero que es absolutamente necesaria para garantizar la formación integral de la Persona.

En Colombia, si bien es cierto el Estado Colombiano, se declara laico y aconfesional, no se declara ateo ni agnóstico ni indiferente frente al sentir religioso de su pueblo, y por ello se abroga el Derecho de Legislar en materia religiosa, no únicamente sobre la Libertad Religiosa, sino sobre algunas cuestiones concretas como la Educación Religiosa Escolar.

En nuestra Constitución Política se consagra en sus artículos 18, 19 y 27 la libertad de conciencia de cultos y de enseñanza, aprendizaje y cátedra y con base en ellos nadie puede ser molestado por razón de sus convicciones ni compelido a revelarlos ni obligado a actuar contra su conciencia; por ello toda persona tiene derecho a profesar libremente su religión y a difundirla garantizando el estado la libertad de enseñanza. De igual manera en consonancia con esto, los artículos 67 y 68 constitucionales, consagran la educación como un servicio público que tiene una función social y busca el acceso al conocimiento, a la ciencia, a la técnica y a los demás bienes y valores de la cultura estipulando a su vez que los padres de familia tendrán derecho de escoger el tipo de educación para sus hijos menores y que en los establecimientos del Estado ninguna persona podrá ser obligada a recibir Educación Religiosa.

A su vez, la Ley 133 de 1994, o de libertad de cultos, sostiene que se debe elegir para sí y los padres para los menores o los incapaces bajo su dependencia, dentro y fuera del ámbito escolar, la educación religiosa y moral según sus propias convicciones. Para esto, los establecimientos ofrecerán educación religiosa y moral a los educandos de acuerdo con la religión a la que pertenecen, sin perjuicio de su derecho de no ser obligados a recibirla.

Por su parte, la Ley General de Educación, para el logro de los objetivos de la educación básica se establecen áreas obligatorias y fundamentales que ” necesariamente se tendrán que ofrecer de acuerdo con el currículo y proyecto educativo institucional. Los grupos de áreas obligatorias y fundamentales comprenderán como mínimo el 80% del plan de estudios, y dentro de estas nueve (9) áreas se consagra la educación religiosa, la cual se establecerá en las instituciones educativas, sin perjuicio de las garantías constitucionales de libertad de conciencia, cultos y el derecho de los padres de familia de escoger el tipo de educación para sus hijos menores así como del precepto superior según el cual en los establecimientos del estado ninguna persona podrá ser obligada a recibir ésta obligación.

Asegura el ministerio de Educación Nacional en su página de Internet, que “Teniendo en cuenta que las áreas fundamentales y obligatorias se deberán ofrecer a través del currículo y proyecto educativo institucional es importante señalar que el currículo es el conjunto de criterios, planes de estudios , programas, metodologías y procesos que contribuyen a la formación integral y a la construcción de la entidad cultural, nacional , regional y local incluyendo aspectos académicos y físicos para llevar a cabo las políticas y la filosofía a que se refiere el Proyecto Educativo Institucional de cada establecimiento educativo, para que en ejercicio de la autonomía escolar de que gozan para organizar dichas áreas fundamentales del conocimiento ejecuten sus políticas y proyectos propios”.

Conviene entonces señalar que la educación religiosa se impartirá de acuerdo con la Ley estatutaria que desarrolla el derecho de libertad religiosa y de cultos, Ley 133 de mayo de 1994. Corresponde por mandato de la Ley 115/94 y de conformidad a lo previsto por la Ley estatutaria 133/94, al Ministerio de Educación Nacional diseñar los lineamientos generales para la enseñanza de la educación religiosa.

Visto lo anterior, la enseñanza de la educación religiosa en los establecimientos educativos oficiales es obligatoria, respetando la pluralidad de creencias y garantizando el Derecho incluso a no recibirla o hacer otra actividad, o pedir a la congregación religiosa a la que pertenece que oriente la educación religiosa.

El llamado entonces a los sacerdotes para que, junto con los rectores de las Instituciones Educativas, garanticen que se ofrezca Educación Religiosa de Calidad, impartida por personas idóneas, egresados de universidades católicas o pontificias, que cuenten con el aval del Obispo Diocesano en conformidad con el decreto de 2006. Los contenidos deben ser pactados a través del PEI y los programas de AREA. Y son los padres de familia quienes deciden si sus hijos menores reciben la materia de Religión, que, en todo caso sin ser confesional, debe ser Educación Religiosa y no otra cosa.

Entendemos que nos movemos en un mundo pluralista, que debe garantizar el respeto a todos, sin que ello sea visto como la oportunidad para huir de recibir las áreas que no nos gustan o no queremos oír porque nos cuestionan. Recurrimos entonces a la sensatez, a la honestidad, y a trabajar por un proyecto de formación integral para las nuevas generaciones. La EDUCACION RELIOSA sigue viva en las Instituciones educativas, colegios y Escuelas del País, animamos a que se reciba y se imparta.

Antonio Devia Mendez. Pbro
Vicario Judicial.

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