TODOS CUIDANDO LOS NIÑOS, NIÑAS Y ADOLESCENTES

Los niños son el futuro del mundo y los adolescentes su presente con un futuro esperanzador. Merecen toda consideración, todo cuidado de parte de los mayores, merecen ser felices, que se le garanticen sus derechos, se les enseñe a cumplir sus deberes, en fin, se les enseñe a vivir. Sin embargo, vergonzosamente hay que admitir que algo no está bien, algunos adultos no ofrecen un ambiente familiar sano para las nuevas generaciones. Un número considerable de niños y jóvenes han sido abusados de algún modo por personas de las cuales esperarían cualquier cosa menos una agresión de esa índole.

El periódico el tiempo el 25 de abril 2017, 08:04 a.m. en su página de internet publicó un informe sobre los abusos sexuales, en ese informe entre otras cosas comentaba que entre enero y marzo pasados, Medicina Legal practicó 4.315 exámenes médicos a niños de entre 0 y 17 años tras denuncias de abusos sexuales, es decir, 48 por día. En el mismo lapso del 2016 fueron 49 por día. Mientras que en el 2015 los casos de niños que sufrieron violencia y abuso sexual fueron 19.181, el año pasado se reportaron 17.908.

En términos generales, los menores de 18 años ocupan la mayor cifra de víctimas de violencia sexual en Colombia. En el 2015, en 22.155 exámenes practicados por Medicina Legal por presuntos delitos sexuales en todas las edades, el 86,57 por ciento de las víctimas eran menores. las niñas, y las mujeres adultas según esta radiografía son las más. En el 2016, el 84 por ciento (15.074) de los hechos tuvieron como protagonistas a niñas.

Independientemente de quién sea el abusador, el abuso sexual es un delito que requiere correctivos más efectivos y sobre todo medidas de carácter preventivo. Se necesitan no solamente leyes duras, sino que además se genere una cultura basada en el respeto a la persona humana, valorando al ser humano sin ninguna clase de discriminaciones. Todos los estamentos de la sociedad deben aportar para salvar a los niños de perder la oportunidad de ser felices, de tener infancia, inocencia, y sobre todo la posibilidad de llegar a ser un adulto sano.

La Iglesia por su parte tiene un compromiso muy serio con la protección de los niños, niñas y adolescentes. A nivel universal, cuenta con el Código de Derecho Canónico, Motu Proprio «Sacramentorum sanctitatis tutela» promulgado por S.S Benedicto XVI, la carta “Como una madre Amorosa” de S.S. Francisco, las indicaciones de los Papas y de los diferentes dicasterios de Curia Romana. Por su parte las conferencias Episcopales han normativizado al igual que las Diócesis, para garantizar que los menores sean protegidos y si algún clérigo u otro ministro es abusador sea castigado con justa pena tanto en lo eclesiástico como en su responsabilidad penal y civil.

Recientemente el papa Francisco, exactamente el 21 de septiembre 2017 en el Palacio Apostólico del Vaticano en una audiencia a los miembros de la Pontificia Comisión para la Protección de los Menores, aseguró que, no firmará jamás una petición de gracia para un sacerdote que abuse de un menor. Dijo el Santo Padre “Permítanme decir con toda claridad que el abuso sexual es un pecado horrible, completamente opuesto y en contradicción con lo que Cristo y la Iglesia nos enseñan”. El Santo Padre, lo considera una alta forma de “traición” a la misión. Además, afirmó el Santo Padre, “Reitero hoy una vez más que la Iglesia, en todos los niveles, responderá con la aplicación de las más firmes medidas a todos aquellos que han traicionado su llamado y han abusado de los hijos de Dios”. Las leyes son para todos.

La Diócesis del Espinal por su parte, mediante decreto 077 del 14 de diciembre de 2013, adoptó medidas sobre la protección promulgando el MANUAL DE CONDUCTA PARA LA PROTECCION DE LOS MENORES: NIÑOS, NIÑAS Y ADOLESCENTES. Todo servidor de la Iglesia en cualquiera de sus dependencias de la jurisdicción eclesiástica debe conocerlo y asumirlo, es así que, en cada parroquia se les debe hacer firmar acta de conocimiento y responsabilidad individual a todos los agentes de Pastoral, empleados y servidores. El compromiso es aplicar la normatividad canónica, colaborar con las autoridades estatales en caso de una queja verosímil, apoyar a la víctima y ante todo capacitar a todo el personal de la Iglesia para que cuiden de su buena conducta y denuncien ante cualquier eventualidad.

Los padres de familia, los docentes, la Iglesia, las autoridades estatales, deben unir esfuerzos para redireccionar la ola de ataques contra la inocencia. Recuerden que los malos no se detienen, estén vigilantes, ocupen sus muchachos en cosas buenas y productivas sin caer en la explotación laboral. Proteger los menores es una responsabilidad de todos. Un niño o un adolescente que ha sido abusado o anda haciendo algo indebido siempre cambia de comportamiento, estén atentos a los cambios.

La Santa Biblia afirma que “Es inevitable que haya escándalos, pero ¡ay de aquel que los ocasiona! Más le valdría que le ataran al cuello una piedra de moler y lo precipitaran al mar, antes que escandalizar a uno de estos pequeños (Lucas 17,1 ss). Por eso, frente a un abusador independientemente de quien se sea, no puede haber tolerancia, debe ser denunciado ante la autoridad competente. La sociedad debe hacer un alto en el camino y reflexionar, pensar y actuar, previniendo conductas abusivas contra los niños y por supuesto también los abusos y discriminaciones contra toda clase de personas. Es hora de recuperar la inocencia de los niños y adolescentes.

Antonio Devia Mendez. Pbro
Vicario Judicial

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