JESUCRISTO Y MARÍA SON DE AYER, SON DE HOY Y SON DE SIEMPRE (MARCOS 13.8).

La eternidad divina es el gran misterio para el pensamiento humano. Abriendo el Génesis encontramos ese gran misterio de un mundo apenas iniciado entre mares, fuego, y un caos primitivo y el espíritu divino se cernía sobre esas aguas.

Resuelve este Dios maravilloso participar de su existencia creando seres de la nada. La palabra “hágase” abre la creación de espacios, firmamentos y aguas (génesis 1.1 y siguientes).

En el libro de los proverbios encontramos como ese Dios se alegraba con la existencia de los futuros hijos de Dios e hijos de la tierra (Proverbios 8. 31).

La obra maravillosa y colosal de los hijos de los hombres va hacer una virgen que engendrara al hijo eterno de Dios por obra y gracia del espíritu santo (Lucas 1.42).

La primitiva pareja humana va a convertir ese paraíso en tierra de abrojos, porque se creen superiores al supremo Dios y después de una estadía muy feliz vendrá un gran cambio de dolor, de trabajos y hasta de dificultades en los partos.

La misma torre de babel que empiezan a construir en el valle Giseh muestra el orgullo humano de competencia con el supremo ser.

“El cielo tiembla bajo mi torre” dirá el príncipe de Eubea esta competencia primitiva es la que vemos hoy en la humanidad llena de civilización y progreso como en el enorme rascacielos que se levanta en Dubái como un reto del materialismo reinante a través de nuestra historia moderna.

Después de miles de generaciones este principio de la existencia llega a su plenitud con el nacimiento del hijo eterno de Dios por obra y gracia del espíritu santo (Marco 1.3).

Ese maravilloso consorcio entre lo divino y lo humano, Dios se despoja de su rango para compartir la existencia humana y estamos viendo su gloria con la marca divina lleno de verdad y de gracia. “Ante el nombre del señor Jesús se dobla toda rodilla en el cielo, en la tierra y todo proclamamos que Jesucristo es el señor para la gloria de Dios padre”. (Efesios 3.14).

Se hace el soberano de la tierra cuya existencia no sufre ocaso, “Que en sus días florezca su justicia y la paz abunde copiosamente… que su fama sea eterna como el sol y no tenga cambios en su luna” (Salmo 104.19).

Su advenimiento se perpetua en la santa Iglesia Católica, Apostólica y Universal, y su evangelio
• Noticia buena de salvación
Nos hace seducir ante sus pies. (Jeremías 20.7).
“La iglesia esta mas viva que nunca” (Pablo VI). Se conserva en el eterno pueblo de Israel como un resto de todos los confines de la tierra. El pueblo de los patriarcas se perpetúa en todos los confines de la tierra, en todas las razas como pueblo santo de Dios. “somos espiritualmente semitas” (Pio XI). Jesucristo y María son de ayer, son de hoy y son de siempre (Marcos 13.8).
Después de la confesión de Pedro: “tu eres el hijo de Dios vivo”, viene las palabras de Jesucristo: “tu eres Pedro y sobre esta piedra edificare mi Iglesia” (Mateo 16.10 y siguientes), la iglesia queda asentada sobre la roca apostólica y las fuerzas del mal no prevalecerán contra ella.

A través de la historia la Iglesia de Jesucristo se ha fortalecido con el símbolo de los apóstoles: profesión de fe con su credo de Nicea y Constantinopla; la tradición apostólica que bebe revelación de los apóstoles y de los padres apostólicos. Los concilios ecuménicos a través de los 20 siglos han aclarado sus verdades teológicas y morales, desde Nicea al vaticano segundo de los tiempos modernos. Las conferencias episcopales han sido luminarias en el transcurso de la historia, sobre salen las latinoamericanas:” Medellín” “Puebla de los Ángeles”, México, “Santo Domingo”, “Aparecida” (Brasil). Los grupos apostólicos son arterias muy vivas en la pastoral parroquial y Diocesana.
En nuestra Diócesis del Espinal sobre sale el sistema integrado de la nueva evangelización (SINE), que unida a la diócesis de Pereira (Risaralda) ha sido pionera en la pastoral Colombiana con el nuevo fuego del evangelio declarado por Jesús nazareno: “He venido a prender fuego y como no he de querer que arda”. (Lucas 12.49)

El culto a Santa María la Virgen crece en toda la Iglesia Diocesana unida a la provincia eclesiástica de Ibagué: Arquidiócesis de Ibagué, Diócesis del Espinal, Diócesis del Líbano-Honda, Diócesis de Neiva, Diócesis de Garzón, Diócesis de Florencia, Vicariato de San Vicente del Caguán, Vicariato de Puerto Asís. El culto a la simpar reina de los cielos tiene como eje principal el santuario de Apicala – Tolima. Esta imagen morena tiene su historia religiosa a partir de 1828 cuando se apareciera en el pueblo que lleva su nombre y coronada como reina el 16 de julio de 1942 como su hijo Jesucristo es el gran amor de nuestros amores y nos seduce con su amor maternal.
No hay complejos de fe, ni de esperanza, ni de amor al sentir que América Latina va a la vanguardia de la iglesia católica en su unión cristológica y mariana (Cardenales: Antonio Samore y Santiago Lercaro Conferencia de Medellín citada en 1968).

Navidad no es solo, adorar al Dios niño que nace sino el revivir nuestra vida de católicos llenos de amor a la iglesia y encarnando en nuestras personas “como imágenes y semejanzas de Dios” a la Novedad de una vida (Años Nuevos) en la conversión de nuestras actitudes como renacidos con el Emanuel que nace y reavivando la fe en la vida nueva que esperamos: “ven, Señor Jesús” (Apocalipsis 22.20).

Ricaurte Guerra. Pbro

Be the first to comment

Leave a Reply

Tu dirección de correo no será publicada.


*