SIN CATEQUESIS NO HAY SACRAMENTOS

La catequesis es fundamental, para comprender y recibir dignamente los sacramentos, y en un contexto más amplio, es necesaria para que, a lo largo de la vida, lleguemos al conocimiento de la verdad. Si fuéramos a definirla, tendríamos que decir, que “…es una educación en la fe de los niños, de los jóvenes y adultos, que comprende especialmente una enseñanza de la doctrina cristiana, dada generalmente de modo orgánico y sistemático con miras a iniciarlos en la plenitud de la vida cristiana” (CT 18). Esto implica que es la formación que se da a quienes ya han recibido la fe, a quienes han aceptado un primer anuncio, han recibido a Cristo y a la Iglesia, pero requieren formación para entender y crecer en su fe y vocación cristiana.

Nos dice el Catecismo de la Iglesia Católica (No 9), que “el ministerio de la catequesis saca energías siempre nuevas de los concilios. La Iglesia la ubica dentro del contexto de la función de enseñar y establece algunas normas practicas para que no solamente exista, sino que sea fructífera, provechosa y contribuya a que Dios sea conocido y amado. En el libro III del código de Derecho canónico, podemos extraer algunas normas prácticas para entender LA FORMACIÓN CATEQUÉTICA:
1. Es un deber propio y grave, sobre todo de los pastores de almas, cuidar la catequesis del pueblo cristiano, para que la fe de los fieles, mediante la enseñanza de la doctrina y la práctica de la vida cristiana, se haga viva, explícita y operativa.
2. La solicitud por la catequesis, bajo la dirección de la legítima autoridad eclesiástica, corresponde a todos los miembros de la Iglesia en la medida de cada uno.
3. Antes que nadie, los padres están obligados a formar a sus hijos en la fe y en la práctica de la vida cristiana, mediante la palabra y el ejemplo; y tienen una obligación semejante quienes hacen las veces de padres, y los padrinos.
4. Observadas las prescripciones de la Sede Apostólica, corresponde al Obispo diocesano dictar normas sobre la catequesis y procurar que se disponga de instrumentos adecuados para la misma, incluso elaborando un catecismo, si parece oportuno; así como fomentar y coordinar las iniciativas catequísticas.
5. Compete a la Conferencia Episcopal, si se considera útil, procurar la edición de catecismos para su territorio, previa aprobación de la Sede Apostólica.
6. En el seno de la Conferencia Episcopal puede constituirse un departamento catequético, cuya tarea principal será la de ayudar a cada diócesis en materia de catequesis.
7. En virtud de su oficio, el párroco debe cuidar de la formación catequética de los adultos, jóvenes y niños, para lo cual empleará la colaboración de los clérigos adscritos a la parroquia, de los miembros de institutos de vida consagrada y de las sociedades de vida apostólica, teniendo en cuenta la naturaleza de cada instituto, y también de los fieles laicos, sobre todo de los catequistas; todos éstos, si no se encuentran legítimamente impedidos, no rehúsen prestar su ayuda de buen grado. Promueva y fomente el deber de los padres en la catequesis familiar a la que se refiere el c. 774 § 2.
8. Procure el párroco especialmente, teniendo en cuenta las normas dictadas por el Obispo diocesano:
a. que se imparta una catequesis adecuada para la celebración de los sacramentos;
b. que los niños se preparen bien para recibir por primera vez los sacramentos de la penitencia, de la santísima Eucaristía y de la confirmación, mediante una catequesis impartida durante el tiempo que sea conveniente;
c. que los mismos, después de la primera comunión, sean educados con una formación catequética más amplia y profunda;
d. que, en la medida que lo permita su propia condición, se dé formación catequética también a los disminuidos físicos o psíquicos;
e. que, por diversas formas y actividades, la fe de los jóvenes y de los adultos se fortalezca, ilustre y desarrolle.
9. Cuiden los Superiores religiosos y los de sociedades de vida apostólica que, en sus iglesias, escuelas y otras obras que de cualquier modo les hayan sido encomendadas, se imparta diligentemente la formación catequética.
10. Se ha de dar la formación catequética empleando todos aquellos medios, material didáctico e instrumentos de comunicación social que sean más eficaces para que los fieles, de manera adaptada a su modo de ser, capacidad, edad y condiciones de vida, puedan aprender la doctrina católica de modo más completo y llevarla mejor a la práctica.
11. Cuiden los Ordinarios del lugar de que los catequistas se preparen debidamente para cumplir bien su tarea, es decir, que se les dé una formación permanente, y que ellos mismos conozcan bien la doctrina de la Iglesia y aprendan teórica y prácticamente las normas propias de las disciplinas pedagógicas.

En nuestra DIÓCESIS se ha tenido por lo general, la costumbre que la catequesis pre-sacramental, para la primera comunión y la confesión se empiece a recibir a la edad de 9 años, y la para confirmación a los 12 años. Sin embargo, hay que señalar que la catequesis ocupa todas las etapas de la vida. Esto es tan importante que el SINE (sistema integral de nueva Evangelización), el cual ha sido acogido como nuestro camino preferencial para la pastoral, edita catecismos para los niños desde los 6 años en las escuelas de la fe, para el intermedio entre la primera comunión y la confirmación, para después de la confirmación existen material para comunidades pre-juvenil y juvenil, y encontramos varios niveles de catequesis para los adultos que se encuentran en comunidad y vario niveles de formación permanente.

En algunos momentos, hemos utilizado como material de trabajo, los catecismos de Cali, Zipaquirá e Ibagué entre otros. En la actualidad se ha definido que se tendrá como catecismo oficial el que edita cada año la Red Nacional de Nueva Evangelización. Nuestro Obispo confía, que en ese material se encuentra el contenido doctrinal, espiritual y pastoral necesario para crecer en todas las etapas de la vida de los católicos de la Diócesis del Espinal. Sin catequesis por favor no pretendan que les admitan a los sacramentos y los sacerdotes, por favor no den los sacramentos sin una debida formación y disposición de la persona.

ANTONIO DEVIA MENDEZ. Pbro
Vicario Judicial.

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