Del editor al lector

Como no darle gracias a Dios, a la Santa Madre Iglesia, a la Diócesis y a nuestra parroquia, por brindarnos la oportunidad de encontrarnos en comunidad, de manera especial en los días santos o semana Santa, tiempo que dedicamos para entrar en recogimiento y oración para celebrar el misterio de la Pasión Muerte y Resurrección del Señor.

Por ello la invitación es a disponernos y prepararnos para que este tiempo precioso, sea ofrecido al Señor como diezmo y acción de gracias por todas las bendiciones espirituales, materiales y familiares que hemos recibido del Señor.

Recordemos que una de las virtudes que hace grande al hombre es la gratitud, y con mayor relevancia la gratitud con el Señor.
En la edición No. 28 del periódico La Misericordia, correspondiente al mes de Marzo, fecha donde coincide los días santos, encontrarán en la parte central del periódico, el título, ¿Te apuntas a este viaje en Cuaresma y Semana Santa?, cuyo objetivo es propiciarle a los padres de familia y catequistas una ayuda pedagógica para que puedan reflexionar con los menores lo que se celebra, su significado e importancia de cada acontecimiento de la Semana Santa.

Por otra parte, es bueno que ustedes, de la experiencia vivida, de lo aprendido o investigado, les explique día por día su significado de estos días Santos, recordando desde el miércoles de ceniza, hasta el domingo de Resurrección, pero realizarlo, no como una clase magistral, o un taller, sino en medio de la oración y del anuncio. Comience definiéndoles qué se entiende por semana Santa. Es la conmemoración de la pasión, Muerte y Resurrección de Jesús. La celebración comienza el Domingo de Ramos y finaliza el Domingo de Resurrección.

EL DOMINGO DE RAMOS conmemoramos la entrada triunfal de Jesús a Jerusalén. Las enseñanzas de Jesús, su oración y el amor por los que sufre hizo que desde el más pequeño hasta el más grande lo siguiera. Jesús entró a la ciudad a lomo de un asno, acompañado de palmas, ramos y vivas. No se cansaban de gritar: “Bendito el que viene en nombre del Señor”.

EL LUNES SANTO Jesús fue a Betania, donde vivía Lázaro, a quien había resucitado. María su hermana, con un perfume costoso ungió a Jesús los pies y se los enjugó con su cabellera.

EL MARTES SANTO Jesús anticipa a sus discípulos la traición de Judas, (“Os aseguro que uno de vosotros me va a entregar”) y las negaciones de San Pedro, (“quien le asegura daría la vida por él, a lo que Jesús le respondió: Te aseguro que no cantará el gallo antes que me haya negado tres veces”).

EL MIÉRCOLES SANTO es el día en que se reúne el Sanedrín, o tribunal religioso judío con Judas Iscariote, para condenar a Jesús. Lo vende por treinta monedas de plata.
EL JUEVES SANTO Jesús Instituyó con sus 12 Apóstoles la Eucaristía,( Última Cena), el mandato de la caridad, con el bello gesto de humildad al lavarle los pies a sus discípulos y la Institución del sacerdocio y luego se dirigió al huerto de los olivos (Getsemaní), lugar donde Judas Iscariote se lo entregó a los soldados.

EL VIERNES SANTO es el día de la pasión, del dolor, del sufrimiento, de la condena a muerte. Fue flagelado, le colocaron una corona de espinas en su frente, obligado a cargar con la cruz y llevarla hasta el calvario, lo que conocemos como el vía Crucis o camino de la Cruz, a medio día es crucificado, donde horas más tarde da su último suspiro. La ceremonia más importante del viernes santo es la adoración de la Santa Cruz, que suele hacerse a las tres de la tarde. Por la noche, José de Arimatea, solicitó el cuerpo de Jesús, lo envolvió en una sábana y le dio santa sepultura.

EL SÁBADO SANTO se recuerda el dolor de la Virgen, pero ya en la noche tiene la principal celebración, como es la vigilia Pascual, Eucaristía de la Resurrección o de las luces, donde se bendice el cirio pascual y el agua.

EL DOMINGO DE RESURRECCIÓN es la fiesta más importante para todos los católicos, ya que la Resurrección de Jesús es la que da sentido a nuestra fe. Cristo triunfó sobre la muerte y con esto nos abrió las puertas del Cielo. En la Misa dominical recordamos de una manera especial esta gran alegría. Se enciende el Cirio Pascual que representa la luz de Cristo resucitado y que permanecerá prendido hasta el día de la Ascensión, cuando Jesús sube al Cielo.

La invitación es a que cada familia, primera célula de la Iglesia, conociendo lo que va a celebrar, desde su parroquia, viva la fe en Cristo Resucitado, y así todos en familia puedan decir: “Verdaderamente Cristo ha Resucitado”.

Por último, el periódico la Misericordia agradece a todas las parroquias, a su párroco, vicario parroquial y comunidades apostólicas, que con su apoyo incondicional en la difusión y ayuda económica, han hecho posible el anuncio del Evangelio por este medio, llegando de manera especial a las veredas, corregimientos y municipios de nuestra Diócesis. Gratitud profunda, de manera especial a las parroquias que se encuentran a paz y salvo con su aporte económico e invitamos a las comunidades parroquiales que por alguna circunstancia no han contribuido con este aporte económico a que lo hagan como signo de unidad y apoyo a la Evangelización de esta porción del pueblo de Dios, como es la diócesis del Espinal; que por gracia de Dios el 18 de marzo cumple 60 años de estar al servicio de todos ustedes en la Evangelización. Colocamos ante la presencia de Dios este proyecto para que bendiga a quienes nos apoyan y para que mes a mes lo sigan haciendo, cuyo fin es evangelizar. Que san José, castísimo esposo nos bendiga a todos.

Orlando Salazar Duque. Pbro. PhD

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